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Ed. Vergara, año 2007. Tamaño 23 x 15 cm. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 208

El escritor maldito, Candelaria de la Sota116Por Mara Balestrini

De las historias que componen el anecdotario cordobés, la de Raúl Barón Biza, y por propiedad transitiva la de quienes formaron su circuito íntimo, parece ser la más extravagante. Como el mausoleo que el escritor construyó en 1935 para su primer amor, la aviadora Myriam Stefford –esa ala de avión incrustada en la llanura en el camino hacia Alta Gracia– su vida fue una parábola vertiginosa, un periplo que serpenteó entre los placeres y el padecimiento, el amor y el odio, la razón y los impulsos.

La presente investigación periodística nació hace más de quince años, mientras la autora ayudaba a un profesor (Christian Ferrer) a buscar las publicaciones del escritor: “Los libros eran difíciles de conseguir, por ser ediciones del propio autor que no habían sido reeditadas. Me pareció curioso, ya que al menos tres de sus obras (El derecho de matar, Punto final y Todo estaba sucio) se habían vendido muy bien. Descubrí entonces que la figura de Barón Biza estaba rodeada de un aura de misterio y me propuse investigarla”, explica De la Sota en diálogo con La Voz del Interior.

Un dato llevó a otro y, hurgando en el pasado, la periodista se vio envuelta en una cadena de casualidades que ligaban su historia familiar con la de su objeto de estudio: “Encontré anécdotas que relacionaban a mi familia con Barón Biza y Clotilde Sabattini –segunda mujer del escritor–, quien militó en la UCRI y en el MID, junto a mi abuelo Arturo Zanichelli, que fue gobernador de Córdoba durante la presidencia de Arturo Frondizi, período en el cual Clotilde fue presidenta del Consejo Nacional de Educación. Desde ese momento, me volví una apasionada por Raúl Barón Biza y su historia”, explica la autora.

–¿Cómo fue el proceso de investigación y la selección de las fuentes?

–Comencé buscando los libros de Raúl Barón Biza en ferias, librerías y en bibliotecas de viejos y conocidos que tenían guardados ejemplares en sus casas. Paralelamente, busqué reconstruir su vida: conseguí datos en diarios y revistas. Luego, obtuve su partida de nacimiento y finalmente, el expediente judicial que se abrió a raíz de la agresión que cometió Barón Biza contra Clotilde Sabattini y el posterior suicidio del escritor. También recurrí al libro El desierto y su semilla, de Jorge Barón Biza –hijo del escritor –. En cuanto a las fuentes personales, fueron una tarea más compleja: de la familia de Barón Biza, sólo Andrea Sabattini (sobrina de Clotilde) accedió a hablar conmigo. Carlos, el hijo mayor del escritor, no quiso saber nada del tema. Encontré en cambio mucha colaboración de gente de Alta Gracia, militantes del MID que recordaban el paso de Barón Biza por el radicalismo y hasta los comerciantes de las galerías subterráneas que él tenía debajo del Obelisco. Además, colegas apasionados por Barón Biza me ayudaron en la investigación: Pablo Cozzani, Pepe Frattini, Cristian Moreschi, por ejemplo.

En El escritor maldito, Barón Biza aparece como un excéntrico, un provocador, un sujeto acaso abyecto y separado de su contexto. Sin embargo, su sed de provocación y propensión al escándalo están en sintonía con una tendencia vanguardista vigente en la década de 1930, que involucraba a otros autores del panorama intelectual argentino. El libro de De La Sota, no obstante, hace foco en el marco político y social en el que se desarrolló la vida del autor.

–¿Por qué dejar de lado esos datos del contexto que, de alguna manera, podrían resignificar parte de la obra de Barón Biza?

–Resulta imposible tratar de incluir a Barón Biza entre los movimientos intelectuales y los grupos culturales de las distintas épocas en las que vivió, porque él no tenía ningún vínculo con ellos, incluso los despreciaba. Barón Biza nunca tuvo preocupación por pertenecer a la elite cultural e intelectual. Para él, sus libros no eran más que una herramienta para provocar a sus pares, a sus compañeros de clase. No buscaba con la escritura insertarse en ningún movimiento estético o intelectual de su época. Y de hecho, eso no ocurrió.

–En marzo de este año se publicó “Barón Biza”, un libro de Christian Ferrer que también aborda la vida de Raúl, y el mes pasado se editó en España “El desierto y su semilla”, la novela de Jorge Barón. ¿A qué creés que responde este interés por los Barón Biza?

–Cuando me enteré de que había salido el libro de Ferrer, me alegré mucho. Hacía años que yo sabía que Christian Ferrer tenía intenciones de escribir sobre Barón Biza, pero como en los últimos tiempos perdí el contacto con él, no sabía si finalmente había desistido o no. Creo que en algún momento la figura de Barón Biza debía ser rescatada del olvido, un olvido injustificado porque se trata de alguien que despertó grandes polémicas y produjo éxitos editoriales, independientemente de cómo se evalúe su obra literaria. Por otro lado, la reedición de El desierto y su semilla me parece lógica, es un libro apasionante, muy bien escrito, que se había agotado. De todas maneras, no sé si se puede establecer una relación directa entre el rescate de Raúl Barón Biza y la reedición de la obra de Jorge.

–Más allá de su excentricidad y del morbo que esta historia sea capaz de suscitar, ¿la vida de Raúl Barón Biza, una persona íntimamente ligada a los sectores de poder, puede servir como hilo conductor para entender las peripecias del devenir político y social del país?

–Una figura como Barón Biza, que transitó tantos caminos en distintos momentos políticos del país, nos permite mirar desde un ángulo diferente cómo evolucionaron los acontecimientos en los últimos 100 años. Su mirada sobre la sociedad era muy particular y creo que una recorrida sobre su vida puede servir para alumbrar una perspectiva particular sobre los distintos hechos políticos de la Argentina del siglo 20. De todas maneras, ese no es el objetivo principal de mi libro, sino más bien un efecto colateral.

INDICE
A manera de prólogo
1- Los orígenes
2- Los años locos (1899-1931)
3- Literatura y Revolución (1932-1935)
4- El amor y la furia (1935-1964)
5- La última llamarada (1960-1964)
Bibliografía