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El concepto de marginalidad, de Gino Germani

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Ed. Nueva Visión, año 1973. Tamaño 18,5 x 10,5 cm. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 110

El concepto de marginalidad, Germani321El problema de la “marginalidad” ha originado una extensa bibliografía en América latina, tanto en lo que concierne a exámenes teóricos como en lo referente a investigaciones empíricas (si bien éstas se dedican sobre todo a aspectos particulares más que a análisis de conjunto). Un examen de esta bibliografía revela que, a pesar de su abundancia, tanto en el nivel teórico como sobre el plano de la investigación y la disponibilidad de datos, el volumen de conocimientos sistematizados, válidos y realmente útiles para proporcionar orientaciones claras en términos de acción política, económica y social, es considerado todavía como poco satisfactorio o insuficiente.

Es posible que en lo referente a los análisis teóricos se presenten tres obstáculos capaces de explicar estas limitaciones. Por un lado está operando sin duda una ley de rendimientos decrecientes por la cual la acumulación de formulaciones teóricas y análisis conceptuales no sólo no contribuye a aumentar y mejorar la comprensión racional del fenómeno y a proporcionar instrumentos eficaces para la investigación, sino que tienden inevitablemente a agregar una variedad de consideraciones cuya acumulación amenaza con acrecentar la confusión terminológica y conceptual y a oscurecer más que a esclarecer el campo estudiado.

En segundo lugar, cualquiera que sea la orientación metodológica que se asuma en relación con la viabilidad y/o conveniencia de una ciencia social orientada hacia el máximo posible de objetividad en comparación con una “ciencia comprometida”, la connotación ideológica que caracteriza a muchas de las contribuciones sobre el tema (probablemente inevitables) no siempre contribuyen a facilitar una mayor claridad, ni mucho menos una mayor eficacia teórica de los análisis.

En tercer lugar, y en estrecha correspondencia con el segundo punto, no parece haber duda de que una consideración adecuada del problema de la marginalidad no es aislable —en gran medida— de supuestos relativos a los distintos, y a menudo contrastantes, modelos de desarrollo que se presentan como alternativas posibles para los países de América latina y otras áreas subdesarrolladas. Esta misma relación existe con respecto al problema de la dominación, imperialismo o dependencia del sistema internacional. Esto implica que las discusiones sobre marginalidad acaban por involucrar explícita o implícitamente toda la problemática relativa a las causas del subdesarrollo, tales como las explicaciones basadas en el contraste entre factores internos e internacionales, o entre causas estructurales (sistemas y conflictos de clase, condiciones históricas y otras) y causas culturales y psico-sociales (actitudes, valores, formas de comportamiento y, particularmente, el contraste entre modelos capitalistas, neocapitalistas o socialistas de desarrollo). Todo ello tiende a ensanchar enormemente el ámbito de la discusión y a impedir la delimitación del análisis y el estudio del problema específico, delimitación que por lo demás, es necesaria si se quiere alcanzar una mejor productividad y un proceso acumulativo de los conocimientos.

Sobre el plano de la investigación empírica, asistimos a un fenómeno que, por otra parte, se halla presente en las ciencias sociales en general, a saber, la coexistencia de dos situaciones opuestas: abundancia y escasez de datos. En cuanto a lo primero, ella deriva de la dificultad de utilizar las investigaciones disponibles, debido a los diferentes criterios, niveles, formas de conceptualización, validez y otras diferencias que impiden o dificultan una utilización sistemática de la información. Esto tiende a generar un subempleo de la información disponible. Pero a la vez, el estudioso tropieza continuamente con la escasez o falta de aquellos datos e informaciones que, dentro de los respectivos esquemas teóricos, considera imprescindibles para su trabajo. Estas situaciones contradictorias no responden únicamente a la ausencia de coordinación en el trabajo de la investigación, sino también a la ya aludida carencia de un marco teórico sistemático adecuado y a la multiplicidad de enfoques conceptuales. –

Es posible que una revisión crítica y sistemática de los varios enfoques, perspectivas y esquemas teóricos, con sus respectivas terminologías, podría ayudar por lo menos a clarificar cuáles son los contrastes no conciliables entre las varias formulaciones, cuáles son por lo menos compatibles (en cada uno de los aspectos tratados), o no mutuamente excluyentes, cuáles tienden más bien a complementarse y cuáles, por fin, llegan a coincidir, aunque el grado de compatibilidad, complementariedad, o total coincidencia pueda quedar oculto detrás de diferencias terminológicas o de lenguaje, o de minucias conceptuales que podrían ser ignoradas, sin pérdida o perjuicio alguno desde el punto de vista de la acumulación del conocimiento sobre el tema.

También podrían, quizás, aclararse por un lado los supuestos que se hallan implícitos en las distintas formulaciones —especialmente aquellas que resulten en definitiva realmente opuestas o no conciliables—, y por el otro, qué tipo de consecuencias o efectos pueden generarse, a partir de tales opuestos enfoques, en cuanto a la orientación a imprimirse a los estudios aplicados al planeamiento y a las políticas a adoptarse sobre el terreno de la acción social.

Con estas consideraciones preliminares he querido señalar lo que parece ser una tarea útil, o quizás indispensable, para orientar de manera más productiva la actividad científica básica y aplicada relativa al tema de la marginalidad. Ellos también tienen el propósito de subrayar de manera muy explícita las limitaciones de este trabajo. El mismo no tiene la pretensión de cumplir tal tarea —ya que obvias limitaciones de espacio, tiempo y circunstancias no lo hubieran permitido—, sino que se propone sugerir una manera distinta de enfocar la problemática de la marginalidad, y, a partir de un análisis crítico de la misma, ilustrar con algunos esquemas, definiciones y tipologías de qué manera se podría encarar el estudio de la marginalidad, referido sobre todo a la marginalidad urbana.

A estas dos tareas se dirigen las dos partes que siguen. En ellas se ha considerado conveniente distinguir el plano descriptivo del plano causal, en el estudio de la marginalidad. Uno y otro, por supuesto, no están claramente separados, y de toda manera se hallan interrelacionados. Así componentes del plano descriptivo —como son definiciones, tipologías e indicadores— afectan el análisis causal, ya sea reduciéndolo, como ocurre a veces, al puro plano descriptivo, ya sea imprimiéndole una orientación particular, enfatizando ciertas categorías de factores y prestando menos atención, ignorando o rechazando otras. El análisis de la problemática en estos dos planos, con el que se inicia la primera parte, así como la somera exploración de la raíces históricas del concepto y de la problemática misma, pueden favorecer la comprensión de las distintas perspectivas y teorías corrientes relativas al fenómeno de la marginalidad. El mismo propósito tiene el enfoque comparativo adoptado, especialmente en la sección dedicada a analizar la supuesta peculiaridad de la situación marginal en América latina.

En la segunda parte se esboza una definición del fenómeno, se formulan algunas bases para una tipología, y se presentan esquemas preliminares para el análisis causal. Aunque en el trabajo se tenga bien claro el hecho de que la política social, lo que podría llamarse el plano de la acción, el plano aplicado, se fundamenta explícita o implícitamente en la orientación adoptada en los niveles descriptivo y causal, no se ha considerado oportuno o posible desarrollar aquí un análisis de tales políticas.

INDICE
1- Introducción
2- La problemática de la marginalidad
3- Un esquema teórico y metodológico para el estudio de la marginalidad