Ed. Biblioteca, año 1974. Tamaño 16 x 22 cm. Prólogo de Adolfo Prieto.
Usado muy bueno, 390 págs. Precio y stock a confirmar.

Los hombres que protagonizaron las decisiones del Cabildo abierto de Buenos Aires no coincidieron en la valoración de esos hechos ni midieron de la misma manera sus alcances, tampoco quienes encarnaron sus turbulentas consecuencias.

Los textos autobiográficos remitidos a la posteridad por muchos de los actores principales del proceso confirman la radical ambigüedad de los orígenes de la Revolución de Mayo y explican la atmósfera de guerra civil que no tardaría en cernirse sobre el pueblo que tentaba la flamante experiencia de la autonomía política.

Las memorias escritas por los protagonistas aquí reunidos son, en lo fundamental, piezas de defensa política; y si fuera necesario atenerse a la intención expresa con que las mismas fueron redactadas, podría asegurarse que no son otra cosa que argumentos de defensa política, porque revelan el trasfondo de los signos con que se busca la aprobación de la conciencia social.

“Mi cuartel, que era el colegio de San Carlos, estaba guarnecido por 400 hombres de mi mismo cuerpo. Las acertadas medidas que tomó para su defensa el valiente y experimentado oficial don Juan José Viamonte, que era sargento mayor de él, influyeron indudablemente a su defensa. La columna inglesa al mando del coronel Pack que vino a atacarlo, con un cañón de a 4, fue enteramente destrozada, quedando la calle, que hoy se dice de la Imprenta, empedrada de cadáveres de ingleses. Herido el coronel Pack, con los que pudo reunir se incorporó al general Crawford, que había posesionádose del convento de Santo Domingo, desde cuyas alturas hicieron considerable estrago al cuerpo de montañeses, que guarnecía aquel costado. Otro grupo de la misma se apoderó de la casa que fue del finado don Pedro Medrano, y de sus azoteas hacía fuego a la guarnición de mi cuartel.

Al fin fue también rendida aquella gente con su jefe el coronel Enrique Cadogan; más de 200 hombres rindieron las armas, que fueron transportadas a mi cuartel, quedando muertos en las azoteas de aquella casa, 35. Fue horroroso el 5 de julio para Whitelocke. Su ejército en aquel día fue derrotado, quedando cerca de 3.000 prisioneros inclusos los generales Crawford y Pack, que también se rindieron con los 900 soldados que les habían quedado en Santo Domingo. Cerca de 300 oficiales estaban también prisio¬neros en el Fuerte, de manera que tuvo que reunir aquel general las fuerzas que se salvaron a las que en el Retiro conservaba el general sir Samuel Auchmuty…”.

Cornelio Saavedra, 1º de enero de 1829.

Indice:
Prólogo.
Bibliografía.
1- Manuel Belgrano: Autobiografía (fragmento).
2- Cornelio Saavedra: Memoria Autógrafa.
3- Pedro José Agrelo: Autobiografía (fragmento).
4- Gervasio Antonio Posadas (Autobiografía).
5- Juan Ignacio Gorriti: Autobiografía política.
6- Ignacio Alvarez Thomas: Memorándum para mi familia. Diario de Don Manuel Ignacio Diez de Andino: Crónica santafesina 1815-1822 (fragmento).
7- Juan Manuel Beruti: Memorias curiosas (fragmento).
8- Biografías.