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Ed. Universidad Diego Portales, año 2013. Tamaño 24,5 x 17,5 cm. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 166

A lo largo de una década y media, el desafío de escribir un artículo semanal acerca de cualquier cosa que se le viniera a la cabeza llevó a Jorge Ibargüengoitia a concentrarse hasta en las menores nimiedades rutinarias, ya fuera en la esfera íntima o colectiva, observando cada rincón de su inmediatez con ironía y transformando las pequeñas desgracias diarias y los sinsentidos de las costumbres en motivos de asombro crítico y bien humorado. Las molestas averías domésticas, las preguntas que no se pueden contestar, el deporte de proyectar casas ajenas, las conversaciones triviales, la fenomenología de las estatuas: no existe tema banal para este cronista que, como bien lo ha apuntado Juan Villoro, “comprendió que no hay nada más misterioso que la cotidianeidad”.

Este libro es una selección de los artículos que el autor mexicano escribió, primero para el diario Excélsior y luego para la revista Vuelta, entre 1968 y el año de su trágica y temprana muerte en un accidente aéreo, 1983. En ellos despliega su singular manera de asediar la estupidez circundante, los venenos de la realidad o simplemente el sopor de nuestras convenciones a través de un humor que, tan bondadoso como mordaz, intenta servir de amable coraza para la sobrevivencia.

Como bien señala Álvaro Díaz en el prólogo, la más extensa crónica del libro, Revolución en el jardín, es también la que mejor expresa su manera de mirar. Rara vez emite un juicio y aquí, menos; pero su manera de escoger lo que narra y cómo lo dispone tiene una envidiable capacidad de mostrar. Dividido en cuatro secciones -«En primera persona», «Cortesías mexicanas», «Lo que vi, lo que no vi», «Preguntas que no puedo contestar»-, el autor reflexiona sobre palabras, costumbres, museos, tipos de conversación, literatura, viajes, sueños, crónica roja (una columna extraordinaria sobre el modo en que se presentan los crímenes en la prensa mexicana, francesa e inglesa), recomendaciones de pintores o gasfíteres que resultan ser los peores en su ámbito, idiosincrasias nacionales, conferencias, la educación (su diatriba contra la escuela es memorable: «El sistema escolar es una confabulación diabólica, de la que los alumnos son las principales víctimas») y mucho más.

Jorge Ibargüengoitia nació en Guanajuato (México), en 1928. Es autor de seis novelas –entre las que sobresalen Los relámpagos de agosto y Las muertas–, del libro de cuentos La ley de Herodes y de un conjunto de obras de teatro, en el que destaca El atentado. Colaborador durante quince años del diario Excélsior y la revista Vuelta, los textos que ahí publicó –y que le granjearon gran reconocimiento– han sido recopilados en diversos volúmenes. Murió en las cercanías de Madrid, en 1983, en un accidente aéreo.

INDICE
Casi un amigo, por Alvaro Díaz
Jorge Ibargüengoitia dice de sí mismo
I- EN PRIMERA PERSONA
Delirio de persecución
El flanco izquierdo: los buenos vecinos
No manden flores
El fin de un viaje
Mujer pintando en cuarto azul
Exiliados
II- CORTESIAS MEXICANAS
El deporte de proyectar casas ajenas
Bajo el signo de Acuario
Los recomendados
Lo cortés no quita lo valiente
Ondas hertzianas: radioescuchas notables
Conozca México primero
Los peligros de la exportación
El lenguaje de las piedras
Organización de festejos: el lado bueno de los próceres
Conversaciones rituales
Conversación plana
Confabulación diabólica
III- LO QUE VI, LO QUE NO VI
Nota roja
Entrada gratis al Museo Británico
Dígame quién es genio
Espías: el héroe como personaje soporífero
Adiós a Londres: lo que vi, lo que no vi
A un gran estratega: un homenaje involuntario
Nostalgia
Revolución en el jardín
IV- PREGUNTAS QUE NO PUEDO CONTESTAR
El autor ante el público airado
Cómo enseñar literatura
Cuando leer es un placer
Preguntas que no puedo contestar
Novelistas y asesinos
Otra generación perdida
Para qué sirve la crítica
Dichos de los Siete Sabios
Cuentos edificantes: apuntes para una teoría literaria
Humorista: agítese antes de usarse
¿Usted también escribe?
El arte de concluir un artículo
Entrevistas con escritores
Llevaba un sol adentro, por Joy Laville