Historia de Yucatán, de Carlos Castillo Peraza

Precio y stock a confirmar
Ed. Dante, año 1987. Tamaño 21,5 x 14 cm. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 366

Por Carlos Castillo Peraza

Un estudio serio del pasado de México y de Yucatán no puede limitarse a la memorización de los datos que contiene un libro de texto, aunque éste fuese el mejor. Hay abundantes razones para fundamentar esta afirmación. Quizá la primera estribe en que aprender de memoria un elenco de nombres y de fechas no es propiamente aprender, menos
aun si de historia se trata. Esta no es solo narración de hechos pretéritos, sino fuente de explicabilidad para el presente y punto de partida para asumir con lucidez y eficacia la construcción del futuro. De un futuro que no puede ni siquiera ser igual al presente, sino mejor que éste.

Para acercarse al pasado es preciso aproximarse a eso que se llama “las fuentes”. Entre éstas destacan los relatos de primera mano de los hechos pretéritos. Pero ir a “las fuentes” no es suficiente. Hay que leer esos relatos con ojos críticos. Preguntarse quién, cómo y desde qué óptica escribió.

La lectura crítica tiene como condición de posibilidad la existencia de fuentes accesibles. De allí que la petición de la Escuela Preparatoria de la Universidad de Yucatán al Fondo Editorial del Estado -en el sentido de que éste auspicie la publicación de una colección de textos sobre historia de nuestra entidad- pueda considerarse como una solicitud plenamente justificada. Como cualquier trabajo antológico, la colección que ahora se ofrece a los alumnos de bachillerato está sometida a no pocas limitaciones.

La primera es la selección de los textos, víctima de los constreñimientos de espacio, de tiempo y de criterio selectivo. Los que aquí se ofrecen fueron sugeridos por el Lic. Rodolfo Ruz Menéndez y el conjunto se sometió a la aprobación del Profr. Alfredo Barrera Vázquez.

Además, fue preciso suprimir algunos párrafos de los capítulos sugeridos. La opción fue siempre difícil. Las interrupciones del original se indican con (…). Asimismo se impuso la necesidad de omitir ilustraciones y notas a pie de página. El lector hallará ambos en los textos originales que -así lo esperamos- consultará después de haber acudido a esta antología que, a la manera de Unamuno, “vende la levadura, no la masa”.

En modo alguno se trata -no podría tratarse- de un trabajo definitivo, acabado. Hay otros textos. Habrá nuevos, mejores y más completos libros que los que aquí se citan. Este material de lectura -complemento del manual preparatorio de Historia de México y de Yucatán- cumplirá con creces su objetivo si, al acudir a él, los alumnos se sienten estimulados a buscar más y más hondo por cuenta propia. No deben sorprender al lector la ortografía de algunas palabras y la sintaxis de algunas frases: hemos respetado la ortografía de algunas palabras y la sintaxis de algunas frases: hemos respetado la escritura de los autores de los capítulos que ofrecemos.

Asomarse al pasado nacional y al peninsular es apasionante. Descifrar el hoy con la clave del ayer -para quien desea un mañana superior- no equivale a encontrar en lo que fue la justificación de lo que es. Es, sí, disponerse a preparar y construir lo que será. Se ha repetido hasta la obsesión que ignorar el pasado es condenarse a repetirlo, es decir, a renunciar al futuro. Conocer aquel, por el contrario, abre el camino al porvenir posible. Sólo en este sentido puede comprenderse hoy la definición de historia como “maestra de vida”.

Y así como puede haber mejores -o al menos diversas- “fuentes” que las que aquí se ofrecen, los mismo hechos que éstas nos brindan quedan sujetos a cada vez más claras interpretaciones. Este es el principio que salva a la historia del dogmatismo; se fundamenta en el hecho demostrable de que ninguna sociedad tiene la capacidad suficiente para predecir sus estados futuros de conocimiento. Por esto escribió Edmundo O’Gorman: “En la medida en que la historia es profética, es interesante, pero en la medida que es profética no es historia”.

La única condición sine qua non para avanzar en el ámbito del conocimiento histórico es la libertad de investigación, de difusión y de crítica. En ciencia no caben dogmas. Una sociedad que exige adhesiones ciegas a afirmaciones sobre el pasado, el presente o el porvenir está condenada a la esterilidad. En historia, lo oficial -vestido de científico o no- es siempre sospechoso, porque, casi sin excepción: “Es un instrumento de dominación que sirve al poder para justificar su acción”. Labor universitaria, si las hay, es la de preservar los espacios de libertad que aseguren un futuro fecundo, libre de dominios racionalizados por una razón que sólo es la del más fuerte.

Desde este horizonte, la aproximación a las “fuentes” es un ejercicio personal y socialmente saludable: permite ver con mirada propia, acopiar elementos de juicio y liberarse de las interpretaciones históricas utilitarias al servicio del poderoso, sea éste político, económico o intelectual. La lucha contra la fuerza es el trabajo de la razón para combatir el olvido.

“La perfección de una historia” -escribió Pierre Bayle- “consiste en ser desagradable a todas las sectas”

INDICE
Prólogo
I- Grandeza y decadencia de los Mayas, de J. Eric S. Thompson
II- La civilización Maya, de Sylvanus G. Morley
III- Relación de las cosas de Yucatán, de Fray Diego de Landa
IV- Historia antigua de Yucatán, de Crescencio Carrillo y Ancona
V- Conquista y Colonización de Yucatán, de Robert S. Chamberlain
VI- Historia de Yucatán, de Fray Bernardo de Lizana
VII- Historia de Yucatán durante la Dominación Española, de J. Fco. Molina Solís
VIII- Historia de Yucatán, de Fray Diego López de Cogolludo
IX- El Obispado de Yucatán, de Carrillo y Ancona
X- Yucatán en la Epoca Colonial. Servidumbre, no Esclavitud, de Rodolfo Ruz Menéndez
XI- Historia de Yucatán, de Eligio Ancona
XII- Ensayo Histórico sobre las Revoluciones de Yucatán, de Serapio Baqueiro
XIII- Historia del Infame Comercio de indios en Yucatán, de Carlos R. Menéndez
XIV- Campaña contra el imperio, de Yanuario Manzanilla