Los Robots, de Isaac Asimov

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Ed. Martínez Roca, año 1989. Tamaño 21,5 14,5 cm. Traducción de Domingo Santos. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 536

Tomado del blog La mano del extranjero

Primera Ley. Un robot no puede dañar a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sea dañado.

Segunda Ley. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por un ser humano, excepto cuando tales órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.

Tercera Ley. Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Las Tres Leyes de la Robótica, por Isaac Asimov

En el número de marzo de 1942, la revista Astounding Science Fiction publicó un relato de un joven escritor cuyo nombre delataba su origen ruso, Isaac Asimov. El cuento, titulado Círculo vicioso (Runaround), giraba en torno al peligro mortal a que un par de operarios sobre la superficie de Mercurio se ven sometidos por el aparente malfuncionamiento del robot del que depende su seguridad, que parece haber perdido la cabeza. El problema, acaban descubriendo, es que el ser mecánico, debido a la particular naturaleza de la superficie mercuriana, se ha visto sometido a un dilema irresoluble por culpa de las tres leyes que todos los robots llevan insertadas en sus avanzados circuitos con el fin de impedir que puedan hacer daño al hombre.

Con el tiempo, Asimov habría de convertirse en uno de los escritores más populares del género, pero él siempre manifestó que su gran orgullo era, precisamente, haber imaginado esos principios que otorgaron un baño de realismo a un tema, el de la inteligencia artificial, que hasta entonces solía desarrollarse bajo el unidimensional esquema de la máquina que se rebela contra su creador, en el sentido del primer ser artificial de la literatura, el monstruo de Frankenstein. Él no dejó de repetir cómo los científicos le habían señalado en más de una ocasión lo muy sensata que sería la aplicación real de esas Tres Leyes en el inevitable momento en que los robots dejaran de ser una mera especulación literaria. De hecho, descubriría con el tiempo que él era el acuñador de un término hasta entonces inédito que hoy ha hecho carrera: «robótica».

Es posible que su saga de la «Fundación» siga siendo la obra más conocida de su trayectoria. La inició en los años 50 con tres novelas (Fundación, 1951; Fundación e Imperio, 1952; Segunda Fundación, 1953), y en la última década de su vida (entre 1982 y 1993). Tomó esta trilogía como eje vertebrador para cohesionar en torno a ella todas las series, novelas y relatos de su carrera con el objeto de crear una especie de coherente historia del futuro.

De hecho, Asimov fue amigo de enhebrar ficciones de distinta procedencia desde sus primeros años. En 1950, reunió nueve relatos publicados a lo largo de la década anterior en una antología a la que dio el título de «Yo, robot», preocupándose por darles una especie de hilo conductor. Varias décadas después, en 1982, reunió todos sus cuentos sobre robots publicados hasta la fecha y lanzó una antología «definitiva» que apareció como «The Complete Robot». publicada en español como «Los Robots» por la editorial Martínez Roca.

El contexto cronológico de los relatos se sitúa en las primeras décadas del siglo XXI (el entonces joven escritor se dio un margen de más de medio siglo desde el momento en que las escribió y que entonces parecía muy lejano: ¿hay que recordar que ya hemos alcanzado el año 2001 y, de momento, los vuelos tripulados más allá de Júpiter son una pura quimera?).

El invento fundamental que permite la avanzada inteligencia artificial es el cerebro positrónico, una creación infinitamente compleja en cuyo interior están insertadas las Tres Leyes que encabezan este artículo. Esas leyes suponen una protección del hombre contra una criatura mucho más fuerte y, en un sentido lógico, superior. Asimov subraya que solo son en ese sentido: el lógico, pero no en el razonable, y en esta diferencia de matiz, que subraya la incapacidad del robot para escapar del margen que ha establecido su programación, que le impide el acceso a la imaginación, radica la diferencia entre el ser humano y su creación.

La patente de esta gran creación científica la posee la Compañía de Robots y Hombres Mecánicos de los Estados Unidos, también llamada U.S. Robots. Esta compañía no vende nunca sus robots; solamente los alquila, para reservarse en todo momento el derecho de revisión y reparación. El motivo principal es evitar los riesgos de un uso indebido de unos seres que sabe que son recibidos con notable hostilidad por un ser humano que ante ellos desarrolla un inevitable complejo de inferioridad que lo lleva a detestarlos (Asimov le dio el significativo nombre de «complejo de Frankenstein»). De hecho, las leyes terrestres prohíben la libre circulación de robots por el planeta, de tal modo que están confinados en las instalaciones de la compañía o lugares muy concretos para los que se ha recibido autorización especial.

El grueso de los relatos de Asimov sobre robots gira en torno al conflicto entre esa humanidad que teme verse reemplazada como el animal más inteligente de la creación y esos seres artificiales que, en el fondo, suponen una metáfora de la esclavitud. Para ello, el escritor inventó varios personajes. Los primeros fueron los «comprobadores de campo» Powell y Donovan, los especialistas de la compañía en observar sobre el terreno el funcionamiento de los robots de la compañía: son protagonistas de cinco relatos, el segundo de los cuales es el ya mencionado «Círculo vicioso».

Los relatos de robots más característicos del autor son los que protagoniza Susan Calvin, la robopsicóloga de la U.S. Robots, una mujer de aspecto físico poco agraciado, mirada acerada y notable inteligencia analítica, de quien se dice que ama más a los robots que a los seres humanos. Su papel dentro de la compañía es evaluar las situaciones de conflicto provocadas, precisamente, por la obligada sujeción de los robots a las Tres Leyes…

INDICE
Introducción
ALGUNOS ROBOTS NO HUMANOS
El mejor amigo de un muchacho
Sally
Algún día
ALGUNOS ROBOTS INMOVILES
Punto de vista
¡Piensa!
Auténtico amor
ALGUNOS ROBOTS METALICOS
Robot AL-76 etraviado
Victoria inintencionada
Extraño en el paraíso
Parodia rimada
Segregacionista
Robbie
ALGUNOS ROBOTS HUMANOIDES
Unámonos
Imagen en un espejo
Eñ incidente del Tricentenario
POWELL Y DONOVAN
Primera Ley
Círculo Vicioso
Razón
Atrapa esa liebre
SUSAN CALVIN
¡Embustero!
Satsifacción garantizada
Lenny
Esclavo en galeras
El robot perdido
Riesgo
¡Fuga!
Evidencia
El conflicto evitable
Intuición femenina
DOS CLIMAx
Qué es el hombre
El hombre del bicentenario
UNA ULTIMA PALABRA