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Ed. Terramar, año 2007. Tamaño 20 x 14 cm. Traducción de H.A. Murena y D.J. Vogelmann. Estado: Nuevo. Cantidad de páginas: 178

Crítica de la razón instrumental Horkeimer473El nombre del filósofo y sociólogo alemán Max Horkheimer (1895-1973) está indisolublemente asociado al Instituto de Investigación Social y al núcleo de pensadores que se agrupó en torno al mismo bajo la denominación de Escuela de Frankfurt. De su dirección se encargó el marxista austríaco Carl Grünberg, quien renunció a su puesto en 1930 debido a graves problemas de salud.

Fue a partir de entonces cuando, de la mano de Horkheimer, el Instituto de Investigación Social adquirió su verdadera fisonomía: la de ser un centro renovador de la teoría marxista. Con este objetivo, Horkheimer, desde la dirección de a Zeitschrift für Sozialforschung, revista del Instituto, promovió toda suerte de investigaciones que estuvieran relacionadas con la crítica de la sociedad y de las nuevas formas de alineación.

En este proyecto, a la vez filosófico y político, quedó englobado de forma novedosa el psicoanálisis, como base desde la cual se podía desarrollar una psicología capaz de comprender las mediaciones entre la estructura social y la personalidad del individuo. Pero también los estudios sobre economía y sociedad, los análisis sobre la situación política- en particular la de la Alemania de Weimar, que ya hacía presagiar la época del terror hitleriano-, y las reflexiones sobre el arte, en sus dimensiones estéticas y sociológicas.

Participaron de este grupo Th. W. Adorno, H. Marcuse y E. Fromm, entre los más conocidos y otros pensadores como F. Pollock, L. Löwenthal, K.A. Wittfogel, F. Borkenau, G. Scholem y F. Weil; sin contar la irradiación que tuvo en intelectuales como Walter Benjamín.

En 1942, Horkheimer procedió a una nueva formulación de la Teoría Crítica en “El Estado autoritario”. Este ensayo es el preludio de dos de las obras más significativas de Horkheimer –Dialéctica del Iluminismo, escrita en colaboración con Adorno, y la presente Crítica de la razón instrumental-, en las que se abandona definitivamente la idea de una perspectiva revolucionaria.

Existe una lógica de la dominación –de la naturaleza por el hombre y del hombre por el hombre- que cabe rastrear en la misma época de la Ilustración. Desde entonces, la tendencia inmanente en la sociedad es la de un desarrollo que conduce a un mundo administrado totalitariamente, un mundo en el que todo, absolutamente todo, estará regulado.

En la última etapa del pensamiento de Horkheimer, el abandono de todo referente político –incluido el movimiento estudiantil de los años sesenta- no supuso la renuncia a la teoría crítica. Al contrario; a ésta le seguía correspondiendo, en palabras de Horkheimer, la misión de “expresar lo que en general no se expresa”, de formalizarse como último reducto desde el que se denuncia el dominio de la razón instrumental.

Pero, puesto que ésta, en su despliegue, conduce a una burocratización total, es preciso “conservar aquello que es positivo, como, por ejemplo, la autonomía de la personalidad individual, la importancia del individuo, su psicología diferenciada, ciertos factores de la cultura…”, entre los que Horkheimer destaca el concepto de infinitud desarrollado por las religiones, o la doctrina del pecado original formulada por Schopenhauer (“cuando podemos ser felices, cada minuto es comprado con el sufrimiento de sinfín de otros seres, animales y humanos”).

Max Horkheimer abandonó los estudios a los dieciséis años para aprender un oficio y ayudar en la fábrica de su padre. Participó en la Primera Guerra Mundial. Al finalizar ésta, terminó el bachillerato y decidió estudiar Filosofía y Psicología en Munich, Friburgo y Frankfurt, donde conoció a Theodor Adorno. Terminó su tesis doctoral en 1922 con un trabajo sobre la antinomia del juicio teleológico.

Tres años después presentaría su habilitación con un trabajo sobre la Crítica del juicio de Kant. En 1926 comienza a trabajar en la Universidad de Frankfurt. En 1933, al cerrarse el instituto por obra del nazismo, se vio obligado a abandonar Alemania, pasando por Suiza y terminando en la Universidad de Columbia (Nueva York), donde Horkheimer instala el Instituto. A comienzos de los 40 escribirá, junto con Adorno, Dialéctica de la Ilustración. En los años 40 dirigió también un estudio sobre el antisemitismo, publicando diferentes obras y artículos al respecto.

En 1949 vuelve a Alemania y trabaja como profesor de Filosofía Social en la Universidad de Frankfurt, reabriendo un año después el Instituto. Entre 1951 y 1953 fue rector de esta Universidad. En estos años continúa con sus estudios sociológicos y publica obras críticas como la presente Crítica de la razón instrumental. En estos años su reflexión recupera a Schopenhauer y la tradición judía, que aprendiera en el seno de su familia.

INDICE
Prefacio de la segunda edición
Prefacio de la primera edición
I- Medios y fines
II- Panaceas universales antagónicas
III- La rebelión de la naturaleza
IV- Ascenso y ocaso del individuo
V- A propósito del concepto de filosofía