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Ed. Lumen, año 2000. Tamaño 22 x 15 cm. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 464

documentos-vaticano-ii308Muchos años han pasado desde que Pablo VI cerrara solemnemente las sesiones del Concilio Vaticano II, convocado por su predecesor Juan XXIII a través de la bula Humanas salutis en la Navidad de 1961, y que inaugurara sus reuniones el 11 de octubre de 1962.

Transcurridos treinta años desde aquel importante anuncio eclesial de la realización de una asamblea ecuménica de obispos, nos preguntamos si sus documentos conservan su validez, o si debiéramos esperar la realización de uno nuevo.

A decir verdad, el Vaticano II cerró sus puertas dejando una inmensa riqueza, que lamentablemente no ha sido asimilada por los cristianos en la medida en que debiera. Tal vez no nos hemos dado cuenta todavía de lo que sucedió en el Concilio, y de lo que allí se transformó bajo la acción del Espíritu Santo, y por eso no hemos leído, estudiado y llevado a la práctica su rica enseñanza sobre aspectos teológicos y humanos.

El Concilio ha pasado, y nosotros no lo hemos conocido, al igual que Cristo estuvo entre los suyos y los suyos no lo conocieron.

Nos preguntamos para qué ha servido el Concilio, pero es nuestra ignorancia la que nos lleva a desconocer su mensaje, a leerlo mal o a interpretarlo y aplicarlo según nuestra forma de pensar y obrar.

Es necesario descubrir y entender qué es lo que Dios ha querido enseñarnos mediante el Concilio. Es una tarea ardua, pero fundamental en nuestro camino eclesial. Todos, desde los obispos hasta el último laico, tenemos la obligación de leer, conocer y vivir la enseñanza de los documentos conciliares.

Son conceptos que nos iluminan en nuestro compromiso cristiano en la Iglesia y en la sociedad problematizada, y nos ayudan a comprender los signos de los tiempos y a saber hacer una lectura de la historia de la salvación a partir de los cambios continuos que vive el hombre moderno.

Los concilios surgieron en la Iglesia desde sus orígenes, a fines de la era de los apóstoles, cuando fue necesario aclarar aspectos referidos a la propia identidad y a la apertura que debía llevarse a cabo hacia nuevas realidades humanas.

Estas asambleas son convocadas para precisar importantes doctrinas de la fe y condenar, si es necesario, las herejías que surgen en el seno de la Iglesia, o para renovar o reformar la disciplina eclesiástica, entre otros motivos. Son ecuménicos cuando son convocados por el Papa todos los obispos de la Iglesia católica, para tratar los asuntos que conciernen a toda la Iglesia. Por su índole son universales, y expresan la unidad de la Iglesia, abierta a todos los pueblos, razas, culturas y civilizaciones.

No es una reunión de hombres para resolver problemas humanos, sino una asamblea eclesial, pero precisamente por eso ilumina la vida concreta del hombre, ya que cuanto más cerca de Dios está el hombre, tanto más plenamente humano es. El concilio es una realidad humana en la que Dios manifiesta y cumple su designio de salvación: «El Espíritu Santo y nosotros mismos hemos decidido…» (Hch 15,28).

Veintiún concilios se han celebrado en la Iglesia a lo largo de sus veinte siglos de historia. El primero fue celebrado por los apóstoles (Hch 15), al que siguieron los ocho primeros concilios ecuménicos en el oriente cristiano, donde se definieron verdades dogmáticas sobre la Trinidad, Cristo, y más, condenando las herejías, muy comunes en la época.

Luego de la separación de los bizantinos de Roma, en el año 1054, se realizaron cuatro concilios en Latrán (Roma), dos en Lyon (Francia), y uno en la ciudades de Viena, Constanza, Ferrara, Florencia, Latrán, Trento (1542), en ese orden. Finalmente se realizaron el Concilio Vaticano I (1868) y el Concilio Vaticano II (1962-1965).

Los concilios anteriores al Vaticano II fueron de carácter dogmático y disciplinar, y se promulgaron dogmas y se determinaron las normas disciplinares para la Iglesia. Las promulgaciones del Vaticano II, en cambio, son de orden pastoral, de renovación, apertura y diálogo con el mundo moderno, para dar una respuesta al hombre conflictuado.

La cantidad de obispos que concurrieron al Vaticano II fue superior a todos los anteriores, contando con más de 2.000 obispos representantes de todas las razas, lenguas, pueblos y culturas. Durante sus sesiones se promulgaron cuatro constituciones (dos dogmáticas y dos pastorales), nueve decretos y tres declaraciones.

Es importante también destacar la participación de los laicos en el concilio como consultores, quienes guiaron a los obispos en los temas referidos a su ámbito específico.

Juan Pablo II ha dicho acerca del concilio: «… hacer que madure, en el sentido del movimiento y de la vida, su simiente. El misterio salvífico que se centra en la Iglesia y por medio de la Iglesia se actualiza; el dinamismo que, en virtud de este mismo misterio, impulsa al pueblo de Dios; la especial cohesión o colegialidad que, con Pedro y bajo Pedro, une entre sí a los sagrados pastores, son elementos sobre los cuales jamás reflexionaremos bastante para comprobar, a base de las necesidades, tanto permanentes como contingentes de la humanidad, cuáles deben ser las formas de presencia y las líneas de actuación de la Iglesia misma. Por esto, la adhesión al texto conciliar, contemplado a la luz de la tradición, constituirá para todos nosotros, pastores y fieles, el secreto de una orientación segura y, además, un estímulo impulsor para caminar, digámoslo una vez más, por las sendas de la vida y de la historia». (Juan Pablo II).

INDICE GENERAL
Introducción
Siglas
Cuándo y cómo fueron votados los documentos conciliares
CONVOCATORIA Y MENSAJE INAUGURAL
Constitución apostólica de nuestro Santísimo Señor Juan XXIII, por la que se convoca el Concilio Vaticano II
Mensaje de los Padres Conciliares a todos los hombres
CONSTITUCIONES
Dogmática Lumen Gentium, sobre la Iglesia
Dogmática Dei Verbum, sobre la divina revelación
Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia
Pastoral Gaudium et Spes, sobre la Iglesia en el mundo actual
DECRETOS
Christus Dominus, sobre el oficio pastoral de los obispos
Prebysterorum Ordinis, sobre el ministerio y vida de los presbíteros .
Optatam totius, sobre la formación sacerdotal
Perfectae caritatis, sobre la adecuada renovación de la vida religiosa
Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de los seglares
Orientalium Ecclesiarum, sobre las Iglesias orientales católicas
Ad gentes divinitus, sobre la actividad misionera de la Iglesia
Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo
Inter mirifica, sobre los medios de comunicación social
DECLARACIONES
Dignitatis humanae, sobre la libertad religiosa
Gravissimum educationis, sobre la educación cristiana de la juventud
Nostra aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas
Mensaje del Concilio a la Humanidad .
Breve pontificio In Spiritu Sancto
Breve Ambulate in ailectione
ÍNDICE DE MATERIAS
INDICE ANALITICO