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Poesía y crítica, de Virgilio Piñera

Precio y stock a confirmar
Ed. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, año 1994. Tamaño 21,5 x 14 cm. Estado: Usado excelente (presenta 1 página marcada con resaltador). Cantidad de páginas: 304

Poesía y crítica, Piñera394Virgilio Piñera nace en el pueblo de Cárdenas, cercano a la ciudad de La Habana, en agosto de 1912. Su infancia y parte de su juventud transcurren en pueblos del interior de Cuba. A partir de 1940 reside en La Habana y estudia filosofía y letras. Viaja luego a Buenos Aires y trabaja allí varios años como traductor y corrector de pruebas para diversas editoriales argentinas. En 1958 regresa a Cuba, donde permanece el resto de su vida. El poeta muere en 1979. Su obra extensa explora casi todos los géneros literarios. Escribe novelas (La carne de René, Presiones y diamantes, Pequeñas maniobras), varios libros de cuentos y relatos (Cuentos fríos, El que vino a salvarme, Muecas para escribientes, Un fogonazo), más de veinte piezas teatrales, y una importante obra poética y ensayística, que la Dirección General de Publicaciones del CNCA recoge parcialmente y por vez primera en el presente volumen.

Su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al italiano. Virgilio Piñera es considerado actualmente uno de los grandes escritores de la literatura cubana moderna.

Por Antón Arrufat

Este libro recoge parte de la copiosa producción poética y ensayística de Virgilio Piñera. Se han escogido aquellos textos críticos que se refieren a la poesía y a ciertos poetas, o que encierran, como el dedicado a Gombrowicz y a la ciudad de La Habana, datos y relaciones que iluminan su persona y su obra. Por primera vez aparecen juntas estas dos manifestaciones de su creación. Y por primera vez —además— sus textos críticos se reúnen en un volumen. Tan extensa y continuada labor, nunca fue recogida por Piñera.

Por muchos años Virgilio Piñera fue considerado por la crítica tan sólo como un dramaturgo. Su celebridad literaria descansaba, y aún descansa, en sus piezas teatrales. Aunque en Cuba se publicó una parte de su narrativa en la década del sesenta, en vida del autor, y en España después de su muerte la editorial Alfaguara editó sus tres novelas y dos tomos de cuentos, esta zona de su obra creadora continúa parcialmente ignorada.

A esto se debe sumar el desconocimiento en que quedó sepultada su poesía y su obra crítica. El propio Piñera tuvo en esto parte de responsabilidad. Durante sus años de madurez, no parecía interesado en editar sus poemas. No ocurrió así en su juventud, en la que apareció en público -fundamentalmente- como un poeta. El primero de sus libros, Las furias, publicado en 1941, fue un conjunto de poemas. Tres años después reunió en Poesía y prosa una colección de relatos y poemas, en la que la mayor cantidad de páginas estaban ya dedicadas a la prosa. Por esta fecha había empezado a estrenar su teatro, sin duda con cierta displicencia, la que siempre lo aquejó cuando se trataba de divulgar su propia obra. Este hecho constituye una faceta más de lo paradójica que fue su personalidad: se cuidó sobremanera en escribir, trabajó febrilmente a lo largo de sus sesenta y siete años de existencia, pero sin preocuparse en publicar lo que escribía.

Sus poemas sufrieron esta indiferencia, y otra más aguda: con el tiempo Piñera convirtió su poesía en un hecho exclusivamente personal. No sólo dejó de publicarla, sino que dejó de leerla a sus amigos. Nunca hablaba tampoco de ella. Nunca decía “he escrito un poema”. Y no obstante, los continuó escribiendo hasta el final. A este aspecto debe sumarse otro. Quizá llevado por su elevada valoración de la poesía y del poeta, sus poemas le parecían demasiado imperfectos, y al terminarlos, dejaban de interesarle. Cuando en 1968, a instancias reiteradas de su amigo Rodríguez Feo, consintió en recoger en La vida entera poemas que había publicado en su juventud y un corto número de inéditos, escritos con posterioridad, hizo preceder la recopilación de una notica aclaratoria en la que declara que no se consideraba un poeta en toda la línea, sino un poeta ocasional. Es decir, que en sí mismo padecía el defecto (falta de concentración) que encontraba en varios poetas cubanos, según apunta en un artículo de 1960, recogido en esta selección.

La nota es característica de Piñera. Con idéntica modestia irónica casi se repite en su prólogo a la recopilación de sus piezas teatrales, en el que califica su obra de dramaturgo, que era la más conocida y valorada en esos momentos, como una casi obra, y él mismo se presenta como un casi dramaturgo. ¿Es esto modestia, rigor o una mueca despreciativa hacia sí y hacia el lector? Suelo pensar que las tres cosas a la vez.

¿Dudaba Virgilio Piñera del valor de su obra poética? Esta pregunta, tras su muerte, no puede ser respondida más que con especulaciones. Lo cierto, lo meridiano y lo definitivo hoy para nosotros reside en un hecho tangible: Piñera, en silencio y en la sombra, continuó trabajando el verso. El poeta que lo habitaba, no le cerró la puerta a la veleidosa poesía. Y la objeción que él hiciera a un grupo importante de poetas cubanos, permaneció latente en su ánimo. En sus papeles póstumos apareció, entre diversos poemas aislados, Una broma colosal, con más de ochenta textos, como ejemplo de poesía concentrada.

Poesía y crítica, Piñera395En una primera época, su literatura estuvo signada por cierto desencanto de la literatura, que lo llevaba a descreer de la poesía y del poeta: posición crítica frente a los artificios y falsedades a los que conduce una excesiva actitud literaria ante la vida. Expresión consciente de esta posición es su obra de ensayista, más conocida que la poética. Igualmente se expresa en un plano más complicado, en su narrativa y en el teatro de esta época inicial. El conflicto entre vida y literatura, lacerante en Piñera, se evidencia en la apreciación del cuerpo humano por encima del alma, de la realidad sin ornamentos y de la busca del momento vital anterior a las valoraciones éticas, religiosas o filosóficas, y en una expresión literaria acorde con esta actitud: lenguaje despojado, desfile alucinante de lugares comunes y frases hechas, adjetivación neutra, ausencia de descripciones sublimadoras del paisaje.

No obstante, este dualismo entre vida y literatura, sufre en los años finales de su desolada vejez, una ligera inclinación. El plano parece inclinarse hacia la literatura, cuando antes parecía inclinado hacia la vida. En los textos poéticos que abarcan la década del setenta, pese a la ironía punzante y al sarcasmo que los recorren como llama fría, resulta evidente que Piñera ha desplazado su valoración: el artista se instala ahora en su obra como creador supremo de algo decisivo para el hombre. Aunque mutilado, detestado un tanto, pero en verdad eficaz, es el descifrador de la irrealidad, como él mismo diría, que se desprende de lo real. Así su obra, a pesar de los diversos géneros que empleó, se cierra en una síntesis de plena sabiduría: la integración de ambos polos del dilema. O con más exactitud: se funden en una unidad, en la que se anulan como entidades antinómicas.

No sólo Virgilio Piñera es el dramaturgo y el narrador que conocemos, más deficientemente de lo que creemos o suponemos, sino un altísimo poeta, uno de los grandes poetas latinoamericanos. De la llamada generación de Orígenes, Lezama Lima y Piñera constituyen las mentalidades poéticas más originales. Y es curioso que quien apenas publicó su poesía dejándole el campo libre a Lezama, su gran antagonista, y murió dudando quizá de su valor, aparezca hoy y para siempre, junto a Lezama, equiparado al gran poeta de Enemigo rumor. Así de veleidosa es la poesía. Así de imprevistas son las consecuencias de las valoraciones que hacemos de un poeta desconocido.

Su labor de ensayista y crítico, al igual que la del poeta, quedó colocada por el propio Piñera, en la dimensión total de su obra, en un segundo o tercer lugar. No se consideró ni crítico ni ensayista. Pero en este caso, no se trata de que tuviera un elevado concepto del ensayo, sino por el contrario, sentía una desconfianza profunda. Desconfiaba de las ideas, de los sistemas ideológicos, de los supuestos de toda crítica literaria. Solía decir que terminado cualquiera de sus textos, podría escribirlo al revés, afirmando lo contrario, y que resultaría igualmente válido. Nunca los recogió ni se interesó en volver a publicarlos. Eran, en gran medida, productos de la urgencia económica o polémica, o del deseo de fijar su posición.

Varios ensayos y artículos se escribieron para complacer un pedido por insistencia de algunos amigos. “Ballagas en persona”, por ejemplo, se debió al reclamo reiterado de Rodríguez Feo. Y curiosamente es el mejor de sus ensayos. Fueron publicados en revistas y magazines. “Por y contra la palabra” y “Cuerpo-teatro” son inéditos. Cuando se ha podido comprobar con exactitud, los textos (poemas y críticas) llevan al pie su fecha.

Poesía y crítica ofrece al lector la oportunidad de’conocer dos vertientes actualmente poco conocidas de la personalidad artística de Piñera. Y contribuye, por tanto, a completar la imagen de su creación. Sin duda Virgilio Piñera figurará, con el tiempo, entre los grandes escritores de América Latina.

INDICE
Prólogo, de Antón Arrufat
POESIA
La isla en peso
Vida de Flora
Carga
Poema para la poesía
La naturaleza
En estos páramos
Yo lo veo
La oscura
La mano
Los muertos de la Patria
Palma negra
Cuando vengan a buscarme
En el duro
El suceso
Mientras moría
Solicitud de canonización de Rosa Cagí
En el Gato Tuerto
Solo de piano
Testamento
Lo de menos
Una noche •
El cuchillo
Mi hermana
Mi padre
Final
Papreporenmedeloquecanunca
Decoditos en el tepuén
Si muero en la carretera
Poemas de amor
Si ya tan sólo esperamos
Bueno, digamos
Un duque de Alba
En la biblioteca
Alocución contra los necrófilos
A José Jacinto Milanés
Y cuando me contó
En resumen
Himno a la vida mía
Una broma colosal
El hechizado
No se parece
Naturalmente en 1930
Sombras chinescas
De nuevo nacer
El poeta de bronce
Palabras de joven
Reversibilidad
El tesoro
Isla
CRÍTICA
El País del Arte
Erística sobre Valéry
Gertrudis Gómez de Avellaneda: revisión de su poesía
Terribilia meditans
Nota sobre literatura argentina de hoy
Una lección de amor
Poesía cubana del XIX
Ballagas en persona
Alfred Jarry,”joven airado”de 1896
Martínez Villena y la poesía
Permanencia de Ballagas
El secreto de Kafka
La Amistad funesta
Gombrowicz por él mismo
Madách en español
Opciones de Lezama
Contra y por la palabra
NOTAS
El pensamiento cautivo
Tres elegidos
Freud y Freud
Surrealismo trasnochado
Un experimento feliz
Con diez años de retraso
Final del repaso
La pata de palo
Mitificación de Santiago de Cuba
Los dos cuerpos