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Ed. Trotta, año 2005. Tamaño 23 x 15 cm. Traducción de Fernando Beltrán Llavador. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 462

El budismo después del patriarcado, Gross036Es una gran satisfacción poder presentar este libro a los lectores hispanoparlantes, pues incide en una problemática importante y fundamental: el androcentrismo y la estructura jerárquica patriarcal con que el budismo suele llegar a Occidente. La autora se propone ofrecer una revalorización feminista del budismo, que considera posible por muy sexista que una tradición religiosa se haya mostrado a lo largo de su historia. Para ello en primer lugar estudia la historia budista, centrándose sobre todo en el budismo de la India y del Tíbet, pasa a continuación a analizar los conceptos clave de la cosmovisión budista desde un punto de vista feminista y termina proponiendo una reconstrucción feminista-andrógina del budismo, que se dirige al ser humano, tanto mujer como varón.

Rita M. Gross considera que una de las causas de mayor sufrimiento en su vida ha sido la «prisión de los roles de género». Escribe su libro desde este trasfondo de su propia experiencia concreta y a menudo dolorosa, que sabe aunar de modo ejemplar con una reflexión serena, basada en un amplio conocimiento teórico, estimulado en buena parte por sus estudios con Mircea Eliade. A ello aporta una sorprendente capacidad de lúcido y original análisis.
Introduce una voz profética en el discurso budista, cuestionando el statu quo a favor de una libertad de roles de género, y, por otra parte, logra modular sabiamente la voz profética que introduce en el budismo gracias a su práctica de la meditación budista tibetana. El resultado es un acercamiento gentil y activo, en que casa compasión con justicia.

Cuenta que una vez, estando en Japón, pronunció una conferencia sobre budismo y feminismo, y se levantó una mujer del público para decir que a Rita M. Gross como occidental seguramente le era posible rebelarse contra el statu quo, pero que a ella, como asiática, le parecía importante saber aceptar las cosas tal cual son. Saber ver las cosas tal cual son, en su raíz, sin juzgarlas, es fundamental y, sin embargo, no exime de saber ver a la vez la diferencia entre lo que mata y lo que da vida, lo que esclaviza y lo que libera, y actuar en consecuencia. Sólo así se puede hablar de verdadera iluminación; sólo entonces realmente están presentes Buda, Dharma y Sangha en sentido absoluto, lo invisible y lo visible en uno. Rita M. Gross ayuda a superar el reduccionismo superficial que ignora Sangha, tanto en el sentido esencial indicado como también en otro más manifiesto, como se verá más adelante.

Sabe verter en un lenguaje inteligible una gran erudición. Analiza agudamente, entre otras, la influencia que tiene una determinada concepción de la mujer en las estructuras de una sociedad, cómo una cosa va de la mano de la otra, cómo el androcentrismo, al que suele acompañar a menudo el intento de acallar a la mujer, va unido a estructuras piramidales, impuestas desde la cabeza, desde arriba, mientras que la actitud contraria tiende a un hacerlo juntos, teniendo en cuenta al otro, al corazón, a formas de convivencia más compartidas o democráticas, a la unidad en la diversidad. Cuando se trata de guiar en el camino, en un caso prevalecerá la actitud de maestro-autoridad, en el otro el de comadrona que fomenta la vida.

En su reflexión sobre los conceptos clave del budismo —no-yo, vacío, naturaleza búdica— Rita M. Gross hace ver que en su raíz no encierran ningún prejuicio de género, todo lo contrario. Resalta, por ejemplo, un concepto como tathagatagarbha, matriz búdica, evidente símbolo femenino, que generalmente se traduce asépticamente por «naturaleza búdica».

En el desarrollo histórico del budismo, la voz que trastornaba el orden social establecido ha sido domesticada en muchas ocasiones y, en lugar de transformar la sociedad, ha ocurrido con demasiada frecuencia lo contrario: la sociedad patriarcal se ha impuesto y ha neutralizado en buena parte los elementos considerados subversivos, circunstancia que también se ha dado en otras tradiciones religiosas. Lo ha hecho además, en este caso, en nombre del budismo, dando lugar a una tergiversación de sus enseñanzas fundamentales, hecho empobrecedor tanto para mujeres como para varones.

Sin embargo, donde ha habido experiencias profundas, como, por ejemplo, en el caso del chino Chao-chou, del japonés Dogen Zenji y otros sabios del budismo Zen o de san Juan de la Cruz en la tradición cristiana, esos prejuicios han desaparecido totalmente desde la raíz de su experiencia mística.

Cuando el budismo en sus diferentes ramas llega a Occidente, se encuentra con unas sociedades que intentan superar formas patriarcales obsoletas, pero obstinadas. Puede entonces tener el efecto de consagración de esas formas al abrigo de las corrientes espirituales orientales, que en estos casos se convierten en rémora para avanzar hacia una sociedad más justa y respetuosa del valor de cada persona, más basada en colaboración. El análisis ofrecido en este libro resulta enormemente liberador para cualquier mujer que haya pasado por situaciones de negación y opresión en el marco de formas más o menos sutiles o abiertas de androcentrismo sacralizado, viéndose quizás sin apoyo para afrontar las trampas de un terreno desconocido e intentando a tientas tomar conciencia de la situación para seguir por otro camino.

El libro de Rita M. Gross suena como un canto de libertad, que recuerda palabras puestas por Cervantes en boca de la pastora Marcela, cuando le echan en cara haber rechazado las pretensiones de un estudiante enamorado y ser culpable de su muerte:

«Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos, fuego soy apartado, y espada puesta lejos…Tengo libre condición, y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie…Tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura del cielo, pasos con que camina el alma a su morada primera (Don Quijote de la Mancha I, 14).

En la última parte de su libro la autora completa esta imagen, al resaltar, desde el punto de vista feminista, la importancia de la sangha como lugar de apoyo comunitario y desprendido en el camino. Cuando la sangha no apoya, resulta difícil el camino hacia el despertar. Significativamente hasta la fecha se habla mucho más de buda y dharma que de sangha. La autora sugiere que la categoría profunda de sangha se llene de los valores femeninos de comunidad, atención, comunicación, relación y amistad. A partir de allí también cobra mucho más relieve la vida cotidiana con sus implicaciones éticas.

Es un libro importante para cualquier persona que entra en contacto con el mundo budista donde busca y encuentra caminos de abismamiento que le pueden llevar a redescubrir su propia alma y el sentido de la vida. Le ayudará a saber agradecer el verdadero tesoro que le brindan las diferentes tradiciones budistas, sin caer en las redes de lo que son connotaciones patriarcales y reduccionistas a superar, y a no traicionar un valor fundamental de la tradición occidental y cristiana, el valor de la persona, de la responsabilidad personal, de la fidelidad a la luz interior, que transciende tanto la conciencia individual como la grupal.

Rita M. Gross ofrece un ejemplo claro y valiente de cómo suena una voz profética de procedencia judeocristiana modulada sabiamente por el budismo, superando toda agresividad, para situarse en la verdad, para bien de todos, varones y mujeres; pues a lo que vamos no es ni patriarcado ni matriarcado sino unidad en la diversidad, empezando por el núcleo más pequeño, la relación entre varón y mujer; como ha dicho Abdul Baha, místico sufí:

«La especie humana tiene dos alas, una masculina y otra femenina, y no podrá emprender el vuelo mientras no se desplieguen las dos alas a la vez»

En la intención de la autora se trata de una reconstrucción andrógina del budismo, pero a la vez ayuda a tender el puente entre budismo y cristianismo, también necesitado de reconstrucción andrógina, al revalorizar en el budismo un elemento central en la tradición cristiana, como es la persona en relación.

Agradezco a Fernando Beltrán el exigente trabajo de traducción que ha supuesto verter este libro en lengua castellana, así como la edición por Trotta y CIEM, con la colaboración de Casa Asia, de un libro cuya aparición en el mundo hispanoparlante considero muy prometedora, y por lo mismo le deseo una amplia acogida.

Ana María Schlüter Rodés, Kiun An
Brihuega, 1 de diciembre 2004

INDICE
Prólogo a la edición española: Ana María Schlüter Rodés
Agradecimientos
I- ORIENTACIONES
1- Estrategias para una revalorización feminista del budismo
2- Orientaciones hacia el budismo: aproximaciones, bases y contornos
II- HACIA UN PASADO CORRECTO Y UTILIZABLE: UN ESBOZO FEMINISTA DE LA HISTORIA BUDISTA
3- ¿Por qué molestarse? ¿De qué sirve un pasado correcto y utilizable?
4- Sakyadhita, hijas del Buda: roles e imágenes de las mujeres en el budismo primitivo de la India
5- ¿Existen rasgos y características femeninos de carácter innato? Roles e imágenes de las mujeres en el budismo mahayana de la India
6- El principio femenino: roles e imágenes de las mujeres en el budismo vajrayana indo-tibetano
7- Conclusiones: heroínas y representaciones emblemáticas
III- «EL DHARMA NO ES NI MASCULINO NI FEMENINO»: UN ANÁLISIS FEMINISTA DE CONCEPTOS CLAVE DEL BUDISMO
8- Recursos para un feminismo budista
9- Situando el escenario: presupuestos de la cosmovisión budista
10- Estrategias para un análisis feminista de conceptos budistas clave
11- El género y la ausencia de ego. Comentarios feministas sobre enseñanzas básicas budistas
12- El género y el vacío: comentarios feministas sobre enseñanzas mahayana
13- El género y la naturaleza búdica: comentarios feministas sobre enseñanzas de la tercera vuelta y el vajrayana
IV- EL DHARMA ES MASCULINO Y FEMENINO: HACIA UNA RECONSTRUCCIÓN ANDRÓGINA DEL BUDISMO
14- Veredictos y juicios: mirando hacia atrás; mirando hacia delante
15- Instituciones andróginas: cuestiones para practicantes laicos, monásticos y yógicos
16- Una visión andrógina: nuevas consideraciones a la hora de verbalizar el Dharma
APÉNDICES METODOLÓGICOS
A- Aquí me sitúo: el feminismo como método académico y como visión social
B- La experiencia religiosa y el estudio de la religión: la historia de las religiones
Bibliografía