Los unos y los otros, de Claude Lelouch

Ed. Riesa, año 1982. Tamaño 20 x 14 cm. Traducción de María Angélica Bosco. Usado excelente, 430 págs. Precio y stock a confirmar.

Saga que anuda y desanuda los hilos del destino de tres familias durante dos generaciones, de París a Moscú y a Nueva Cork, mientras pasan a través de la guerra y la paz, con un fondo deslumbrante de danza y música.

“El amor y la muerte, el instante de la muerte, su misterio y el del choque amoroso, la música y la danza con su perfume de comienzo original, y luego el tiempo, la palabra, la mirada, el encuentro, el silencio, la violencia —desnutrición, guerra, racismo, torturas, campos, opresiones, corrupciones, ríos de sangre— la angustia, el miedo, el dolor, el terror, la noche, la luz, la dulzura, la ternura, el color, el placer, el nacimiento, el alba, la hierba, la ciudad… o los hilos de la única trama de esas dos o tres historias que en la vida de los hombres se repiten con tanta crueldad como si nunca hubieran sucedido…

Trama única cuya esencia será siempre el marco que, según los días, es un andén de estación, una escalera, una cinta azul, una gran cama, un violín, una valija, unos guantes nuevos, una dirección garabateada en un pedazo de papel, una sonrisa en el cálido aire, una boca de labios entreabiertos, un impermeable sobre un corpachón, una mano sin vida en el fango, rieles en la campiña, una canción… y ¿en la mente, en la piel de quién permanece todo esto?

A partir de la memoria de unos y otros, he aquí la historia, muy increíble o muy trivial, de algunos hombres y algunas mujeres que existen o existieron en París, Berlín, Moscú, Nueva York y otros lugares. Hombres y mujeres que hablan el mismo idioma: la música: su memoria. Por eso, el palpitante corazón de esta historia es el Bolero de Ravel en el cual el mismo tema melódico se repite diecinueve veces con variaciones orquestales. Música de trance aliada a la danza. Pulsión, música hechicera… hechizante, que traza las fronteras movedizas de ese círculo mágico dentro del cual cada ser aparece, respira, se agita, gira, baila su vida de embrujado, de ciego que sólo ve a través de los ojos de un orden impuesto, de una ideología, de un grupo.

A menos que merced a la chispa amorosa, rayo, fuego, merced al amor que ignora toda ley, todas las instituciones y todos los regímenes, quiebre dicho círculo y abra una brecha hacia una auténtica comunicación con los otros, con el mundo”.

Indice:

I. La memoria o aquello que robamos a la vida:
1. La que bailará el Bolero de Ravel. Rodando, 19 de enero de 1981. 2. El pianista de las Folies El 21 de julio de 1980.
3. A él le han encantado…¡Te quiero!.
4. Esta canción para mí es deliciosa…

II. El tiempo de la sangre y de las lágrimas:
5. Al parecer, todo el mundo prefiere el amor a la guerra. Rodando, 15 de agosto de 1980.
6. La guerra… su manera de vengarse de la dicha ajena… ¿me oyes? Rodando.
7. Si me esperas, volveré pero espérame con fuerza, con mucha fuerza. Rodando, 21 de enero de 1981.
8. Cuando recibas esta carta…
9. ¡Ah…es el mar!. Rodando, 16 de septiembre de 1980.
10. Algún día, en el andén de una estación. Rodando, 13 de agosto de 1980.
11. Azul -el cielo de sus ojos. Rodando, 9 de octubre de 1980.
12. Violenta es la vida de los débiles.

III. El tiempo de la esperanza:
13. Los mismos miedos, las mismas estaciones.
14. Y ahora… ¿adonde ir? Rodando, 3 de septiembre de 1980.
15. My World is music (mi mundo es la música).
16. Esta mañana, la libertad. Rodando, el 1° de agosto de 1980. IV. Un perfume de fin del mundo:
17. ¿Lo amabas, Edith Piaf?. Rodando, 26 de agosto de 1980.
18 Por qué te elegí.
19. Comparado con la guerra, todo lo demás es suave. Rodando, 29 de julio de 1980.

V. La guerra de los otros, o Ravel y el camión de arroz, y ni tres ni dos sino una sola historia.

VI. Los actores, los músicos, los bailarines.