Tecnología en la vida cotidiana, de Tomás Buch

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Ed. Eudeba, año 2004. Tamaño 23 x 16 cm. Estado: Nuevo. Cantidad de páginas: 312

La tecnología en la vida cotidiana, Buch048La tecnología mantiene una relación singular con las diferentes áreas de la cultura debido a que es transversal a todas ellas. No hay ningún área de actividad ni quehacer humano que permanezca ajeno a su influencia. La tecnología pervade (dispersarse a través de algo, sutil o gradualmente; permear; impregnar) la cultura y es esta preevasión la que pretendo mostrar aquí. Se trata de describir el impacto de la tecnología en las áreas no tecnológicas de la vida humana: mostrar su influencia en las artes, las ciencias jurídicas y sociales y las costumbres relacionadas con los aspectos más diversos de la vida diaria, desde la alimentación, la indumentaria, el lenguaje, los deportes, los juegos y el turismo, hasta los estados de ánimo y las actitudes ante diferentes situaciones como el nacimiento, la educación, el trabajo, el sexo y la muerte.

Muchos de estos impactos tecnológicos han enriquecido nuestra forma de vida, pero otros la amenazan. Por eso he dedicado cierto espacio de la obra a los riesgos asociados con algunos de esos desarrollos, muchos de los cuales, por otra parte, son frecuentemente percibidos de manera distorsionada. Esto muchas veces se debe a la falta de información, aunque a veces también intervienen intereses de diversa índole. Se originan así graves polémicas que no siempre se resuelven con racionalidad. Debe entenderse que tomamos el punto de vista de nuestra propia cultura, aquella asociada a la población urbana occidental, expresando a la vez nuestro respeto por otros enfoques. Eso sí: nos negamos a creer en el extremismo del “relativismo cultural”.

Estamos muy acostumbrados a los aspectos instrumentales de la tecnología: la manera en la cual la actividad humana llegó a extender el alcance de sus miembros y de sus sentidos y hacer cosas imposibles para un animal no equipado con elementos artificiales. La tecnología ha sido siempre una poderosa fuente inspiradora de las metáforas que se utilizaron para describir nuestra esencia y nuestro ser-en-el-mundo. Junto con las bases del sistema técnico predominante en la sociedad, la naturaleza de esas metáforas también fue evolucionando.

Hoy Dios ya no es el Gran Espíritu ni el Gran Arquitecto; tampoco es la Fuerza Omnipotente ni la Energía Vital; es, en cambio, el Gran Programador. Fue Él quien estableció los algoritmos que hacen funcionar el Universo, pero su tarea está concluida; por lo tanto, para muchos su presencia ya no es necesaria.

Pero como el Programador ya hizo su tarea, todo el mundo puede explicarse en términos de algoritmos. Las estrategias se establecen mediante la teoría de los juegos, ya que la intuición no es necesaria, una vez que se han matematizado todos los términos del problema. La lógica aristotélica, para la cual las cosas “eran” o “no eran” —como corresponde a un mundo lineal-, ha sido reemplazada por una lógica difusa, que ha logrado formalizar gran parte de lo informal. La comunicación entre los humanos se describe en términos de redes, emisores, receptores y ruidos. Y, en todo caso, se “optimiza”. Por su parte, los ideales éticos se han dejado de lado por el pragmatismo de lo posible. Pero esta programación se envuelve en la pátina de lo infalible, lo matemáticamente exacto y lo inapelable.

La computadora reemplaza nuestra capacidad de decisión, nos hace moralmente inimputables e irresponsables. Creemos en sus dictámenes como antes en el Evangelio y, como estamos inmersos en universo social tan objetivamente impredecible como las oscilaciones de la Bolsa, reemplazamos la falta de seguridad real por la seguridad ficticia de las cifras decimales. Los problemas que no se pueden formalizar de esta manera, como los dilemas éticos y aquellos asociados a un orden social injusto y expulsor, son desterrados del paradigma positivista como “pseudoproblemas”.

Según Ortega y Gasset, el origen de la tecnología está en la búsqueda del bienestar. El objeto natural -la rama o la piedra- es transformado en herramienta -el garrote o el martillo- por una resignificación que permite que el intelecto junto con la mano trabaje en su perfeccionamiento, en un proceso que ha durado varios milenios y que aún no ha terminado, antes bien, el ritmo de su crecimiento se ha acelerado enormemente en el último siglo. Desde el avance del capitalismo, el progreso de la ciencia y la simbiosis entre la ciencia y la tecnología, el ser humano resultó incorporado a su propio aparato tecnológico y se transformó en parte de la maquinaria productiva, en aquel proceso alienante tan temido por Martin Heidegger. En efecto, Heidegger alertó acerca de una creciente incorporación del mismo humano en un objeto tecnológico gigantesco que ya no estaría en condiciones de controlar, sino que lo controlaría a él. En más de un sentido estamos cerca de esta visión casi apocalíptica.

En una primera fase del desarrollo tecnológico, se complementó la fuerza manual del hombre por herramientas elementales. Más tarde, se reemplazó el trabajo humano por el de los animales, con lo que se da comienzo a la instrumentalización de la naturaleza, reservando a los seres humanos el control de la tarea. Esta fase duró desde el Neolítico hasta mediados del siglo XIX.

En una segunda fase, los animales fueron reemplazados por máquinas, y en la tercera, los sistemas de control de estas máquinas se volvieron cada vez más automáticos -un ejemplo temprano de estos sistemas de control es el regulador de Watt-. En esta tercera fase, sin embargo, la mayoría de las máquinas del sistema productivo eran operadas por seres humanos que hacían el trabajo de máquinas, como lo muestra la película de Charles Chaplin, Tiempos Modernos. En la cuarta fase, los seres humanos son reemplazados y comienzan a automatizarse los procesos mentales primarios, como los algoritmos. La gente ya no necesita saber siquiera las cuatro operaciones de la aritmética elemental.

Ahora bien, si el proceso del desarrollo tecnológico hubiera sido acompañado de un progreso equivalente en el sistema de las relaciones humanas -el tipo de acciones que el filósofo alemán Jürgen Habermas denomina “acciones comunicativas”- este desarrollo tal vez hubiera conducido al logro de aquel “bienestar” cuya búsqueda, según Ortega y Gasset, había sido el objetivo principal del desarrollo tecnológico. Pero las cosas no sucedieron de ese modo y hoy vivimos una situación paradójica en la que la producción de bienes se ha transformado de un medio para la satisfacción humana en un fin, mientras que, al mismo tiempo, la misma satisfacción humana es un medio para que otros lucren. Se ha producido entonces una completa confusión entre los medios y los fines, lo que constituye uno de los componentes básicos del terrible “malestar en la cultura” -según el concepto de Sigmund Freud- que nos acosa en este comienzo de siglo XXI y que es una de las raíces de la tecnofobia que se apodera de gran parte de la humanidad en todo el mundo.

Otra de las raíces de la “tecnofobia” también tiene que ver con la pérdida de los fines: es la sensación de que la especie humana está jugando con su propio destino y con el de su planeta de una manera efectivamente muy peligrosa y moralmente indebida. Esta sensación se refiere especialmente al empleo de las fuerzas más íntimas de la naturaleza y de la vida, para fines vistos como subalternos. Es, nuevamente, la instrumentalización de las fuerzas últimas del Ser la que es vista como Pecado, para emplear un lenguaje teológico -aunque éste haya sido superado por la Ilustración desde hace más de dos siglos-. Es el cumplimiento de los propósitos del modernismo, de someter a la naturaleza y ponerla al servicio del hombre, que trae consigo una reacción de revulsión antimoderna irracional y hasta antirracional.

En todas las culturas tradicionales, el humano tenía una razón trascendental para su existencia; la religión regía la moral y la estructura social. Esta razón trascendental fue destronada por la razón a secas, que comenzó a vislumbrarse como una poderosa fuerza motriz a partir del ligio XVIII. El racionalismo y el Iluminismo colocaron a la Razón y al Hombre en el lugar previamente reservado a Dios. La sociedad evolucionó hacia un utilitarismo considerado “razonable”, en tanto que proponía el mayor bienestar para el mayor número de seres. Pero para lograr ese Objetivo la racionalidad de los fines fue reemplazada de forma paulatina por la de los medios. Es lo que Max Weber y Max Horkheimer llamaron la “racionalidad conforme a los fines”. Al dejar de lado el análisis de la racionalidad de los fines mismos, es racional todo aquello que conduce con la mayor eficacia a la realización de esos fines.

Aquí es necesario hacer una breve mención acerca del papel de la Ciencia, como actividad y actitud diferente de la tecnológica y utilitaria. La ciencia es la búsqueda del conocimiento y de la comprensión del funcionamiento del mundo, y ése es un fin en sí mismo. Pero ocurre que desde mediados del siglo XIX fue aprovechada en el mejoramiento de la producción y fue esta simbiosis la que motorizó los formidables avances de una y otra. Nuevamente se trata aquí de una mediatización del saber, que, de buscar la sabiduría, que es el mayor de todos los fines, termina transformándose en un medio “aplicable” a otros fines. Sin embargo, no sería justo hablar aquí de que el utilitarismo “desvió” a la Ciencia de su “verdadero” propósito, ya que ella misma nació con el modernismo y el capitalismo dispuestos a aplicarla.

Los orígenes tempranos de la tecnología no están documentados, pero conceptualmente se puede afirmar que se fundan en la resignificación de un objeto natural en objeto tecnológico, esto es, en el momento en que un homínido tomó un objeto natural -una piedra, una concha o un palo- y lo usó como instrumento, probablemente para cazar una pieza o para alcanzar un fruto. Pero hay varias especies de animales que logran hacer acciones de este tipo. La diferencia entre aquéllos y los seres humanos es que éstos lograron transmitir el nuevo significado a sus descendientes mediante el lenguaje. Este hecho permitió que poco a poco la acción tecnológica fuese ganando en complejidad, ya que cada generación podía construir objetos tecnológicos basándose en los logros de la generación anterior.

El propósito de esta obra es describir el impacto de la tecnología sobre las actividades cotidianas y aquellos aspectos de nuestra cultura que no son actividades tecnológicas, en el sentido más estricto del término. Ese impacto abarca dos aspectos principales. Uno de ellos se refiere al modo en el cual la tecnología, especialmente en su explosivo desarrollo contemporáneo, ha afectado cada área del conocimiento y actividad humana, y la visión del mundo desde la disciplina que la enmarca. El otro aspecto tiene que ver con el impacto que el uso de nuevas herramientas produjo en el desarrollo de cada actividad o disciplina. En el caso de una expresión artística, por ejemplo, se mencionarán los cambios en la metodología de la investigación o en las técnicas de ejecución de la expresión artística en cuestión.

A lo largo de la obra será necesario hacer un importante esfuerzo diferenciar entre el impacto de la ciencia y el de la tecnología. Esto es esencial, dada la generalizada confusión que reina acerca de relaciones entre ellas. Es evidente que el avance de la ciencia ha hecho cambiar notablemente el campo de interés de muchos filósofos, ya que numerosos problemas se han ido “disolviendo” como problemas filosóficos al hacerse accesibles a la experimentación y a las explicaciones científicas. La mecánica cuántica, la teoría de la relatividad, la teoría del caos, la genética molecular, las investigaciones en neurociencias, por nombrar algunos de los avances científicos, han tenido una enorme influencia sobre nuestra cosmovisión. Pero esa influencia no debe confundirse con la de la tecnología, ni mucho menos con las tecnologías derivadas de las nuevas teorías científicas y sus diversas aplicaciones.

Indice
I- INTRODUCCIÓN

1- Una mirada filosófica sobre la tecnología
El impacto del avance científico sobre las cosmovisiones y sistemas filosóficos
La reflexión sobre el avance tecnológico
Sobre los fines y los medios
2- El origen de la tecnología y la “globalización tecnológica”
El choque entre culturas “primitivas” y modernas
3- De qué trata esta obra?
Bibliografía
II- TECNOLOGÍA Y CULTURA
La relación entre tecnología y cultura
Naturaleza y cultura
El Occidente y los otros
El subdesarrollo
¿Globalización o expansión?
Las “tecnologías apropiadas”
III- TECNOLOGÍA COTIDIANA
Agricultura, ganadería y Pesca
-Aportes tecnológicos modernos
-Avances tecnológicos culturalmente relevantes en la agricultura tradicional
–El uso del agua
–Siembra directa
–Fertilizantes y otros agroquímicos
–La agricultura “orgánica”
–Supervisión y control de las cosechas
–Invernaderos e hidroponía
–Deforestación y reforestación
–Biodiversidad
–Genética vegetal
–La “revolución verde”
–La segunda revolución verde: las plantas modificadas genéticamente
–Animales transgénicos
La producción industrializada de alimentos de origen animal
-Productos lácteos
-Pesca
-Control de especies salvajes y su supervivencia
Alimentación
-Conservación de los alimentos
-Comercialización
Arqueología, Antropología y Paleontología
-Los filmes documentales en Etnografía
-Telemetría satelital
-Sistemas de datación
-Modelado
Arquitectura y Urbanismo
-La estructuración del espacio: Las ciudades
-Nuevos métodos de diseño
Artes plásticas
-Arte “puro” y arte utilitario
-La tecnología como tema
-El empleo de nuevos materiales
-Nuevas formas de arte: El cine. El arte “informático”. La realidad virtual
-Restauración de obras e historia del arte
Diagnóstico sobre el estado de obras de arte
Restauración
-Museos virtuales
Calidad y seguridad
Cambio climático y calentamiento global
Costumbres; Cultura ética y ciudadana. Derechos Humanos
-Higiene personal: La intimidad de la vivienda
Los medios de difusión y las conductas
La revolución sexual
-“Creced y multiplicaos”: ¿hasta cuándo?
-Las técnicas de fertilidad asistida
-El deporte profesional
-Religión de masas
-La “cybercultura”
Demografía
-Estructura de la familia
-Migraciones
-Envejecimiento de la población
Deportes y juegos
-Los deportes y la televisión: la “pasión de multitudes”
-Juegos infantiles
-Los videojuegos
Desarme
-Armas nucleares
-Residuos radiactivos provenientes de los ensayos de armas nucleares
-Armas químicas
-Armas biológicas
-Las minas antipersonales
Ecología
-Ambientalismo o “ecologismo”
Eco-eficiencia y sustentabilidad
Economía
-El comercio por Internet
Educación
-Datos, información y conocimiento
-Tecnología Educativa
Encuestas: valores, trampas y falacias
-La inducción de respuestas
-Errores estadísticos
Energía
-Energía hidráulica
-Energía nuclear
-Energías “alternativas”: nergía solar. Energía eólica. Hidrógeno y celdas de combustible
Filosofía
-Bioética
-Ciberética
Geografía
-El Sistema de Posicionamiento Global (GPS)
-Mapas e imágenes satelitales
-Los Sistemas de Información Geográfica (GIS)
-Exploraciones
-Las opciones de transporte y la estructuración del espacio
Historia
-Historia y tecnología: entonces y ahora
-Cuestiones que se van aclarando
Indumentaria
Industria
-Innovación
Justicia
-Delitos ecológicos
-Delitos informáticos
-Criptografía
-La libertad de expresión en Internet
-Otros delitos
-Criminalística
-El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)
Lengua
-Evolución de las lenguas
-Lexicometría
-Traducción automática
-La evolución de las lenguas vivas. Regionalismo vs. uniformidad
-La degradación del lenguaje oral y escrito
-Lenguas en extinción
-Lenguas artificiales. El esperanto. El loglan
Literatura
-La ciencia-ficción
-Hipertextos
-La edición de textos
-Internet
Medicina
-Vejez y muerte
-Profilaxis
-SIDA
-Genoma e ingeniería genética
-Las medicinas “alternativas”
-Toxicología y carcinogénesis
¿Qué es una sustancia cancerígena?
Los ensayos de toxicidad
Medios de difusión
Música
-Música y cultura juvenil
Política
-Terrorismo vs: guerra convencional
Psicología
Química
-Diseño de moléculas
-Los nuevos materiales
Residuos urbanos, industriales y “peligrosos”
-Residuos domiciliarios y hospitalarios
-Residuos industriales
-Residuos nucleares
Riesgos, temores e impactos
-Impactos: La subjetividad en el análisis de riesgos
-¿Eficiencia vs. seguridad?
-La tecnofobia y el concepto de “riesgo sistémico”
–¿Error humano o error sistémico?
–Complejidad y errores sistémicos
Sociología de la tecnología
Trabajo
Turismo
-Los museos y el clima
-Vulnerabilidad
CONCLUSION
-Prospectiva tecnológica
-La última de las polémicas