Londres victoriano, de Juan Benet

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Ed. Planeta, año n1995. Tamaño 19 x 12 cm. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 126

001Por Juan Benet
1988

Acerca del Londres victoriano se ha escrito todo y, a excepción de unos pocos juicios personales de escaso relieve, nada de lo expuesto en las páginas que siguen se escribe por primera vez. En un libro que en las islas goza de mucho predicamento, Portrait of an Age, y que a mí con todo me resulta algo estomagante, su autor, G. M. Young, afirmaba en 1936 que la verdadera historia del siglo XIX británico había quedado oscurecida por la momentánea publicidad que día a día había conocido todo lo sucedido en las islas en tal período. Insistiendo en lo mismo, afirma Asa Briggs sin ambages que “el período de la historia inglesa que comienza con la Gran Exposición de 1851 y concluye con la Segunda Ley de Reforma es uno de los menos estudiados y comprendidos”. No sé que más quieren estos historiadores ingleses>; no alcanzo a comprender qué es lo que echan en falta. A lo que veo, ese período se puede seguir día a día, no hay acontecimiento, discurso o personaje que no esté registrado, nada escapa a los archivos. Y, por si fuera poco, la historiografía es abrumadora, algo así como veinte veces más extensa que la española del mismo período y en cualquiera de los campos.

Se dice de Confucio que tenía el talento de suprimir; que sus Analectas no son más que el resultado del deseo de eliminar toda la paja y las reiteraciones de una sabiduría recibida en forma de millares de proverbios, organizada por él de una manera coherente, y que de cien frases a lo suma respetaba una.

Para hacer de la debida forma una sumaria exposición del Londres victoriano habría que tener todo el talento de Confucio; es tanto lo que se puede decir y contar que la dificultad está en saber qué es lo que se selecciona, cómo se resume y por dónde se corta el episodio.

Me reconozco culpable de no haber hecho un plan previo , de no haber ponderado la importancia de los diferentes acontecimientos y personajes, para dar cuenta solo de los más significativos, y de haberme atenido, a falta de una regla más rigurosa, a mis particulares conocimientos y preferencias.

El resultado puede ser muy arbitrario y muy poco formativo pero me conformaría con que fuera ameno, una virtud que rara vez logro conseguir. Sin duda que los errores no están de más; forman parte tan inseparable del texto como las verdades probadas.

INDICE
Advertencia preliminar
1- Victoria, Samuel Weller y la Ley de Reforma
2- Carriles, silbatos y leyendas
3- Los bajos fondos
4- Los años centrales
5- El ocio
6- Babilonia
7- Final decadente
Bibliografía