Desde Normandía hasta el Báltico, de Bernard L. Montgomery

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Ed. Círculo Militar, año 1946. Tapa dura. Tamaño 26,5 x 17,5 cm. (Incluye 8 mapas y un retrato de Bernard Montgomery, todos a color). Estado: Usado muy bueno (con tapa y contratapa gastadas en el extremo inferior). Cantidad de páginas: 302

La presente es una exposición del papel desempeñado por el 21º Grupo de Ejército en la campaña del noroeste de Europa, desde junio de 1944 hasta mayo de 1945.

Las operaciones de guerra modernas incumben esencialmente no a un sólo servicio, sino a los tres, que trabajan en estrecha cooperación y no es posible ni conveniente el aislar el aspecto netamente militar de la crónica; por otra parte, dentro del alcance del presente libro, se podrán hacer solamente breves referencias a la obra y a las hazañas de las fuerzas aliadas navales y aéreas en dicha campaña.

Las fuerzas navales nos hicieron llegar nuestros suministros a través de los siete mares y combatieron en estrecha camaradería con nosotros: no sólo en el asalto, sino también en todas nuestras batallas a lo largo de la costa del noroeste de Europa. La participación de las fuerzas aéreas en los combates terrestres fue inapreciable y a veces decisiva; las fuerzas terrestres no habían operado jamás con la cooperación de un despliegue tan enorme de potencia aérea.

En esta guerra hubo una camaradería estrecha entre los tres servicios, como no se había logrado nunca anteriormente, y con ella los soldados han obtenido un profundo respeto y admiración por el heroísmo y la pericia combativa de los marinos y de los aviadores.

La presente crónica contiene solo breves referencias a nuestro gran aliado ruso, pero no se olvidará jamás que los rusos tuvieron que soportar, desde el principio hasta el fin, la mayor gravitación de la acometida terrestre del enemigo. Hubo una estrecha interdependencia entre los frentes aliados y el poderoso desarrollo de la estrategia del Mariscal Stalin en el este, fue el complemento de las ofensivas anglonorteamericanas en el sur y el oeste.

Por último, deseo rendir tributo al espléndido espíritu combativo, al heroísmo y a la resistencia del soldado común del “Commonwealth Británico de Naciones”. Una vez más ha demostrado no ser inferior a ningún otro. Y si se me preguntara cuál es el principal factor individual que contribuyó a su éxito, diría que fue la moral. Considero la moral como el principal factor individual en la guerra. Una moral elevada está basada en disciplina, respeto propio y confianza del soldado en sus comandantes, en sus armas y en sí mismo. Sin una moral elevada, no puede lograrse el éxito, por mejor que sea el plan estratégico o táctico, o cualquier otra cosa. Una moral elevada es una perla de gran valor. Y una forma segura de obtenerla es por medio del éxito en el combate.

Es verdad que esta campaña fue objeto de un grado de publicidad en la prensa y la radio mundial, sin precedentes en la historia de la guerra. Los medios modernos de comunicación posibilitaron a los observadores en el frente, el informar sobre los sucesos en el campo de batalla por medio de la radio y en los periódicos del mundo, a las pocas horas de haberse producido. Las experiencias e impresiones descriptas por dichos corresponsales de guerra tienen una influencia profunda, no sólo sobre la moral de la patria, sino también sobre los soldados que están combatiendo, que escuchan las transmisiones radiales y que reciben con rapidez, ejemplares de los periódicos de su tierra. Por lo tanto, las relaciones del comandante y de su plana mayor con los corresponsales de guerra, se ha convertido en un asunto de primordial importancia; el comandante debe considerar los requerimientos de los corresponsales acreditados ante él y debe estar perfectamente interiorizado sobre todo el asunto de la información de guerra.

Desde el punto de vista del comandante militar, el principal problema que surge de los requerimientos de la prensa durante la guerra, es el conflicto entre la necesidad de seguridad, por una parte y por la otra el deseo de lograr que los corresponsales de guerra están tan ampliamente informados como sea posible, sobre el panorama militar. Es vital que, tan pronto como las condiciones de seguridad lo permitan, se posibilite que la prensa y la radio informen sobre los acontecimientos -tanto sobre las derrotas como sobre los triunfos-, en la forma más amplia posible. Pero los preceptos de seguridad hacen que, a veces, los corresponsales de guerra se queden con una aguda sensación de fracaso y descontento. Es por ello que mi norma ha sido siempre concederles en todo momento mi mayor confianza, dentro de lo posible y me es grato manifestar que la lealtad y la integridad de los corresponsales acreditados ante el 21º Grupo de Ejército ha sido siempre extraordinaria.

En bien del interés público, la prensa tiene evidentemente el derecho de criticar los acontecimientos del frente, pero el problema es asegurar que su crítica esté basada en premisas acertadas, porque puede haber ocasiones durante una campaña en las cuales “los acontecimientos no son lo que parecen”. No constituye un reproche a la confianza depositada por un comandante en sus corresponsales el decir que hay algunos secretos militares que no pueden ser divulgados y esto se refiere particularmente a sus proyectos de operaciones a largo plazo; sucede frecuentemente que un plan a largo plazo no es comunicado ni siquiera a todos los miembros de la plana ejecutiva del comandante, dado que no existe justificativo para agobiar con secretos vitales a más personas de las estrictamente necesarias. Este punto queda perfectamente ilustrado cuando, por ejemplo, un comandante está librando una batalla de posición, en la cual trata de seguir una política de desgaste o agotamiento de la potencia del enemigo, a fin de obligar al enemigo a ocupar una posición favorable para lanzar el golpe decisivo. Una etapa semejante puede necesitar bastante tiempo y durante el proceso, los resultados diarios visibles desde el punto de vista de un observador, pueden parecer desalentadores; si el observador no conoce exactamente el objetivo de las operaciones y no está enterado del grado de evolución de la etapa, es muy posible que interprete erróneamente la situación y que manifieste desaliento ante la aparente falta de resultados. Si esto sucede, puede minar la confianza de los soldados en su jefe y afectar perjudicialmente su moral.

El hecho es que la prensa necesita informes diarios para su público, mientras que el comandante está, por lo general, interesado en acontecimientos que pueden tardar semanas y hasta meses en producirse. ¿Cómo pueden impedirse entonces tergiversaciones en las mentes de los corresponsales de guerra? Este es un problema que demanda una detenida consideración.

El 21º Grupo de Ejército tenía a su servicio un cuerpo excelente de representantes de la prensa y de la radio y siempre los
consideré como parte integral de mi plana mayor. Las relaciones entre ellos y los cuarteles generales y formaciones del 21º Grupo de Ejército fueron excelentes y se convirtieron realmente en una parte de la gran familia. Constituye un gran mérito para todos ellos y para el Servicio de Relaciones Públicas, el haberse logrado un grado tan amplio de cooperación y amistad y que la enorme influencia que tenían, haya sido ejercida de acuerdo con los principios más elevados de veracidad y lealtad.

INDICE
Prólogo
Introducción
I- El segundo frente
II- El nombramiento del Alto Comando para la operación Overlord y el desarrollo del plan general revisado
III- La organización de los servicios para la operación Overlord y el orden de batalla para las fuerzas de invasión
IV- El plan
V- Forjando el arma
VI- El montaje de la operación Overlord
VII- La batalla de Normandía: 1- El asalto
VIII- La batalla de Normandía: 2- El establecimiento de la cabeza de puente inicial y la toma de Cherburgo
IX- La batalla de Normandía: 3- La brecha. La batalla del “Bolsón Mortain-Falaise” y el avance haia el río Sena
X- Revisión de la batalla de Normandía
XI- El desarrollo de la estrategia aliada al norte del Sena
XII- La arremetida por el paso de Calais hacia Bélgica, el despeje de los puertos del canal y la batalla de Arnhem
XIII- El despoeje del estuario del Escalda y la habilitación del puerto de Amberes
XIV- Preparativos para la batalla de las provincias renanas. El despeje de la ribera occidental del río Mosa
XV- La batalla de las Ardenas
XVI- La batalla de las provincias renanas
XVII- La batalla del Rin
XVIII- El avance hacia el Elba
XIX- La arremetida hacia el Báltico
XX- La rendición
XXI- “21º Grupo de Ejército” se convierte en “Ejército Británico del Rin”