Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, de J. M. Keynes

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Ed. Fondo de Cultura Económica, año 1965. Tamaño 21 x 13,5 cm. Traducción de Eduardo Hornedo. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 356

Por J. M. Keynes
Diciembre de 1935

Dirijo este libro especialmente a mis colegas economistas, aunque espero sea comprensible para quienes no lo son. Su principal objeto es ocuparse de las difíciles cuestiones de la teoría, y sólo secundariamente de sus aplicaciones prácticas; porque si la economía ortodoxa está en desgracia, la razón debe buscarse no en la superestructura, que ha sido elaborada con gran cuidado por lo que respecta a su consistencia lógica, sino en la falta de claridad y generalmente de sus premisas.

Por tal motivo no podré cumplir mi deseo de persuadir a los economistas que estudien otra vez, con intención crítica, algunos de los supuestos básicos de la teoría, más que por medio de argumentos sumamente abstractos, así como valiéndome a menudo de la controversia. Quisiera abreviar ésta; pero he creído importante no sólo explicar mi propio punto de vista, sino t6ambién mostrar en qué aspectos se aparta de la teoría habitual. Supongo que quienes se aferran demasiado a lo que llamaré “la teoría clásica” vacilarán entre la creencia de que estoy completamente equivocado y la de que no estoy diciendo nada nuevo. Corresponde a otros determinar si alguna de estas alternativas, o bien una tercera, es la correcta. La parte de mi obra especialmente dedicada a la controversia tiene por objeto proporcionar materiales para la respuesta, y debo disculparme si, al tratar de establecer distinciones incisivas, mis argumentos resultan demasiado sutiles. Yo mismo defendí durante muchos años con convicción las teorías que ahora ataco y creo no ignorar cuál es su lado fuerte.

No puede exagerarse la importancia del asunto a discusión; y si mis explicaciones son correctas, a quienes primero debo convencer es a mis colegas economistas y no al público en general. En tales condiciones, el público, aunque bienvenido al debate, es sólo un curioso que observa el intento de un economista de encontrar una solución a las diferencias profundas de criterio que hay entre él y los demás, y que, por ahora, han destrudio casi toda la influencia práctica de la teoría económica y seguirán destruyéndola mientras no se llegue a un acuerdo.

La relación que hay entre este libro y mi Tratado sobre el dinero, que publiqué hace cinco años, probablemente es más clara para mí que para los demás; y lo que desde mi punto de vista representa una evolución natural de las ideas que he seguido por varios años, puede parecer a los lectores un confuso cambio de frente. Esta probabilidad no se aminora por las alteraciones que me he visto obligado a hacer en la terminología del libro y que indico en las páginas siguientes; pero la relación general entre ambos libros puede expresarse en pocas palabras como sigue: cuando empecé a escribir mi Tratado sobre el dinero todavía seguía el cauce tradicional que considera la influencia del dinero como algo que debería tratarse separadamente de la teoría general de la oferta y la demanda. Al acabarlo, había realizado algunos progresos en el sentido de aislar la teoría monetaria hasta convertirla en una teoría completa de la producción. Sin embargo, mi sujeción a las ideas preconcebidas aparecía en lo que creo que constituye la falla principal de las partes teóricas de ese trabajo (a saber los libros III (6) y IV), en que no me ocupé lo bastante de los efectos de los cambios en el nivel de la producción. Mis llamadas “ecuaciones fundamentales” eran instantáneas fotográficas del sistema económico, tomadas en el supuesto de una producción determinada de antemano. Con ellas intentaba demostrar de qué manera, partiendo de dicho supuesto, podían desarrollarse ciertas fuerzas que provocaban un desequilibrio de las ganancias, requiriendo así un cambio en el nivel de la producción. No obstante, la dinámica, en posición a la fotografía instantánea, quedaba incompleta y extraordinariamente confusa. Este libro, por otra parte, se ha convertido en lo que es: sobre todo, un estudio de las fuerzas que determinan los cambios en la escala de producción y de ocupación como un todo; y si bien opino que el dinero entra en el sistema económico de una manera esencial y especial, dejo en segundo plano los detalles monetarios técnicos. Veremos que una economía monetaria es, ante todo, aquella en que los cambios de opinión respecto al futuro son capaces de influir en el volumen de ocupación y no sólo en su dirección; pero nuestro método de analizar la conducta económica presente, bajo la influencia de los cambios de ideas respecto al futuro, depende de la acción recíproca de la oferta y la demanda, quedando de este modo ligada con nuestra teoría fundamental del valor. Así nos acercamos a una teoría más general, que incluye como caso particular la teoría clásica que conocemos bien.

El autor de un libro como éste, que marca nuevas rutas, está en extremo sujeto a la crítica y a la discusión si desea evitar muchos errores indebidos. Es sorprendente el número de tonterías que se pueden creer temporalmente si se aísla uno demasiado tiempo del pensamiento de los demás, sobre todo en economía (así como en las otras ciencias morales), en la que con frecuencia es imposible poner a prueba de manera definitiva las ideas propias, ya sea formal o experimentalmente.

La redacción de este libro ha sido, para el autor, una prolongada lucha en la que trató de escapar a las formas habituales de expresión, y así debe ser su estudio para la mayor parte de los lectores, si el intento del autor tiene éxito, un forcejeo para huir de la tiranía de las formas de expresión y de pensamiento habituales. Las ideas aquí desarrolladas tan laboriosamente son en extremo sencillas y deberían ser obvias. La dificultad no reside en las ideas nuevas, sino en rehuir las viejas que entran rondando hasta el último pliegue del entendimiento de quienes se han educado en ellas, como la mayoría de nosotros.

INDICE
Nota del editor
Prefacio
LIBRO I, INTRODUCCION
1- La teoría general
2- Los postulados de la economía clásica
3- El principio de la demanda efectiva
LIBRO II, DEFINICIONES E IDEAS
4- La elección de unidades
5- La expectativa como elemento determinante de la producción y la ocupación
6- La definición de ingreso, ahorro e inversión
Apéndice: Sobre el costo de uso
7- El significado de ahorro e inversión más ampliamente considerado
LIBRO III, LA PROPENSION A CONSUMIR
8- La propensión a consumir: I- los factores objetivos
9- La propensión a consumir: II- Los factores subjetivos
10- La propensión marginal a consumir y el multiplicador
LIBRO IV, EL INCENTIVO PARA INVERTIR
11- La eficiencia marginal del capital
12- El estado de las expectativas a largo plazo
13- La teoría general de la tasa de interés
14- La teoría clásica de la tasa de interés
Apéndice: Sobre la tasa de interés en los Principios de la Economía de Marshall, Principios de Política Económica de Ricardo y en otras obras
15- Los incentivos psicológicos y de negocios para la liquidez
16- Especiales observaciones sobre la naturaleza del capital
17- Las propiedades esenciales del interés y el dinero
18- Nuevo planteamiento de la teoría general de la ocupación
LIBRO V, SALARIOS NOMINALES Y PRECIOS
19- Modificaciones en los salarios nominales
Apéndice: La Teoría de la desocupación del profesor Pigou
20- La función de la ocupación
21- La teoría de los precios
LIBRO VI, BREVES CONSIDERACIONES SUGERIDAS POR LA TEORIA GENERAL
22- Notas sobre el ciclo económico
23- Notas sobre el mercantilismo, las leyes sobre la usura, el dinero sellado y las teorías del subconsumo
24- Notas finales sobre la filosofía social a que podría conducir la teoría general
Indice analítico