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Ed. Museo Nacional de Bellas Artes, año 1995. Tamaño 30 x 22,5 cm. Incluye más de 80 reproducciones a color y blanco y negro sobre papel ilustración. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 96

Luis Felipe Noé  Pinturas 1960 1995022Por Luis Felipe Noé

Creo qué todo comenzó en el «hall» de la casa de departamentos donde vivía con mis padres. Sus mármoles me hablaron por primera vez del juego de rescatar imágenes. Ese juego tenía para mí la misma seriedad de aventurarme en el mundo que la que puede tener para un científico sus investigaciones. Luego supe que existía una actividad que se llama pintura y que había gente que dedica toda su vida a ella. Mi lectura preferida de niño, en la época en que otros leen Salgari, era la vida de los pintores. El mundo se me fue presentando simultáneamente a través de imágenes múltiples y contradictorias, ya que unas me hablaban de una permanente calma y paz y otras me decían que ese mundo al cual yo había nacido estaba muriendo y violentamente. Bajo mis pies todo temblaba. La guerra mundial repercutía en la pacífica Argentina y en mi propio hogar. Luego, la rebelión de las «masas» estallaba delante de mi ventana. Así vi incendiar el Jockey Club y las Iglesias. Mi padre, que tenía un amor por la historia, ya me había contagiado el espíritu pasional de ésta. Ese color sangre que fue además el emblema de los «federales» en la historia argentina del siglo pasado, plagada de muerte, fue así el motivo de una de mis primeras exposiciones.

Desde que comencé a exponer individualmente en 1959 mi pintura trató de superar los límites de la figuración y de la abstracción y todos los prejuicios posibles tanto académicos como de vanguardia, con el objeto de entenderme de la manera más posible con el mundo en torno que quería comprender y asir. Esta necesidad fue el punto común que me unió a otros tres pintores y a crear un movimiento. Así, con Ernesto Deira y Jorge de la Vega, quienes ya fallecieron, y Rómulo Macció, organizamos una exposición en 1961 titulada «Otra figuración» (invitando a participar en ella a Sameer Makarios y a Carolina Muchnik), y luego, los cuatro solos trabajamos juntos y expusimos varias veces con el nombre de nosotros «Deira, Macció, Noé y de la Vega», sin embargo la crítica nos conoció con el nombre de la «nueva figuración». Lo cierto es que además de abocarnos a una figuración libre proveniente del gesto y de la mancha, queríamos concebir la obra sin ningún prejuicio aún saliéndonos de sus límites.

Luis Felipe Noé  Pinturas 1960 1995023Me fui tan lejos en esa búsqueda que yo llamaba de «asunción del caos» (o sea de un orden latente pero aún no formulado ni entendido) o más concretamente de la «estructura del caos», tal como de ella hablaba en la «Antiestética», libro que publiqué en 1965, que, ya en los comienzos de 1966, luego de una exposición en New York (Bonino Gallery), me encontré fuera de la pintura. Mis obras habían llegado a ser demasiado complejas (telas y bastidores que de las paredes se proyectaban al techo y al piso), invendibles e inguardables. Como en el tango, sentí que la pintura me dejó en el momento que yo más la quería. No pinté durante nueve años.

Al comienzo de este período escribía y pensaba cómo el arte se «disolvía en la vida social», además de realizar de manera más objetiva con espejos plano-cóncavos ambientaciones también caóticas donde todos los elementos de la realidad se dispersaban. Pero también ello era difícil de concretar y yo no me sentía «disuelto» en la vida social, por más que había organizado un bar e intentaba una salida política a mi actitud artística de convertir «la naturaleza en pensamiento y el pensamiento en naturaleza, lo exterior en interior y lo interior en exterior» según la definición de Coleridge de ese fenómeno llamado arte. Pero no era fácil, así que por razones de subsistencia comencé a enseñar y me fui encontrando que estaba pintando a través de otros y mirando el paisaje, al cual nunca antes había observado ya que antes estaba muy preocupado en el caos del mundo de los hombres.

Así volví a pintar en 1975 con una serie llamada La naturaleza y los mitos. Se trataba de mis propios mitos subjetivos en el escenario de una naturaleza salvaje. Me había inspirado en un lugar cerca de Buenos Aires llamado «El Tigre», que es una especie de Amazonas descendido. También volví a pintar con la historia latinoamericana desarrollada en otra serie titulada Conquista y violación de la naturaleza.

La naturaleza y la percepción -tanto visual como subjetiva- se convirtieron en mis temas. Los desarrollé en una pintura (había vuelto al plano) que hacía hincapié en la vibración de los colores de las líneas entre sí.

Luis Felipe Noé  Pinturas 1960 1995024Desde París (donde viví entre 1976 y 1987) hice un viaje al Amazonas. Mi pintura se desprendió del simbolismo que la caracterizó entre 1976 y 1979 y me zambullí en el lenguaje abstracto musical del paisaje tropical.

Fui volviendo luego a juegos libres con el bastidor y la tela. Las figuras humanas volvieron a tomar importancia pero interrelacionadas con el paisaje. Comencé a jugar con toda mi experiencia y todas mis etapas pictóricas.

En la actualidad me interesa la dialéctica entre la precisión gráfica y la imprecisión sensorial plástica y el juego lingüístico entre lo escrito y lo pictórico. En consecuencia también me atraen los grafismos y sus contenidos implícitos. Así nació mi atracción por los jeroglíficos. En el catálogo de mi exposición titulada Jeroglíficos de las cavernas de Buenos Aires (Galería Klemm, Bs. As., 1992) señalo: «No me interesa el sentido sígnico del jeroglífico, sino el misterio detrás». Veo a la vida que me circunda como un jeroglífico a desentrañar. Los grafismos no están frente a mi, sino que yo los hago.

Pero bastidores, pliegues, figuras, paisajes, escrituras y grafismos van apareciendo en las obras según sea el espíritu de ellas. En el texto al que recién hice referencia escribí: «Mi discurso en la actualidad es el de tratar de entender dos cosas al mismo tiempo: el entorno y yo mismo como elemento de mi propio entorno, o sea mi pasado pictórico. Ahora he llegado a un punto donde miro el camino transcurrido en una visión global. Estoy trabajando con toda mi experiencia pictórica. Hay elementos de mis 60, mis 70 y mis 80». Es que me motivó a pintar lo que me sigue motivando. En el prólogo del catálogo de mi exposición que marcó en 1975 mi retorno a la pintura, sinteticé esta motivación de la siguiente manera:

Luis Felipe Noé  Pinturas 1960 1995025«El mundo se me presenta con los datos dispersos y variados. Mi coherencia incoherente es la de tratar de entenderme con ellos. Y por esto es coherencia incoherente. He echado mano para ello en mi vida a todo lo que he podido echar mano como si fuera un «bricoleur» (los que practican el «bricolage», término que usa Levi Strauss para caracterizar al pensamiento del hombre primitivo, al que opone al método analítico racional propio de lo que él llama ingeniero). Si soy un pintor es porque, como un «bricoleur», llego a entender que he tomado algo del mundo entorno cuando puedo aprisionarlo en una imagen. Me siento como un primitivo frente a un mundo que me excede, pero, en este caso, el «exceso de objeto», no es natural sino cultural; me siento como un imaginero de fetiches en medio de una cultura que se derrumba y otra que aún no se ha enunciado como tal, como un espejo que tiene en frente el fantasma de un muerto y la latencia futura de un nonato. Y me siento así porque me siento artista en América latina en la segunda mitad del siglo XX».

INDICE
Arte y sociedad, por Mario O’Donnell
Luis Felipe Noé: La asunción del Caos, por Jorge Glusberg
Pequeña historia de mi camino, por Luis Felipe Noé
I- 1960-1961, Otra figuración y Serie Federal
Testimonios
Cronología
Bibliografía
II- 1962-1965, Visión Quebrada y Asunción del Caos
Testimonios
Cronología
Bibliografía
III- 1966-1974, Abandono de la pintura / 1966-1968, Espejos Plano-Cóncavos
Testimonios
Cronología
Bibliografía
IV- 1975, Regreso a la pintura
Series: La naturaleza y los mitos / Conquista y violación de la naturaleza
Testimonios
Cronología
Bibliografía
V- 1976-1979, Series: Esto no tiene nombre / Todo es verdad, nada es mentira / Percepciones
Testimonios
Cronología
Bibliografía
VI- Después de 1980
a) Paisajes amazónicos y de la memoria
Testimonios
Cronología
Bibliografía
VII- Después de 1980
b) Juegos estructurales / Derecho y revés / El Pliegue
Testimonios
Cronología
Bibliografía
VIII- Después de 1980
c) Sagas entre el espacio y el tiempo
Testimonios
Cronología
Bibliografía
IX- Después de 1980
d) El ánimo de la historia
Testimonios
Cronología
Bibliografía
X- Los 90, Jeroglíficos y Jeringozas
Testimonios
Cronología
Bibliografía