La cárcel de la mente, de H. A. Murena

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Ed. Emecé, año 1971. Tamaño 18,5 13 cm. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 270

Por H. A Murena
De las «Palabras Preliminares», 1971

Pensamos para acabar con el pensar.

Surgido del estupor de sentirnos manifestados, seres concretos, latientes y vulnerables, el pensar se esfuerza para que esa manifestación logre desarrollarse, para que la vida humana alcance a vivir en forma humana. Pero ¿qué es todo lo que rodea a la manifestación, qué es la manifestación misma, cómo hacer para que las promesas que encierra se cumplan sin usura? Si en el rito de la antropofagia se busca apropiarse de la «virtú», de la fuerza peculiar del devorado, el rito del pensar es una cosmofagia con la que se procura adueñarse de lo creado, purgarlo de ininteligibilidad, para que la criatura de razón pueda expandir su vida.

El pensar, sin embargo, tropieza en su tarea con un obstáculo insalvable: originado con la manifestación, encerrado en ella, no logra entender, digerir, el fin de la manifestación, la muerte. Separador por excelencia -aunque con el objeto de arrancar un saber que permita a la vida reconciliarse armónicamente con aquello de lo que, por el hecho de nacer, se separó-, el pensar no consigue volver inteligible esa reconciliación forzada que constituye la muerte. Pero como es la vida la que al irrumpir engendra el fenómeno de la muerte, éste le corresponde, y sin adueñación de la muerte no hay vida de verdad cumplida.

El fracaso del pensar ante su límite, la incapacidad de pensar la muerte, el conocimiento negativo sobre sí que el pensar entonces obtiene, puede conducirlo a que deje paso al espíritu. Sólo el espíritu, unitivo merced a otro saber, se muestra capaz de comprender la reconciliación última, de aceptarla, para insuflar de tal suerte a la vida una plenitud con la que supera a la muerte porque la ha reconocido como su fuerza esencial. Así el pensar se cumple cuando concluye por eclipsarse par permitir la visión del espíritu.

Nos afanamos pensando para alcanzar una vida que será cabal por haberse liberado de la obsesión de pensar.

Tales los mecanismos siempre implícitos en toda criatura que se echa a pensar, a ensayar su pensamiento. Éste es el ideal a que se tiende, aun en el más fortuito y trivial de los casos, aun cuando se lo ignore. Ésos también, los obstáculos, las exigencias, las servidumbres.

Interesa subrayar el riesgo máximo que depara el pensamiento al ser que es su depositario: el de convertirse en cárcel de éste, asfixiante. Infinitas son las vidas que agonizan, vegetan, aplastadas, mutiladas, en la prisión de la mente, por obra de ella.

Sucede primero que nacemos a una historia, a una atmósfera cultural saturada de ideas por completo ajenas a nosotros pero que absorbemos, dejamos anidar en nuestro interior, inadvertidamente, luego con impotencia. De cada cien humanos, ¿logra al menos uno romper de algún modo esa malla y modificar la situación en forma tal que su vida, en lugar de servir como pasivo alimento y sostén de esas miríadas de pensamientos extraños, parasitarios, los obligue a expresar esa parte de él inefable y distinta que es lo que le da el existir?

Hay que confiar en que esta pregunta no encierre demasiado optimismo: de pesimismo está libre.

Quien escribe estas palabras ha elegido los trabajos que siguen más bien no por su fortuito valor intrínseco, sino en la medida en que parecían adecuados para mostrar el trayecto de un pensar en busca de su liberación. Ha calificado a estas páginas de intento de autobiografía intelectual porque ofrecen las notas sintomáticas de la lucha de una criatura por lo común desconcertada ante el caos especialmente perturbador de los tiempos y los lugares que le fueron dados para vivir. Lucha formada en gran parte por estancamientos y fracasos, cuyo balance final tal vez consista en señalar algunos de los senderos por los que no se puede seguir adelante, pero que, como figura del pensar que vacila y busca transformarse, acaso logre resultar de algún estímulo.

INDICE
Palabras Preliminares
ExCURSUS I
Los parricidas
ExCURSUS II
La Lección a los Desposeídos
ExCURSUS III
El Ultranihilista
ExCURSUS IV
El estridor del Conformismo
ExCURSUS V
El Primado de lo Cotidiano o Algunos Rasgos de la Sociedad Contemporánea
ExCURSUS VI
México, la Sociología y el Pobre de Espíritu
ExCURSUS VII
El Nombre Secreto
ExCURSUS VIII
El Arte como Mediador entre Este Mundo y el Otro
ExCURSUS Ix
Visiones de Babel