Enigmas de las Sociedades Secretas, de Josef Lewis Garilic

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Ed. Tomo, año 2004. Tamaño 23,5 x 16,5 cm. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 398

Enigmas de las sociedades secretas, Garilic090“Aquel que tiene el conocimiento tiene el poder”. Esta es una verdad que ha acompañado a la humanidad desde el inicio de su tiempo. Sin embargo el problema no radica únicamente en tenerlo. Guardarlo, protegerlo y elegir a quien transmitirlo, es la tarea difícil. El presente libro ofrece un viaje a través de diferentes culturas desde tiempos ancestrales hasta la época moderna, en el cual se podrá observar cómo la búsqueda del conocimiento y de la verdad parecen inherentes al hombre. Pero al lado de esta sublime búsqueda, se encuentra a su lado sigiloso y cauteloso: el secreto.

Y éste debe permanecer así, secreto, oculto e inexplorable para cualquiera. Con este fin han existido los guardianes del conocimiento y de la verdad. Esto ha generado la creación de sociedades secretas, y éstas a su vez han ido creando verdaderos tratados y oscuros caminos para su llegada. Pero, ¿cuál es ese conocimiento?, ¿cuál es esa verdad? Y ¿por qué sólo puede ser revelada a unos pocos?

Cabe hacer notar que hemos tratado de recopilar algunas de las sociedades secretas más importantes, y si bien sabemos que existen infinidad de ellas, nos enfocamos principalmente en las de carácter iniciático, las que dicen poseer un conocimiento oculto, revelado sólo a unos pocos elegidos, después de una minuciosa preparación.

Lograr obtener la sabiduría que guarda cada una de ellas no es la pretensión de este libro, sin embargo el que podamos recorrer un poco la cortina para ver de cerca a aquellos que ejecutan la orquesta de los acontecimientos de la humanidad, nos permitiría ver pasar ante nuestros ojos guerras, revoluciones, grandes complots y hasta el surgimiento de la ciencia.

En el transcurso de la historia han existido numerosas sociedades secretas y escuelas iniciáticas, cuyas raíces más profundas se remontan a miles de años antes de nuestra era, aquellas civilizaciones que guardaron sus doctrinas en un absoluto hermetismo y que fueron transmitidas a través de los siglos solamente a cierta clase de hombres que, por sus condiciones espirituales, morales e intelectuales, eran capaces de comprenderlas. Así lo expresó el rabí Simeón Ben Joquai:

“La doctrina secreta es para las almas serenas, las almas agitadas y sin equilibrio no pueden comprenderla, ¿acaso puede asegurarse un clavo a una muralla móvil, pronta a derrumbarse al menor choque?”

En muchas ocasiones se hace referencia a las sociedades secretas como “sectas”, ya que en Europa, por ejemplo, la palabra secta se ha concebido derivada principalmente de sequi “seguir”. Se trata de seguir a un maestro, a un líder. De hecho en muchas ocasiones así sucede.

Las sociedades secretas no son un fenómeno actual como a veces se piensa. Ya antiguamente en la literatura romana y precristiana la “secta” hacía referencia a un partido o a una escuela filosófica a la que se pertenecía. Incluso los primeros seguidores de Jesús fueron llamados sectarios por los adversarios del cristianismo:

“Hemos encontrado esta peste de hombre que provoca altercados entre los judíos de toda la tierra y que es el jefe principal de la
secta de los nazarenos”. Hechos 24, 5.

Cada sociedad secreta elige a sus miembros siguiendo un criterio particular y en todas ellas los aspirantes deben someterse a un ritual de iniciación. La ceremonia habitualmente incluye el relato de un mito, leyenda o creencia sobre los orígenes de la sociedad; el aprendizaje de signos o símbolos significativos, y un juramento de fidelidad. Los iniciados ascienden posiciones dentro del grupo con el paso del tiempo, a través de un elaborado sistema jerárquico de grados y niveles.

El conocimiento oculto común a las organizaciones secretas conlleva la idea de fraternidad, por lo tanto, las sociedades secretas son organizaciones cuyas doctrinas y rituales sólo tienen significado para sus iniciados. Ello crea en sus adeptos un sentimiento de exclusividad, de pertenencia a un círculo interior y los lleva a compartir una experiencia común, a la elevación del espíritu mediante la revelación de una sabiduría o filosofía especial.

De las numerosas sociedades iniciáticas de las cuales la historia guarda memoria, algunas han continuado hasta la actualidad y se les conoce más como sociedades discretas que como sociedades secretas. Es ampliamente conocida la existencia de los esenios, los pitagóricos y los colegios romanos, en el mundo antiguo, así como de los templarios durante la Edad Media, y de los iluminados, los teósofos, los rosacruces y los masones, a partir del siglo XVIII.

Todas estas sociedades secretas, alentadas por el estudio de textos sagrados y el rigor del ejercicio espiritual, buscan el bienestar de la humanidad, profundizar en la esencia de las cosas más allá de las apariencias y, a través de una introspección personal, inducir hacia el autoconocimiento y la superación del hombre.

El verdadero origen de la “iniciación” es tan antiguo como las más lejanas civilizaciones, olvidadas en el tiempo. Los dramas rituales fueron los primeros intentos iniciatorios, en los cuales se escenificaba de forma dramática lo que el hombre había descubierto acerca de los misterios y secretos de la Naturaleza. Los egipcios utilizaban la ejecución de varios actos y el uso de ciertos objetos como ayuda para facilitar la instrucción. Ceremonias imponentes, música, luces, procesiones, cánticos y fantásticas vestimentas, componían una experiencia que jamás se borraría de la mente del estudiante.

En el silencio de la música celestial que sólo oyen quienes aman la vida y la verdad, se dice que:

“No todos están preparados en forma psicológica para recibir un conocimiento superior, nuevo y completamente revolucionario y diferente en su aspecto mental y espiritual. Se necesita tener méritos sobrados, elaborados a través de grandes sufrimientos que requieren los esfuerzos propios, para recibir esta Sabiduría Superior, sagrada en verdad”.

Los antiguos egipcios organizaron las primeras escuelas de los misterios. Allí, los que con sinceridad consciente buscaban la verdad, la conseguían por medio de la iniciación. El aspirante, el individuo con sed de saber, recibía un conocimiento superior e inspirador que otorgaba una gran impresión emocional o psíquica en su conciencia, aumentando su conocimiento del universo interno (microcosmos) y externo (macrocosmos).

Ninguna ceremonia es una verdadera iniciación si no logra cumplir los siguientes puntos:

-Introspección, que la conciencia humana vuelva hacia su interior para poder mirar la propia alma.
-Engendrarse en aspiraciones e idealismos fuertes, que no se dobleguen ante nada.
-Exigirse a uno mismo la sagrada promesa u obligación de cumplir todas las aspiraciones.

A través del tiempo se ha generalizado la costumbre de utilizar los términos sociedades secretas y sectas como sinónimos, sin embargo es necesario hacer una aclaración al respecto.

Se entiende como secta un cisma, una división, una separación del grupo principal al que se pertenece; normalmente este término es aplicado a la política y aun más a la religión ya que fue en ésta donde comenzó a utilizarse. Al revisar la historia podemos ver como en casi todas las religiones han existido grupos separatistas, los cuales si bien han tomado la mayor parte del contenido doctrinal y preceptivo de la religión madre, han profesado criterios distintos en algún punto del dogma o disciplina.

Por sociedad entendemos la formación o fundación de una comunidad, que nace gracias a la voluntad de sus miembros para lograr un fin determinado.

Resumiendo ambos términos, gramaticalmente secta significa separación, mientras que sociedad, significa fundación. Para efectos de este libro trataremos estos términos como sinónimos en la medida de lo posible y lo utilizaremos indistintamente en los campos político, social, religioso e iniciático.

Es sabido que las culturas antiguas poseían conocimientos profundos sobre matemáticas, física, astronomía, arquitectura, medicina, astrología, alquimia, y que éstos permanecían ocultos en los templos, accesibles sólo a ciertos privilegiados. Estas ciencias ocultas revelaban al hombre los misterios de la naturaleza, los secretos de su ser interno, el medio para llegar a su perfección y el camino de su destino.

Antes de centrarnos en el estudio de las sociedades secretas veamos, en primer término, qué son y cómo se forman. Una sociedad puede querer ser secreta por varios motivos, los más razonables y frecuentes son:

-Porque sus acciones son ilegales y perseguidas por la justicia.
-Porque tienen un conocimiento que consideran peligroso para la mayoría de la gente y que sólo puede ser comunicado a cierta élite de elegidos
-Por una combinación de los dos motivos anteriores.

El motivo típico es el tercero. Por una parte las actividades de la sociedad secreta se consideran peligrosas para algunos gobiernos, y por otra la misma sociedad secreta considera sus conocimientos y rituales aptos solamente para aquellos iniciados que realicen un juramento de guardar el secreto. Este juramento es la base del “secretismo” de estas sociedades hasta el punto de considerar su ruptura motivo suficiente para eliminar al infractor. Generalizando un poco, y tomando como ejemplo a la sociedad masónica, podemos considerar que hay tres principios básicos que configuran y le dan fuerza a una sociedad secreta:

-Se requiere un juramento de secreto para pertenecer a ella.
-Existe una confraternidad entre los miembros de la sociedad de forma que cada uno de ellos tiene la obligación de ayudar a un miembro en apuros.
-Existe una jerarquía interna que tiene poder ejecutivo absoluto en los asuntos de la sociedad.

Además de estos principios hay otras características como el rito de iniciación, los rituales internos, y más, que son los que le dan color y entidad a cada una de ellas. Observamos que una de las características de estas sociedades es su falta de democracia interna. Su gobierno es absolutista y, en muchas ocasiones, existe un líder carismàtico con poder total para hacer y deshacer. En parte esto es consecuencia de la definición de la sociedad como detentora y vigilante de conocimientos ocultos considerados peligrosos, lo cual hace de la sociedad una especie de colegio donde los miembros de entrada son considerados neófitos, para luego pasar a iniciados y finalmente ascender a maestros.

Algunas veces un grupo de integrantes de la sociedad, tiene alguna inquietud u opinión que, aunque no se enfrente directamente a las directrices de la misma, divergen en algún punto o complementan algunas creencias. Por ejemplo, la sociedad puede ser de pensamiento filosófico ateo y defender la libertad, la igualdad y la justicia de las personas y sus integrantes creer, además, en la existencia de la magia, el esoterismo. Estos miembros podrían formar un núcleo aparte dentro de la misma sociedad que más tarde, se convierte en otra sociedad secreta, con un estilo de funcionamiento copiado de la original, a la que todavía seguirán perteneciendo y a la que, en muchas ocasiones, se enfrentan.

INDICE
Introducción
Antecedentes. ¿Qué son las sociedades secretas?
I- Orígenes de la sabiduría secreta
La Tradición
Leyenda del Monte-Volcán Kaor
Leyenda de la Mujer Velada
La Tradición Hindú o de los Brahmanes
La Tradición Egipcia
II- Cultos del misterio, la fe en la madre tierra
El culto a Cibeles. La comunión de la naturaleza a través de los sentidos
El culto a Isis y Osiris, los ciclos de la vida y de la muerte
El Mitraísmo. ¿Fue Mitras el primer Jesús?
El culto de Eleusis, la celebración por la vida
Orfismo, la búsqueda de la inmortalidad
La Tradición Judía, y el enigmático Templo de Salomón
Los Druidas, guardianes de una misteriosa sabiduría
III- Las Escuelas Iniciáticas griegas y los Colegios romanos
Pitagorismo, la purificación del hombre mediante los números
La tradición platónica
Los Colegios Romanos
IV- Sociedades secretas orientales
Budismo Zen: Una filosofía trascendental
Sociedad del Loto Blanco y el tuerto de piedra
La Liga Hung, grandes exponentes de las artes marciales
Los monjes Shaolín, guerreros de Buda
Los Monjes Lamas del Tibet
Tantrismo y magia Bön
Los Asesinos y el legendario viejo de la montaña
Los Thugs. Los esiranguladores de Kali
V- Los Esenios, los olvidados de la biblia
Los manuscritos del mar muerto
VI- El Cristianismo, el orden de un nuevo principio
La iglesia cristiana primitiva
Las creencias y los concilios
La persecución y los mártires
La etapa apostólica y el Edicto de Milán
El cristianismo oficial
VII- Movimientos rivales del cristianismo
Gnosticismo, la primera herejía
El Maniqueísmo y sus grandes preceptos
El Docetismo, un Cristo sin cuerpo
El Catarismo, en donde el infierno no existe
VIII- LOS Templarios, fe y espada del catolicismo
El porqué de la disolución de los Templarios
El sentido esotérico de la catedral de Chartres
IX- Las Sociedades Secretas y la Magia
La Cábala hebrea, la enseñanza oculta de Moisés
El Hermetismo, la transmutación del alma
X- Las Grandes Sociedades Secretas
Los Rosacruces, la filosofía que transforma al hombre
La Masonería, la gran sociedad
La Sociedad Teosòfica, el despertar a la Nueva Era
El Amanecer Dorado, los magos de la Nueva Era
XI- Derivaciones y variantes de las Grandes Sociedades Secretas
El Martinismo. La recuperación de la gloria divina del hombre
Orden de los Superiores Desconocidos
Los Illuminati, un mundo sin fronteras
Sociedad General Antroposófica, donde la ciencia y el conocimiento esotérico confluyen
Sociedades secretas españolas del siglo XIX
XII- Los Templarios negros, las raíces oscuras del nazismo
El comienzo de la trama
Los mitos de Madame Blavatsky
Von List, y el armanismo
La Teozoología de Lanz
Aggartha, Shamballah y el Vril
La Sociedad del Thule
Adolfo Hitler: El templario negro
XIII- Ordo Templi Orientis, Resurgimiento y confluencia de las grandes sociedades secretas
XIV- Presente y Futuro de las Sociedades Secretas
¿Existen actualmente Sociedades Secretas entre nosotros?
La Wicca
El New Age
El Nuevo Orden Mundial