Los Mitos de Cthulhu. Narraciones de horror cósmico, de H. P. Lovecraft

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Ed. Alianza, año 2016. Tamaño 18,5 x 12,5 cm. Traducción de Francisco Torres Oliver y Rafael Llopis. Selección, estudio preliminar, introducción, bibliografía y notas de Rafael Llopis. Estado: Nuevo. Cantidad de páginas: 738

Por Rafael Llopis

En el Libro Primero recojo algunas muestras de los trabajos que influyeron en la estructuración de los Mitos. Y los recojo en un orden cronológico un tanto especial, a saber: no en el que fueron escritos o publicados, sino en el que fueron influyendo en la obra de Lovecraft.

En las páginas que siguen podrá leerse al Dunsany fantástico de “Días de ocio en el país del Yann”, junto al que habría que mencionar también al Poe bíblico de “Silencio”, a la Cábala y al Bardo Thodol, al Tao The King y al Libro de Dzyan, lecturas predilectas del joven Lovecraft.

Bierce nos habla después de la mítica Carcosa y prefigura, en su relato, el terrible “El extraño” de Lovecraft. Chambers dice en el suyo del fabuloso Rey Amarillo, ese libro espantoso cuya lectura destruye al osado lector.

Machen nos presenta un relato que subraya la existencia de secretos hoy perdidos para la ciencia. En él retorna a uno de sus temas predilectos: la índole diabólica -en este caso narcisista- de las antiguas iniciaciones. Y Blackwood nos habla de las primitivas fuerzas de la naturaleza salvaje.

Por último, como colofón, viene un cuento del propio Lovecraft, escrito en 1919, es decir, en plena época dunsaniana de su autor.

Este Libro Primero es, como si dijéramos, un aperitivo que facilitará la digestión de los horrores “abominables”, “impíos”, “sacrílegos” y “monstruosos” que vendrán después.

En el Libro Segundo publico relatos que corresponden plenamente al ascenso y apogeo de los Mitos. Van ordenados en este caso por la fecha de su publicación.

Viene primero un Lovecraft aún bastante dunsaniano con “El ceremonial” (1923). Frank Belknap Long aporta, en “Los perros de Tíndalos” (1929), elementos evidentes de fantasía científica que combina hábilmente con los pentáculos del ocultismo. “La sombra sobre Innsmouth” (1931) nos muestra a un Lovecraft ya de lleno a los Mitos en su expresión definitiva. En “La piedra negra” (1931) Robert Howard empieza a hacer ya pura exégesis de los Mitos, y nos aclara algunos de sus detalles, en especial la génesis de los “Unaussprechlichen Kulten” de von Junzt y del “People of the Monolith” de Geoffrey, dos de los libros canónicos de la mitología de Cthulhu. Clark Ashton Smith en “Estirpe en la cripta” (1932), relata un macabro episodio que ilustra la cita del Necronomicon utilizada como lema de dicha narración.

“En la noche de los tiempos” (1934), de Lovecraft, es uno de sus relatos que más datos han proporcionado a Derleth, a Lin Carter y a Fritz Leiber para sistematizar la cosmogonía de los Mitos. Se trata de un cuento que cae de lleno dentro de los límites de la fantasía científica. Es también este relato un ejemplo perfecto de la tesis de Freud según la cual lo siniestro es lo que algún día fue familiar y se ha olvidado. En él se mezclan contradictoriamente el deseo y el terror. Representa una reelaboración de la dunsaniana “La ciudad sin nombre”, del propio Lovecraft, en un nivel realista y de fantasía científica.

“Reliquia de un mundo olvidado” (1935), de Hazel Head, fue escrito en gran parte por el propio Lovecraft, que llevaba su misión de corrector de estilo más allá de todo límite permisible (diré, a este respecto, que todos los cuentos de la Heald, así como el “Yig” de la Bishop y el “Diario” de Lumley, entre otros, forman parte asimismo de este sorprendente tipo de colaboración anónima). En esta “Reliquia”, Heald-Lovecraft interpretan, de acuerdo con los postulados de los Mitos, la antigua leyenda de la Gorgona.

“Las ratas del cementerio” (1936) es el título del primer relato que publicó en su vida Henry Kuttner, luego célebre autor de fantasía científica. Constituye, sin duda, el cuento más espeluznante de Kuttner. En él pasan a primer plano los elementos de terror macabro propios de los Mitos.

En “El vampiro estelar” (1935), Robert Bloch -entonces apenas un adolescente y luego célebre autor de Psycho– hace que el propio Lovecraft intervenga como personaje en la figura del pálido estudiante de artes místicas que vivía en Providence. El cuento está dedicado a Lovecraft, el cual, en justa reciprocidad, hizo aparecer a su amigo, bajo el nombre de Robert Blake, en “El morador de las tinieblas” (1935) que es, como se verá, la continuación del “Vampiro” de Bloch.

Dos años después murió Lovecraft y, al poco, estalló la segunda guerra mundial. Ante sus horrores, huyeron a esconderse, asustados, los propios Mitos “aborrecibles”.

A continuación, por afán informativo, enumero los trece relatos de Lovecraft pertenecientes a los Mitos:

La ciudad sin nombre (1921)
El ceremonial (1923)
La llamada de Cthulhu (1926)
El color surgido del espacio (1927)
El caso de Charles Dexter Ward (1927-1928)
El horror de Dunwich (1928)
El susurrador en la oscuridad (1930)
La sombra sobre Innsmouth (1931)
En las montañas de la locura (1931)
Los sueños de la casa de la Bruja (1932)
El ser en el umbral (1933)
En la noche de los tiempos (1934)
El morador de las tinieblas (1935)

Con los que incluyo en esta Antología, quedan todos ellos traducidos al castellano. A ellos hay que sumar sus poemas relativos al ciclo de Cthulhu, que fueron recopilados después de su muerte en un volumen titulado “Hongos de Yuggoth” (1941).

Debo añadir, sin embargo, que hay numerosos relatos de la segunda época de Lovecraft (de su época realista), que podrían perfectamente considerarse pertenecientes a los Mitos. Por ejemplo, “El horror de Red Hook” (1925), “La declaración de Randolph Carter” (1919), “El modelo de Pickman” (1926), “A través de la puerta de la llave de plata” (1932)…

INDICE
Prólogo
Los Mitos de Cthulhu, por Rafael Llopis
LIBRO PRIMERO, LOS PRECURSORES
Introducción
Días de ocio en el país del Yann, por Lord Dunsany
Un habitante de Carcosa, por Ambrose Bierce
El signo amarillo, por Robert W. Chambers
Vinum Sabbati, por Arthur Machen
El Wendigo, por Algernon Blackwood
La maldición que cayó sobre Sarnath, por H. P. Lovecraft
LIBRO SEGUNDO, LOS MITOS
Introducción
El ceremonial, por H. P. Lovecraft
Los perros de Tíndalos, por Frank Belknap Long
La sombra sobre Innsmouth, por H. P. Lovecraft
La Piedra Negra, por Robert E. Howard
Estirpe de la cripta, por Clark Ashton Smith
En la noche de los tiempos, por H. P. Lovecraft
Reliquia de un mundo olvidado, por Hazel Heald
Las ratas del cementerio, por Henry Kuttner
El vampiro estelar, por Robert Bloch
El morador de las tinieblas, por H. P. Lovecraft
LIBRO TERCERO, MITOS POSTUMOS
Introducción
La Hoya de las Brujas, por H. P. Lovecraft y A. Derleth
El sello de R’lyeh, por August Derleth
La sombra que huyó del chapitel, por Robert Bloch
La iglesia de High Street, por J. Ramsey Campbell
Con la técnica de Lovecraft, por Juan Perucho
Bibliografía
Notas