La pianola, de Kurt Vonnegut

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Ed. Bruguera, año 1977. Tamaño 17,5 x 10,5 cm. Traducción de Marcelo Covián. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 348

La pianola, Vonnegut175Kurt Vonnegut, nacido en Indianapolis durante 1922, no solo es uno de los nombres clave de la literatura norteamericana contemporánea, sino también uno de los escritores que más han influido en la «nueva cultura» estadounidense.

El básico concepto contracultural del «dropout» —el individuo que en un momento dado rechaza el rol que el sistema le ha impuesto y se lanza a la busqueda de alternativas más válidas— es un leitmotiv de la obra de Vonnegut. Se puede decir que toda su novelística gira alrededor de este tema central: la perplejidad —seguida de un rechazo más o menos enérgico— del «hombre de buena voluntad» ante una máquina que no funciona como es debido por mucha buena voluntad que se le eche: el establishment.

La trama de La pianola, primera novela del autor, se desarrolla en unos Estados Unidos futuros gobernados por máquinas, ingenieros y ejecutivos, es decir, una sociedad tecnocrática donde los cocientes de inteligencia más altos y entregados existencialmente a la tecnología dominan al resto. Planificación cientificista de la sociedad, ideal del positivismo político cumplido y férreamente implantado, donde las computadores realizan sus cálculos impersonales y deciden todo. Paradigma de la eficiencia económica radical implantado por una enorme y única multinacional. Gobierno y empresa se difuminan.

Sólo aquellos que manejan la tecnología trabajan en cargos importantes y ocupan su tiempo realizando una labor trascendental a nivel social; otros se dedican a tareas de mantenimiento y restauración o participan de una institución militar que no debe defender nada porque no hay guerra alguna, pero la gran mayoría no hace nada, y ahí está el problema. Lo que antiguamente, según la cronografía de la novela, era el proletariado, ahora se encuentra condenado a una perpetua obligación a la pereza, en la que liberado de cualquier carga laboral por las máquinas, goza de todo su tiempo libre. Incluso el ámbito privado se haya invadido por la tecnología, también las tareas del hogar son cosa de máquinas. Y en esto Vonnegut coincide con el socialismo marxista, el hombre que carece de labor dejará de sentirse útil, lo que acabará con su autoestima, con su dignidad, con su libertad y su sentido.

Un mundo poblado de existencias vacías, donde la alienación radical no viene de la enajenación de la fuerza de trabajo, que recae ahora enteramente en los artefactos, sino en la enajenación total del sentido de la vida.

Paul Proteus, el protagonista, es uno de estos ingenieros encumbrados que se ha cansado no sólo de su anodina existencia sino además de esa condena al absurdo de la gran mayoría de la gente. Pretende romper con todo y encontrar un lugar donde reencontrarse consigo mismo y su condición humana.

Pero la revolución no es algo que pueda hacerse en el salón de casa, más cuando mucha gente está de acuerdo y contempla a Proteus como el líder de la misma. Pero la moneda incendiaria tiene dos caras. Saboteador o delator. También están los dueños de las altas esferas que lo quieren a Proteus como infiltrado y cómplice. Y esto sí es una constante vonnegutiana: la delación, la traición, los dos polos que miden la ambición del ser humano, el conflicto entre deberes y la resolución obligada por uno de los dos.
A veces la traición es un derecho y, por lo mismo, una obligación. Al elegir saboteamos o traicionamos los posibles no realizados, y no siempre para bien. Paul Proteus se debe a la casta a la que representa en la misma medida en que se debe a sus sueños.

Pero las revoluciones siempre acaban mal porque no hay revolución sin “hybris”, sin lo desaforado irracional, sin la destrucción incontrolable, sin el placer en el terror, sin cólera vengativa, sin el regreso al punto de partida. Toda revolución es una batalla perdida. El hombre no puede vencer a las máquinas porque las máquinas son su esencia, porque la técnica hace de él lo que es, porque no podemos saltar y no caer en nuestras sombras. La cuestión es si el ser humano hace la herramienta o la herramienta da lugar al hombre, si la antropología es tecnología, si la visión técnica de nosotros mismos es la única que nos queda…

ADVERTENCIA
Este libro no trata sobre lo que es, sino sobre lo que podría ser; sus personajes se basan en personas que aún no han nacido, o que, en el momento de escribirlo, son niños aún.

Trata principalmente de ejecutivos e ingenieros. En este instante de la historia, en 1952, “nuestras vidas y libertades dependen en gran parte de la capacidad, la imaginación y la valentía de nuestros ejecutivos e ingenieros, y yo espero que Dios les ayude a ayudarnos para que todos sigamos vivos y libres.

Pero este libro trata de otro momento de la historia, cuando ya no hay guerras y…

El autor