Ed. Prospettiva, año 1999. Tamaño 22 x 15,5 cm. Traducción de Juan Bolívar. Nuevo, 430 págs. Precio y stock a confirmar.

Los textos que se recogen en este libro representan bastante bien el desenvolvimiento de un análisis y de una idea que están desembocando en la fundación de un nuevo marxismo revolucionario. Naturalmente, se trata solamente de una parte de la compleja trayectoria que se está recorriendo hacia esta meta. Y esto es así, tanto porque quien escribe ha dedicado otros trabajos a la profundizadón y a la transformación de algunos conceptos clave —en especial, a la concepción del socialismo y a su valor globalmente fundativo—, como porque el camino hacia una renovación teórica y práctica tan ambiciosa es parte del esfuerzo articulado de centenares de dirigentes y de militantes.

La lógica de la superación y de la autosuperación es una constante metodológica de nuestra investigación, está en nuestras raíces, es decir, en la imposibilidad de limitarnos a conservar una teoría de la liberación. Esta decisiva razón se ha acrecentado, se ha magnificado, a causa de las encrucijadas históricas que estamos viviendo. La tempestad planetaria que comenzó en 1989 no se ha aplacado en absoluto, sino todo lo contrario, y nos obliga a reinterrogarnos constantemente, en cada momento de nuestro trabajo. La redefinición de las categorías no se puede separar del análisis en tiempo real, la reformulación programática no se puede escindir del compromiso constructivo entre nuestra gente, el permanente indagar del pensamiento y sobre el pensamiento va de la mano de la búsqueda de un nuevo logos y de una nueva gestualidad revolucionaria y socialista. Cada día que pasa nos parece más válida la máxima que hemos tomado prestada de un viejo reformista: «renovarse o morir».

Mientras estamos escribiendo, la guerra de los Balcanes arreda. No es la primera ni será la última guerra de la nueva época. Una guerra en doble sentido: el dictador nacionalista local, Milosevic, contra los pueblos de la zona; el dictador democrático mundial, Clinton, con sus socios ingleses, alemanes, italianos, españoles, contra los pueblos de la zona. La guerra se suma a la guerra para que los estados prevalezcan y para amputar cualquier tipo de iniciativa a los pueblos, incluido al serbio y, por extensión, a todo pueblo del mundo. El infinito drama de los prófugos —una de las plagas características e incurables de esta época—, tan difundido en África, se transmite por televisión en todo el mundo por meros intereses propagandísticos. El verdadero significado de esta guerra está contenido en la fuga desesperada de las gentes del Kosovo. Mujeres, ancianos y niños que escapan de las bandas serbias y que son bombardeados «por error» por la OTAN, que continua «equivocándose» masacrando a civiles serbios. Hechos y no sólo imágenes, inolvidables y llenas de lecciones universales.

La guerra tiende a ser permanente, a constituirse en el factor más esencial y más originario, más íntimo e inalienable, del sistema que domina el mundo. Esta es una de las terribles certezas que nos acompañan cotidianamente y que preña cada aspecto de la existencia. Porque la violencia propia de la guerra es la más pura y feroz manifestación que se desprende y que corona, alimentándola constantemente, la violencia patronal contra los trabajadores, la violencia policial contra los jóvenes y los más débiles, la violencia social entre los pobres, la violencia machista contra las mujeres, la violencia burocrática contra los opositores, la violencia estatalista, dispuesta siempre a desencadenarse contra el «ciudadano» indefenso y, con más razón todavía, contra el «no-ciudadano» inmigrante. La negra e insoportable amenaza que pesa sobre la humanidad genera consternación y escepticismo, incluso en la conciencia de las vanguardias. Efectivamente, no se puede pensar en contrarrestar esta guerra con las viejas armas de la política. ¿ Qué es la política sino la sierva hipócrita de la maquinaria bélica? Hasta el espíritu humanitario parece destinado a estrellarse contra la gigantesca máquina destructiva de los estados y de los monopolios imperialistas; de forma que la fuerza moral del movimiento obrero y popular, aunque indispensable, no es suficiente. He aquí otro factor de certeza que se está abriendo camino. La palabra de nuestra gente, los gritos de protesta, una asamblea de lucha, un piquete de huelga, una manifestación estudiantil, la rebelión de una mujer, la autoorganización de base, el instinto de la lucha de clases que rebrota, los ascensos de masas, los procesos revolucionarios: estas son las únicas respuestas posibles contra la violencia concentrada del sistema. Y son, también, una respuesta inevitable que, inexorable y puntualmente, se presenta bajo diversas formas en las cuatro esquinas del planeta. La matriz básica de nuestro compromiso es la confianza inquebrantable en la capacidad de reacción de los pueblos y de las clases trabajadoras, pero somos conscientes que no es suficiente. De su devenir histórico y social, extraemos la convicción para proyectar e iniciar la forja de una posibilidad: que la revolución, que está grabada en las visceras de la época que estamos atravesando, pueda transformarse en social y transcrecer en sentido socialista, enriquecida por sus rasgos internacionalistas e interétnicos, libertarios y democráticos, individuales v feministas. Un sueño de la realidad, una utopía concreta a la que dar cuerpo día tras día elaborando y construyendo, pensando y organizando, criticando y prefigurando. Por lo tanto, actuar teorizando, teorizar actuando, quiere decir preparar el futuro potencial, lograr que prevalezca en el presente contra las inminentes amenazas, superando los riesgos de adaptación que comprensiblemente se albergan en muchas vanguardias.

Dario Renzi, 1999.

Indice:

Primera parte, La nueva época y el marxismo revolucionario:

Introducción

I- El drama de la sociedad profunda
Revolución contra ideología
La crisis de los marxistas y el relanzamiento del marxismo

II- La idea de la nueva época
Objetivo y subjetivo
El largo aproximarse
El escenario histórico
Polarización y mundialización

III- De la Revolución
Un esquema histórico de las tareas
El carácter de las revoluciones contemporáneas

IV- La crisis del marxismo revolucionario
Principios difíciles
Diáspora programática
¿Pecados originales?

V- Un camino teórico trabajoso

VI- Críticas, verificaciones, confirmaciones
El debate en Italia
Sobre el Estado y la sociedad civil
El programa puesto en marcha

VII- Socialismo: posibilidad y actividad
Las auténticas posibilidades del socialismo
Actividad prefiguradora

Segunda parte, Por una nueva idea de la revolución y del socialismo

Introducción

I- Premisas objetivas
II- La revolución
III- Características esenciales
IV- La transición
V- El poder
VI- Premisas subjetivas

Tercera parte

I- Primeros Apuntes. Contra la guerra, más allá de la guerra.
II- Al principio de la nueva época
III- Introducción a Dialoghi sul Socialismo