Sobre el estilo tardío. Música y literatura a contracorriente, de Edward Said

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Ed. Debate, año 2009. Tamaño 23 x 15 cm. Traducción de Roberto Falcó Miramontes. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 228

Sobre el estilo tardío, SaidPor Mariam C. Said

Edward estaba enfrascado en el proceso de escritura de este libro cuando falleció la mañana del jueves 25 de septiembre de 2003.
A finales de agosto viajamos a Europa: primero estuvimos en Sevilla, donde Edward participó en un taller de la orquesta West
Eastern Divan, y luego nos fuimos a Portugal a visitar a unos amigos, cuando cayó enfermo. Al cabo de unos días regresamos a
Nueva York, y después de pasar tres semanas con fiebre alta empezó a reponerse. El viernes por la mañana se sentía lo bastante
bien para regresar al trabajo, tres días antes de que la enfermedad lo asaltara por última vez. Esa mañana, mientras desayunábamos,
me dijo: “Hoy escribiré los agradecimientos y el prefacio de Humanismo y crítica democrática -el último libro que llegó a finalizar y que estaba a punto de ser publicado-. El domingo acabaré la introducción de From Oslo to Iraq and the Road Map. Y a partir de la semana que viene me centraré en Sobre el estilo tardío, que acabaré en diciembre”. Nada de esto llegó a suceder. Sin embargo, Edward nos dejó una cantidad ingente de material sobre este libro, lo que nos permitió finalizarlo y crear una versión póstuma de lo que él tenía en mente.

A tenor de lo que recuerdo, Edward incorporó este concepto -las “obras tardías” y el “estilo tardío” de escritores, músicos y
otros artistas, “Adorno y lo tardío”- a sus temas de conversación en algún momento hacia el final de la década de 1980, época en
que empezó a mostrar interés por él y se sumió de pleno en su lectura. Trató el concepto con muchos amigos y colegas y empezó a incluir ejemplos de obras tardías en varios de sus artículos sobre música y literatura. Incluso escribió ensayos específicos sobre
las obras tardías de algunos escritores y compositores. También dio una serie de conferencias sobre el “estilo tardío”, primero en Columbia y luego en otras universidades, y a principios de la década de 1990 impartió un curso sobre el tema. Al final decidió escribir un libro y ya tenía el contrato entre manos.

Por Michael Wood

“Conversión del tiempo en espacio”, escribió Edward Said en una de sus notas para un famoso curso que dio en Columbia, “Obras tardías/Estilo tardío”. “Apertura de secuencia cronológica que se adentra en el paisaje para poder ver, experimental, captar
y trabajar
con el tiempo. […] Adorno: paisaje fracturado como objetivo” (las cursivas son de Said). La nota prosigue y menciona varios fragmentos de Proust y tres poemas de Hopkins. Todos los pasajes de Proust están tomados del final de En busca del tiempo perdido, cuando el narrador se siente al mismo tiempo hechizado por su reciente incursión en la recuperabilidad del pasado y angustiado ante los pocos años o meses que probablemente le quedan. Ve a las personas como una encrucijada, el tiempo como
un cuerpo, “los personajes como duración”, tal y como dice la nota de Said. Con Hopkins, Said piensa en los paisajes crepusculares que tanto gustan al poeta, en el “invernal mundo” que “te pide excusas en mi triste nostalgia, entre suspiros”, y, por encima de todo, quizá, en una imagen aterradora de sueño y muerte como nuestra única escapatoria de las súbitas caídas y del feroz tiempo de la mente:

Oh la mente, la mente tiene montañas; riscos de precipicio
horribles, escarpados, insondables al hombre. Débilmente agarrado,
nadie puede quedar colgado allí. Ni nuestra breve vida
logra el subir o bajar. ¡Ea!, intenta trepar, desdichado,
y abajo el torbellino te sirva de consuelo:
toda vida termina con la muerte, y cada día muere con el sueño

El “estilo tardío” -el término es de Adorno- no puede ser un resultado directo del envejecimiento o la muerte porque el estilo no es una criatura mortal, y las obras de arte no tienen una vida orgánica que perder. Pero, aun así, la proximidad de la muerte del artista se abre camino en las obras, y de modos muy distintos; las formas privilegiadas, como escribió Said, son el “anacronismo y la anomalía”. Tenía un canon de tales artistas, y casi todos aparecen de algún modo en este libro: el propio Adorno, Thomas Mann, Richard Strauss, Jean Genet, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, K. P. Kavafis. Hay más artistas que aparecen en otros artículos que Said publicó hacia el final de su vida: Eurípides, Britten, incluso -en una ópera, como mínimo- Mozart, donde una súbita expresión de lo tardío, a diferencia de la madurez, da lugar a, como leemos en este libro, “una expresividad especial e irónica que va mucho más allá de las palabras y la situación”.

Este tipo de expresión de lo tardío es bastante diferente, según argumentaba Said, de la serenidad sobrenatural que encontramos en las últimas obras de Sófocles y Shakespeare. Edipo en Colono, La Tempestad y El cuento de invierno son bastante tardías a su manera, pero han zanjado sus disputas con el tiempo. “Cualquiera de nosotros puede aportar fácilmente pruebas sobre por qué las obras tardías coronan una vida entera de esfuerzo estético. Rembrandt y Matisse, Bach y Wagner. Pero ¿qué hay de lo tardío no como armonía y resolución, sino coma intransigencia, dificultad y contradicción no resuelta?” ¿Y qué puede decirse de un artista como Glenn Gould, que creó su propia forma de expresión de lo tardío mediante la autoexclusión del mundo de la interpretación en vivo, con lo que devino intransigentemente póstumo, por así decirlo, y, al mismo tiempo, intensamente activo?

Para Said, lo tardío es una “forma de exilio”, como dice en este libro, pero incluso los exilios habitan algún lugar, y el “estilo tardío se encuentra en el presente pero también, de un modo extraño, alejado de él”. “Para Adorno -comenta Said-, lo “tardío” es la idea de sobrevivir más allá de lo que resulta aceptable y normal; además, lo tardío incluye la idea de que uno no puede ir más allá de lo tardío”. Esto es justamente lo que nos permite permanecer en el tiempo incluso cuando parece que estamos fuera de él, y lo tardío tiene sus aspectos alegres, así como trágicos…

INDICE
Prólogo
Introducción
1- Lo pertinente y lo tardío
2- Regreso al siglo XVIII
3- Cosi fan tutte al límite
4- En torno a Jean Genet
5- Un viejo orden persistente
6- El virtuoso como intelectual
7- Atisbos de estilo tardío
Notas