Ed. Argentina, año 1955. Tamaño 21,5 x 15,5 cm. Usado muy bueno (con faltantes en el lomo), 128 págs. Precio y stock a confirmar.

“En el año 1945, durante nuestro segundo exilio en Montevideo, publicamos un libro titulado «Nazismo en Argentina. La conquista del ejército». Esta obra, que nunca pudo circular en nuestro país, es el compendio de nuestras investigaciones sobre las actividades nazis. Habíamos integrado la Comisión nombrada para ese objeto por la Cámara de Diputados de la Nación.

En ella se hicieron aportes ilustrativos sobre hechos que arrancan desde el año 1943 hasta 1945. Demostramos cómo se estableció una íntima conexión entre las figuras más prominentes del movimiento del 4 de junio y los agentes de mayor jerarquía del nazismo. No obstante la claridad y elocuencia de los hechos, hubo quienes creyeron apresurados nuestros juicios. Al movimiento militar no asignaban otro alcance que el públicamente confesado: terminar con el fraude, cumplir los pactos internacionales e imponer la moralidad administrativa.

No influyó en el ánimo de los escépticos la proclama del 3 de mayo del mismo año 1943, que también publicamos en aquella oportunidad, y que fuera desechada por anónima. Ofrecemos, otra vez, ese documento en el Apéndice para que se observe cómo se ha seguido su itinerario en la Argentina. Todo lo que en ella se anunciaba como programa se ha cumplido, bien por el gobierno surgido el 4 de junio o bien por los que le sucedieron hasta la actualidad. Sólo una cosa es de advertir: que el rumbo de los acontecimientos ha cambiado.

Cuando apareció esa proclama, Alemania triunfaba en las armas. Los jefes del espionaje que actuaban en Buenos Aires ordenaban y existían razones para que se les obedeciera. Llegado el momento del derrumbamiento, los que acataban órdenes, por la conquista gradual del poder, se desplazaron para actuar por su propia cuenta. Pero en lo fundamental del ideario, se lo ha llevado a la práctica. Primero se obedeció a la espera del desenlace final de la guerra a favor del «eje» y luego se siguió el camino ideológico que emanaba de la filosofía nazi.

Por el cambio de la fisonomía del panorama mundial y porque así convenía a los intereses que estaban en juego, en lo que ha sido distinta la concreción o materialización de los sentimientos e ideales nazis es que en la Argentina a lo arbitrario y discriminatorio se le dio apariencia legal mediante un Parlamento sumiso. Lo que Hitler ejecutó por decretos, desfigurando las instituciones alemanas, en nuestro país se lo hizo por ley, llenándose formalmente hasta las exigencias de la Constitución Nacional.

Toda la legislación represiva, cercenamiento de las libertades, anulación del poder judicial, quebrantamiento del concepto histórico del federalismo, absorción del poder central de todas las facultades, concentración del poder, manejo discrecional de la economía, eliminación de la prensa como elemento de contralor, acaparamiento de los medios publicitarios, anarquía e indisciplina en el ejército, sujeción de las escuelas y universidades al dogma oficial, subversión dirigida, en fin, han formado el cauce por el cual el régimen justicialista, dentro y fuera del país, se ha ido deslizando en una cómoda ficción legal.

La verdad es que se ha intentado llevar a la práctica el sentido expansionista de aquella proclama, cuyas dimensiones geopolíticas y filosóficas no son difíciles de encontrar en los textos de los ideólogos del nazismo. No nos resistimos al deseo de seguir rastreando para encontrar otras huellas que demostrarán que, además de este nexo ideológico, existían lazos más fuertes que explicaban toda la prevalencia que se dio al nazismo y a sus agentes durante el período floreciente del hitlerismo, mientras se produjo la derrota y después de ella.

Para esta tarea teníamos, naturalmente, muchos indicios que en su oportunidad, en la Cámara de Diputados, fuimos puntualizando, si bien nunca logramos que se promoviera un debate que hubiera terminado en una amplia investigación. Hoy, después de una tarea pesada y difícil, podemos ofrecer este trabajo, que revelará hasta qué punto los hombres del régimen peronista han dejado marcadas sus huellas en actos y hechos.

Hemos prescindido de los personajes menores o secundarios. Señalamos a su inspirador principal con pruebas que nadie podrá destruir, que se traducen, por otra parte, en documentos oficiales alemanes que por primera vez se exhiben. Todos estos instrumentos están al alcance de quienes duden de su autenticidad que, sin ninguna vacilación, los sometemos al análisis crítico de cualquier tribunal imparcial. Es exacto que hubo quienes tuvieron constante preocupación por los hechos que se denuncian, que si no se los conocía en detalle, se los presentía, revelando, en la forma precaria en que podía hacerse, la descarada participación nazi en la vida política argentina, antes y después del movimiento del 4 de junio.

Pero esas voces fueron silenciadas, ya amordazando la prensa, ya llevando a las cárceles o al exilio a quienes tenían esa patriótica preocupación. La contraparte, empero, las sedicentes organizaciones nacionalistas, ensambladas luego con el movimiento peronista, continuaron realizando una acción perturbadora, de aturdimiento y confusión en las masas argentinas. Aun corriendo el riesgo de recibir una acusación injusta de estar al servicio de los gobiernos aliados, se denunció que en la costa patagónica y fueguina se instalaban bases para el aprovisionamiento de combustible a los submarinos alemanes.

También se puso en evidencia que por valija diplomática de la Embajada de España, se transmitían y recibían órdenes para la acción destructiva del Continente; valijas que luego del desastre alemán sirvieron para el transporte de objetos y documentos de insospechable valor. Se denunció la llegada de importantes personajes nazis, protegidos por los hombres de la nueva situación, que huían de los tribunales de guerra.

Todo esto que estaba al alcance del menos avisado, ¿no llegó a conocimiento de los gobiernos aliados en el momento mismo que se anunciaba la política cordial de buena vecindad? ¿Fueron tan ciegos que no advirtieron que la estratagema empleada por el régimen en su oblicua política internacional era inspirada por el G. O. U. oculto, de inspiración nazi? ¿No comprobaron cómo se defendían los capitales alemanes, ocultándolos y protegiéndolos, en flagrante violación de compromisos contraídos por convenios internacionales?”.

Indice:

Capítulo I.- Intentamos interesar al Parlamento para que se promoviera una investigación sobre las actividades nazis . Un nuevo pedido de informes en la Cámara de Diputados. Quién es el doctor Theiss . Willy Tank, Hans Ulrich Rndel y Adolfo Galland, «ases» de la aviación nazi El caso Ludwig Prende.

Capítulo II.- Interesantes informaciones llegan de Alemania. La documentación descubierta en Berlín. Un regalo que nunca pudo llegar hasta Hitler. Inocentes juegos de entretenimiento. Cómo se financiaba la propaganda nazi. En plena guerra el general Fanpel estuvo en Buenos Aires de incógnito. Estalla la revolución del 4 de Junio. El fiscal Gaché Piran —luego ministro—, al servicio de los nazis. Miguel Viancarlos, Eva Duarte, Belisario Gaché Piran y el coronel Juan Domingo Perón, reciben dinero de los nazis. Un criminal de guerra en Buenos Aires. Caso típico de cómo actuaban los nazis en Argentina. La llegada misteriosa de submarinos. Dinero, títulos, oro, platino que escaparon a todo control. Depósitos indebi¬dos. Cajas fuertes con oro y platino. Empréstito argentino. Títulos hipote¬carios. Acciones de la C.A.D.E. Industria azucarera. Acciones de la Unión Española de Explosivos. Ingenio San Martín de Tabacal.

Capítulo III.- Una carta del capitán Niebuhr al general Faupel, en la que da cuenta del asesoramiento del doctor Gaché Piran. El agente Godofredo Sandstede pudo eludir un interrogatorio de la Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas, merced a la ayuda de Eva Duarte. El capitán Niebuhr, por consejo del ministro Ruiz Guiñazú, abandona la Argentina para acallar a los embajadores de Gran Bretaña y Estados Unidos. Eva Duarte en ascenso. Un informe optimista de Meynen sobre la revolución del 4 de Junio. «Todo lo que hasta ahora le oponía —dice— ha sido derribado por la fuerza». El general Faupel da cuenta de un accidente provocado que costó la vida del ministro inglés Yencken y asegura que «nuestro amigo Perón es, sin duda, el hombre fuerte del gobierno argentino». Ludwig Frende, como ministro nazi en Argentina, a pesar de que ésta, oficialmente, había roto las relaciones diplomáticas con Alemania, ofrece una amplia información a Berlín. Menciona desde las exigencias metálicas del coronel Perón, hasta un obsequio para Eva Duarte. Propaganda nazi en Alemania.

Capítulo IV.- El general Faupel da cuenta de un accidente provocado que costó la vida del ministro inglés Yencken y asegura que «nuestro amigo Perón es, sin duda, el hombre fuerte del gobierno argentino». Ludwig Frende, como ministro nazi en Argentina, a pesar de que ésta, oficial¬mente, había roto las relaciones diplomáticas con Alemania, ofrece una amplia información a Berlín. Menciona desde las exigencias metálicas del coronel Perón, hasta un obsequio para Eva Duarte. Propaganda nazi en Alemania.

Capítulo V.- Los bienes alemanes en la Argentina y el Acta de Chapultepec. El canciller Bramuglia anuncia que será liquidada la Propiedad Enemiga. El P.E. compra en bloque los bienes de la Propiedad Enemiga sin incluir a las empresas alemanas más poderosas. Manifestaciones del Comité Internacional para el estadio de las cuestiones europeas. En 1945, las inversiones alemanas en la Argentina superaban los tres mil millones de pesos. Las remesas llegadas posteriormente, luego de la derrota del nazismo. Palabras Finales. Apéndice: Otro submarino nazi. Acerca de las actividades de un ex piloto alemán al servicio de la Argentina. Proclama de filiación nazi, cuyas directivas ha seguido el régimen justicialista. Más antecedentes de Ludovico Frende. El Comité Consultivo de Emergencia para la Defensa Política, formula una acusación.»No olvidaremos nunca, ni pagaremos la inmensa deuda de gratitud qne tenemos con los camaradas del ejército alemán», dice Perón. Se adjudican obras públicas a empresas alemanas después del año 1946. Heinrich Doerge fue reclamado insistentemente por los gobiernos aliados, sin ningún resultado. Debate trunco sobre la Propiedad Enemiga en la Cámara de Diputados de la Nación. La primera etapa de actuación de la Junta de Vigilancia y Disposición Final de la Propiedad Enemiga. El desplazamiento de capitales de firmas alemanas. Un alegato de la «Asociación para evitar la Tercera Guerra Mundial» con asiento en París. Otro pedido de informes en la Cámara de Diputados. Manual de las Ciencias Militares Modernas.