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Ed. Distribuodora Baires, año 1974. Tamaño 20 x 14,5 cm. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 152

dinamita-cerebral361Todas las grandes transformaciones que han tenido lugar hasta ahora en la sociedad, las ha realizado el pensamiento antes que la acción.

Las acciones con más fuerza creadora, si no obedecen a un pensamiento previo bien delineado, aunque este pensamiento no pertenezca a los que las llevan a cabo, apenas si dejan huella en la historia, como no sea destructiva, es decir, totalmente opuesta a su propósito.

Hace medio siglo que asistimos a los preliminares de una de esas transformaciones que cambian en absoluto la faz de la sociedad. Es evidente que esa transformación está a punto de verificarse. Las organizaciones actuales se descomponen, desde hace algún tiempo, con una rapidez vertiginosa. Sin pretensiones a actuar de profeta, puede predecirse que poco han de vivir los que no asistan al nacimiento de una sociedad nueva.

Algunos espíritus simplistas e impacientes han querido precipitar ese acontecimiento con la dinamita. Grave error. No les cabe de él la menor culpa. Su ignorancia les salva. Tampoco corresponde parte alguna de él a las escuelas avanzadas que propugnan el cambio total de lo existente. Ningún teórico serio de esas escuelas insinúa siquiera la posibilidad de que la dinamita sea un arma. Son partidarios, sí, de la violencia revolucionaria, que es cosa muy distinta. Una mutación efectiva de la sociedad es una especie de parto laborioso que exige la intervención quirúrgica. Hasta aquí llega su admisión de la violencia; pero nada más. Leyéndoles con cuidado, se advierte cuánto lamentan esa necesidad, cuánto más contentos estarían si advirtieran el menor indicio de que el parto pudiese ser normal.

La práctica dinamitera no se basa, en modo alguno, en las teorías revolucionarias. Antes bien en las más retrógradas del ayer y del hoy. Para conservar su situación, el privilegiado no vacila en recurrir al peor procedimiento. Y hasta en esto el dinamitero es un pobre hombre inocente. Comparadas sus víctimas con las producidas, por ejemplo, en la guerra europea, provocada por los privilegiados para conservar sus privilegios— falso cálculo como ahora es posible ver, —se advierte la insignificancia del daño que produce. El mayor, evidentemente, lo causa al nuevo orden de cosas a que cree aspirar, puesto que recurre para implantarlo a procedimientos del enemigo, lo cual quiere decir que no da ni un paso definitivo para implantarlo. La fuerza frente a la fuerza es imprescindible, pero con normas más elevadas que las del adversario, toda vez que se lo combate con vistas a una convivencia social menos salvaje. Echar gases asfixiantes en el domicilio de un explotador contra el que se sostuviera una huelga, cosa que podría ocurrírsele a un dinamitero, sería innoble. El capitalismo ha usado esa arma durante la guerra. Los que tratan de sustituirlo no pueden compartir con él semejante indignidad.

La dinamita es, pues, inútil y nociva en las luchas por el advenimiento de una organización social nueva. No hay más que una clase de dinamita valedera para esa tarea: la cerebral. Esto es: el pensamiento que ataca a lo que debe desaparecer y delinea lo que es preciso construir en su lugar. De aquí el título del presente volumen, antología de trabajos en los que no se sabe qué vibra más, si la fuerza de los argumentos esgrimidos con las fealdades de lo actual, o el anhelo de perfección para lo que se desea ver triunfante en un porvenir próximo.

La mayor cantidad de dinamita posible, lanzada contra la sociedad presente, le haría mucho menos daño que un libro como éste, bien meditada su lectura. Y ninguno de sus lectores es posible que acabe en dinamitero, en el mejor caso ínfimo adversario de lo que cree combatir; antes bien en enemigo franco y consciente de esta sociedad que se hunde, pronto siempre a luchar contra ella abiertamente, en las filas de los mejores hombres, puesto que todos los enemigos francos de la sociedad actual son los mejores
hombres, cuyo pensamiento se deriva del humanismo. la flor más exquisita de cuantas se han producido en la humanidad.

El titulo «Dinamita cerebral» no es nuevo. Tiene historia en nuestro país, que no es preciso descubrir a los amantes de este género de literatura. Las modificaciones que hemos introducido en el presente volumen tienden a reunir más certeros y agudos argumentos. Creemos haberlo logrado; creemos aportar un arma excelente para la transformación que se avecina: no un instrumento de acción que destruye ciegamente; «dinamita cerebral» que antes de destruir, construye, pensamiento que alecciona a la futura acción para que sea fecunda en fruto, para que deje huella en la historia, para que cambie, en bien de la mayoría, primero, de todos, más tarde, la sociedad, toda vez que ese cambio es Imprescindible y necesario.

INDICE
Prólogo
Andreiev Leónidas — La llamada
Averchsnko, Arcadio — El último mono
Camba, Julio — Matrimonios
Chapollsr, Emilio — Inquilino y casero
Dicenta, Joaquín — El modorro
Domela Nieuwenhuis, F. — La casa vieja
France, Anatole — El señor Maulán
Gorki, Máximo — El sueño de una noche de invierno
Karr, Alfonso — La gloria militar
Lazare. Bernard — La justiciera
Malato, Carlos — La Justicia
Martínez Ruiz, José (Azorín) — La Prehistoria
Maupasant, Guy de — El vagabundo
Mirbeau, Octavio — La cartera
Picón. Jacinto Octavio — La hoja de parra
Pi y Arsuaga, F. — El cuervo
Pi y Margal!, Francisco — El hurto
Tolstoi, León — Los falsificadores
Vernet, Magdalena — Los dos hacendados
Wolf, Otto — El proceso de la Verdad
Zola, Emilio — ¡Sin trabajol