Ed. Castillo, Monterrey, México, año 1998. Tamaño 21 x 13 cm. Prólogo de Elena Poniatowska. Incluye 11 reproducciones fotográficas en blanco y negro. Estado: Excelente. Cantidad de páginas: 158

Elvia Carrillo PuertoCon este ensayo, la crítica literaria y profesora universitaria Monique J. Lemaítre, oriunda de México, D.F., se une al común esfuerzo que están llevando a cabo escritoras e investigadoras de México y el resto de Latinoamérica, por reivindicar, aun cuando sea póstumamente, el lugar prominente que innumerables mujeres, hoy injustamente olvidadas, han ocupado en el quehacer histórico de nuestro país, notablemente aquellas que merecen un destacado lugar en la larga lucha, aún vigente, por la obtención e impugnación de los derechos de la mujer.

En su libro Elvia Carrillo Puerto: La Monja Roja del Mayab, Monique Lemaître se entrega a la difícil tarea de tratar de rescatar algunos de los eventos más importantes en la vida de una de las pioneras del feminismo en México y en América Latina, Elvia Carrillo Puerto, la inseparable colaboradora de Felipe Carrillo Puerto, quien fuera electo primer gobernador socialista de Yucatán en 1922 y arteramente asesinado, junto con varios de sus hermanos, poco tiempo después por las fuerzas de la reacción.

Si bien existen algunos excelentes textos sobre la vida y obra de Felipe Carrillo Puerto, poco o nada se ha escrito de su hermana Elvia o sobre su larguísima pugna por la obtención del sufragio femenino en México, sobre su lucha por la reivindicación de los derechos civiles de las mujeres y el respeto a los derechos humanos de las menos privilegiadas, entre ellas, la§ indígenas, campesinas y obreras de nuestro país.

La autora investiga, a través de entrevistas con algunas
sobrevivientes de la familia Carrillo Puerto y mediante el análisis de documentos y escritos, así como apoyándose en investigaciones históricas previas, el aspecto militante de la bellísima, inteligente y valiente mujer que fue Elvia Carrillo Puerto, hasta ahora condenada a un casi total anonimato, como tantas otras excepcionales mujeres de nuestro pasado y, triste es decirlo, también de nuestro presente.

Elvia Carrillo Puerto fue una líder feminista y sufragista mexicana, nacida en Motul de Carrillo Puerto, Yucatán, el año de 1881 y fallecida en la ciudad de México en 1967. Luchadora social cuyo activismo le ganó el mote de Monja Roja del Mayab, fue miembro del Partido Socialista del Sureste y hermana menor del caudillo yucateco Felipe Carrillo Puerto, quien fue gobernador de Yucatán de 1922 a 1924.

Consagró su vida a lograr el sufragio femenino. También luchó por el control de la natalidad, la libertad sexual, el divorcio. Fue una feminista en toda la extensión de la palabra. Fue electa diputada en el Congreso de Yucatán en el año de 1923. Así, se convirtió en la primera mujer mexicana en asumir ese cargo de representación popular, cuando las mujeres en México aún carecían del derecho de voto, derecho por el que luchó incansablemente hasta su obtención en 1953.

Fue alumna de distinguidos educadores como Rodolfo Menéndez de la Peña y de Rita Cetina Gutiérrez, en quien quizá abrevó sus nociones sobre la igualdad de géneros. Elvia se casó a los 13 años y enviudó a los 21. Participó en 1910, contando 32 años de edad, en la rebelión de Valladolid originada por el “Plan de Dzelkoop” que llamó al pueblo yucateco a levantarse en armas contra la tiranía del porfiriato henequenero encabezado por Olegario Molina y el gobernador de Yucatán, Enrique Muñoz Arístegui.

Junto con ella fueron conspiradores en aquel movimiento que después algunos llamaron la «Primera Chispa de la Revolución Méxicana»,
José E. Kantún, Crescencio Jiménez Borceguí, José Crisanto Chí, Víctor Montenegro, Claudio Alcocer, Miguel Ruz Ponce, Donato Bates,
Atilano Albertos y su hermano Felipe Carrillo Puerto.

Sofocada que fue la insurrección, posterirmente se unió al movimiento antireeleccionista nacional actuando en su tierra en favor de la revolución maderista.

Desde esos años realizó una intensa campaña en favor de los derechos políticos de la mujer, fundando para ese propósito, en 1912, la primera organización femenina de campesinas en México.

Durante el gobierno del general Salvador Alvarado en Yucatán, de 1915 a 1918, siguió organizando grupos feministas y participó activamente en la organización y fundación del Partido Socialista Obrero de Yucatán, que más tarde sería el Partido Socialista del Sureste.

En 1919, viajó a la ciudad de México y ahí fundó la agrupación femenina Rita Cetina con el propósito de lograr, durante el
gobierno de Venustiano Carranza, que se incluyera el debate del voto femenino en las Cámaras legislativas que habían sido electas después de la Constitución de 1917, sin lograrlo.

De regreso en su tierra natal, en noviembre de 1923, resultó la primera mujer mexicana electa Diputada, en el Congreso de Yucatán,
postulada por el Partido Socialista del Sureste que había ayudado a integrar años atrás. Tras el asesinato de su hermano Felipe
que era gobernador, por los militares que se ostentaban como delahuertistas, en enero de 1924, se mantuvo como diputada durante
un tiempo, hasta que las amenazas de muerte de sus adversarios en Yucatán, la hicieron salir hacia la ciudad de México en donde
fue protegida por el presidente Álvaro Obregón, primero, y después por su sucesor, Plutarco Elías Calles.

En 1925 regresó a su estado para asistir al Congreso Feminista efectuado en Mérida, después del cual envió una carta a la Cámara
de Diputados federal que buscaba convertirse en iniciativa legislativa y apoyada por miles de firmas de sus seguidoras, en la que sostenía los principios de la igualdad de géneros y en la que se solicitaba la reforma al artículo 34 constitucional para aprobar
el voto femenino. Su punto de vista no fue atendido tampoco entonces.

En 1927 fundó la Liga Orientadora Femenina Socialista, organizada a partir de las empleadas de la Secretaria de Agricultura y Fomento en donde había empezado a trabajar. Más tarde, en 1931, esta organización que recibía constantes críticas y presiones de carácter oficial, se transformó en la Liga de Acción Femenil que no dejó de luchar por que se reconciera el derecho de voto para las mujeres.

Ni aún en la época de la presidencia en México del general Lázaro Cárdenas del Río, 1934 – 1940, caracterizada por avances políticos
y sociales importantes, los esfuerzos de Elvia Carrillo Puerto por lograr el sufragio para las mujeres se vieron recompensados. La
visión política que entonces prevalecía, era que otorgando tal derecho de sufragio se le transfería una gran influencia política al
clero, ya que se consideraba que éste podría llegar a dominar en buena medida la voluntad del voto femenino, y se optó entonces por
no avanzar en ese terreno, aunque, en 1947, ya bajo la presidencia de Miguel Alemán Valdés, se dio una apertura aprobándose en México
el derecho de voto de la mujer para el caso de las elecciones municipales. Elvia Carrillo cejó en sus intentos, reduciendo a partir
de esa época su activismo social.

Sin embargo, en lo individual continuó su lucha, que finalmente se vio coronada durante el período presidencial de Adolfo Ruiz Cortines,
cuando en 1953 fue modifificado, por la iniciativa del presidente de la república, el artículo 34 constitucional a fin de otorgar la
igualdad total de derechos políticos a las mujeres mexicanas, incluyéndose desde luego su derecho al sufragio. En 1952, se había
reconocido en la Cámara de Diputados a Elvia Carrillo Puerto como Veterana de la Revolución Mexicana, concediéndosele la medalla
de honor al Mérito Revolucionario.

Indice
Introducción
Capítulo I- Motul
Capítulo II- Elvia Revolucionaria
Capítulo III- 1916. Primer Congreso Feminista de México
Capítulo IV- Elvia Carrillo Puerto Diputada.
Primer Congreso Panamericano de la Liga para la Elevación de las Mujeres, celebrado en México en 1923
Capítulo V- El asesinato de los hermanos Carrillo Puerto. La actuación de Elvia
Capítulo VI- Elvia exiliada de Yucatán. Su lucha continúa
Bibliografía

Créditos fotográficos:
Las fotografías de Elvia Carrillo Puerto, Alma Reed, Susana Betancourt y Gloria Mireya Rosado, son reproducciones de las que
aparecieron en Tierra en 1923.
El mapa de las Ligas de Resistencia, la fotografía oficial de Felipe Carrillo Puerto, las copias del «contrato de acasillamiento»
de Lorenzo Can, la portada del panfleto » La regulación de la natalidad» , y la copia de la carta de Anne Kennedy a Felipe Carrillo
Puerto, provienen todas de la Biblioteca-Museo Felipe Carrillo Puerto en Motul, Yucatán.