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Ed. Paulinas, año 1983. Tamaño 19,5 x 13 cm. Incluye 50 reproducciones en blanco y negro. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 268

pablo-y-su-mensaje-001Existen grandes personajes de la historia que han tenido mala suerte. Uno de ellos es Saulo de Tarso, más conocido como san Pablo.

¿Porqué mala suerte? Porque si midiéramos la importancia y grandeza de Pablo por el recuerdo que de él se tiene o por el conocimiento que la mayoría de los cristianos alcanza acerca de su figura y de sus ideas, ciertamente que llegaríamos aúna triste conclusión.

A tal punto esto es cierto que prácticamente no existen libros que traten sobre Pablo y que, al mismo tiempo, sean de divulgación popular.

Sin embargo, nadie debe extrañarse si de entrada afirmamos que sin Pablo es muy probable que hoy no existiría el cristianismo, y que es imposible comprender el fenómeno cristiano como el de la Iglesia si no comenzamos hablando de Pablo, quien no sólo divulgó como nadie el mensaje evangélico en el mundo grecorromano sino que, al mismo tiempo, interpretó en forma muy original el Evangelio de Jesús dándole un alcance y un significado que, seguramente, van mucho más allá de las simples palabras del Maestro.

A pesar de que Pablo no lleva el título de “evangelista” como Marcos, Lucas, Mateo y Juan, sin embargo es el primer evangelista, tanto por la cronología como por importancia. Sus cartas o epístolas, todas ellas evangélicas y centradas en Cristo al cien por cien, son los primeros escritos del Nuevo Testamento; y si hay dos personas que fueron formadas por Pablo dándoles fundamento para sus futuros libros son precisamente Lucas y Marcos. Razón tiene Pablo cuando en sus cartas afirma que él sólo anuncia el Evangelio de Jesucristo…Por ese Evangelio sufrió como nadie, luchó toda su vida y se entregó hasta la muerte.

Tan cierto es todo esto que al menos la Liturgia dominical casi no pasa semana sin dejarnos para la reflexión algunos renglones de alguna carta del gran «Apóstol» a secas, como si en la balanza de la historia pesara más su figura que la de los Doce juntos. Pero…también en la liturgia la suerte no siempre acompaña: sea porque los textos de las Cartas son obnubilados por los correspondientes textos evangélicos, sea porque quienes han programado las tres lecturas de cada domingo no han previsto el buscar textos de Pablo que estén en concordancia con los relatos de los evangelistas, sea porque los escasos renglones de las Cartas vienen fuera de contexto histórico. Lo cierto es que difícilmente los sacerdotes comentan los escritos de Pablo, sin contar con que muchos creen que San Pablo ha perdido vigencia en nuestro mundo actual o que sus escritos son muy difíciles de comprender…

Fue así como se nos ocurrió la idea, venciendo ciertos prejuicios acerca de nuestra capacidad para tarea tan compleja, de escribir un libro que tuviese los siguientes requisitos:

-Que presentara toda la biografía de Pablo, sin la cual es imposible comprender el cristianismo primitivo y el desarrollo ulterior del mismo.

-Que presentara el mensaje de Pablo dentro de su contexto histórico y no en forma parcelada, de modo que el lector tenga a idea global del mismo, encontrando el motivo y la razón de cada una de sus Cartas.

-Que mostrara la importancia que tiene Pablo para nuestro cristianismo actual, ya que si no atendemos a Pablo, seguramente podremos caer en un cristianismo institucionalizado y rígido como superficial y anodino, falto de empuje y de atracción para el hombre de hoy.

Como toque original, el libro está redactado en forma autobiográfica, con lo que se gana en agilidad y, sobre todo, es más fácil para el lector el “meterse dentro del personaje».

Para que al lector no le queden dudas de cuándo habla verdaderamente Pablo a través de sus escritos epistolares, cuando Lucas en los Hechos de los Apóstoles, y cuándo entra en juego el recurso autobiográfico, el libro va diagramado con tipos de letra y encolumnamientos que impiden cualquier confusión, sin descuidarse las citas de los pasajes bíblicos. Otros datos o reflexiones de interés que no pertenecen al texto autobiográfico van en letras más pequeñas.

Y si el lector nos lo permite, quisiéramos darle un consejo: es muy conveniente que, antes de comenzar con el primer capítulo de nuestro libro, se lean los ocho primeros capítulos de Los Hechos de los Apóstoles, jugoso relato de Lucas de los primeros años del cristianismo y casi prólogo a la gran obra evangelizadora de san Pablo. A partir del capítulo noveno hasta el final, Lucas se ocupa de Pablo, y lo mismo haremos nosotros comentando dichos textos, que serán ampliados y, a veces, corregidos por los textos de las Cartas. En efecto, los Hechos y las Cartas son las dos fuentes fundamentales para comprender la vida y el mensaje de Pablo.

INDICE
Introducción
I- Roma: el prisionero
II- Tarso
III- Damasco
IV- Antioquía
V- Primer viaje
VI- El concilio de Jerusalén
VII- Segundo viaje: Galacia
VIII- Macedonia
IX- Atenas
X- Corinto
XI- Primera carta a los tesalonicenses
XII- Segunda carta a los tesalonicenses
XIII- Antioquía
XIV- Tercer viaje – Efeso
Carta a los gálatas
XV- Conflicto en Corinto
XVI- Corinto: carta a los romanos
Carta a los romanos
XVII- Hacia Jerusalén
XVIII- Jerusalén y Cesárea – Prisionero
XIX- Hacia Roma
XX- Roma – Cartas de la cautividad
Carta a los colosenses
Carta a los filipenses
XXI- Hacia el final. Cartas pastorales
Cartas pastorales
Epílogo