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Ed. Secretaría de Cultura de Brasil, año 1945. Tamaño 20 x 14 cm. Incluye 40 reproducciones en blanco y negro. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 50

Por Marques Rebelo, año 1945

EL ambiente artístico brasileño era difícil, ser artista en Brasil era una forma de heroísmo, pues faltaban todos los elementos indispensables a la formación del conocimiento y del buen gusto.

NO teníamos sino deplorables imitaciones de escuelas de bellas artes y de museos; no teníamos galerías expositoras ni colecciones particulares que estimulasen por el contacto y divulgación de las obras, el interés por las artes. Y como tampoco poseíamos publicaciones especializadas, nos faltaba orientación crítica.

EN tal ambiente, el esfuerzo tuvo que ser siempre individual, lo que dio lugar a un auto-didactismo colectivo, fuente de ignorancia de problemas fundamentales de las artes y de su contenido estético. EL arte moderno, que surgió en el Brasil durante 1922, por el
esfuerzo de escritores, trajo un nuevo ambiente para las artes, trazándoles también un camino seguro.

REUNIO el movimiento una minoría interesada y sensible en torno a problemas plásticos comunes y ligada al sentido general del arte. Estos escritores, músicos, arquitectos, y artistas se aproximaron. Aportó así el modernismo, por primera vez en la historia del arte del Brasil, una gran inquietud, la percepción de la necesidad de pesquisas y una ligazón más íntima entre el artista y el pueblo, lo que equivale a decir que fueron los modernistas quienes descubrieron, artísticamente, su tierra.

LA vuelta de Portinari de Europa, en 1930, es el acontecimiento que determina un impulso jamás experimentado por el arte brasileño. Ejerciendo de inmediato una enorme influencia en los jóvenes, combatido violentamente por el academicismo y por la ignorancia indígena, vence las dificultades en exposiciones sucesivas, afronta la mediocridad y el conservadurismo, respondiendo con el trabajo a todas las manifestaciones gratuitas de la opinión.

PORTINARI ejemplifica la dignidad del trabajo artístico. Funda en la Universidad del Distrito Federal un taller a la manera del «Cuatrocientos», y, seis meses más tarde, presenta al Brasil un numeroso grupo de jóvenes pintores formados dentro de los
más sólidos principios.

A PESAR de tal éxito, no callaron las voces contrarias. El momento mundial era el del nazismo. También en el Brasil repercutió el grito de «Arte degenerado». Todos los artistas modernos fueron condenados. La escuela de Portinari fue cerrada. Los Estados Unidos lo recibieron en una consagración continental. Como consecuencia del estado de cosas, las nuevas vocaciones fueron sofocadas. Y los
artistas ya hechos, se refugiaron en el mundo de las formas abstractas.

FELIZMENTE un nuevo viento sopló sobre la faz del mundo. Y volvieron los artistas brasileños al encuentro de las fuentes de una verdad plástica, que es a lo que aspiran todos los artistas del mundo.

LA exposición que ahora presentamos al pueblo argentino, es una selección representativa de las tendencias del arte en el Brasil. Su conjunto revela las preocupaciones dominantes del campo plástico, fruto de un esfuerzo cuyo mérito es tratar de alcanzar las grandes formas del arte universal. Lo que puede tener de incompleta esta muestra, es resultante de la dificultad de comunicación en que vive el artista brasileño; en ella, sin embargo, debe sentirse el mensaje espiritual que quiere ligar a los artistas argentinos
y brasileños.

ARTISTAS
Alberto Da Veiga Guignard
Alcides Rocha Miranda
Aldari Henriques Toledo
Cándido Portinari
Carlos Leäo
Clovis Graciano
Djanira Gomes Pereira
Emiliano Di Cavalcanti
Hilda Campofiorito
Ibere Camargo
José Alves Pedrosa
José B. Cardoso Junior
José Pancetti
Milton Dacosta
Orlando Teruz
Percy De Melo Deane
Quirino Campofiorito
Roberto Burle Marx
Tarsila do Amaral
Tomás Santa Rosa Junior