Escritos, de Philip Johnson

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Ed. Gustavo Gili, año 1981. Tamaño 21 x 15 cm. Versión castellanan de Eduard Mira. Incluye 42 reproducciones en blanco y negro sobre papel ilustración. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 300

Por Peter Eisenman

«En las obras arquitectónicas, el orgullo del hombre, el triunfo del hombre sobre la gravitación, el deseo de poder, asumen forma visible. La arquitectura es una verdadera oratoria de poder realizada por la forma».
Federico Nietzsche, citado por Philip Johnson en «Las siete muletillas de la arquitectura moderna», 1954.

Philip Johnson podría muyPrecio bien ser el último arquitecto de la Ilustración. El presente volumen no pretende ser un análisis de las obras completas de Philip Johnson. Presenta, a cambio, una selección que intenta situar su muy dispersa obra escrita en algún tipo de marco inteligible. Los textos aquí seleccionados persiguen aislar y situar la ideología de su autor. Con este propósito, se han evitado las clasificaciones habituales a base de las cronologías, de las tipologías de edificios o de los arquitectos que trata cada texto, optándose por usar una óptica distinta. Así pues, este libro no pretende, necesariamente, recoger todo lo mejor de Johnson ni siquiera la mayoría de los textos importantes; algunos de ellos, incluso, no son de la «cosecha» de Johnson. En cambio, creemos que cualquier texto, en la medida en que contribuya a nuestro entendimiento sobre Johnson, merece ser tenido en cuenta.

«Las palabras tienden a convertirse en herramientas de conocimiento…tienden a aumentar nuestro interés en los valores de la descripción de las cosas y no en las cosas mismas… las palabras son para la mente, no para el ojo. Las palabras…nos niegan la misteriosa comunicación a través del ojo».
Johnson, «Por qué queremos que nuestras ciudades sean feas», 1967.

Existen pocas dudas de que hacia fines de la década de los veinte, Johnson, entonces joven estudiante de filosofía de viaje por Alemania, se dio cuenta de que existían dos corrientes, que a veces coincidían una con otra, en el campo de la arquitectura y las delimitó perfectamente. Una de ellas justificaba moralmente las formas de la estética de la máquina; la otra justificaba políticamente la polémica de la sociedad de la máquina. Ambas coincidían a veces y encontraban sus raíces comunes en la doctrina que generalmente se conocía como funcionalismo.

Desde su primer artículo sobre arquitectura, queda claro que Johnson reconocía que una práctica doble de este tipo tenía, en potencia, un cierto efecto paralizador sobre cualquier forma de idealismo estético, y es precisamente en este idealismo donde debe buscarse el entramado del cómo concibe Johnson la arquitectura. Así, durante el breve período de tiempo que media entre 1931 y 1933, Johnson se valió de sus escritos para construir una muy intrincada contraposición al funcionalismo. Cuidadosa, inteligentemente, moviéndose entre gentes e ideas en la media luz de la euforia de fines de los años veinte y principios de los treinta, Johnson fue minando silenciosamente las raíces de esa doble doctrina de la arquitectura moderna. No lo hizo con teorías o con polémicas, sino infiltrándose, creando una quinta columna que marchaba como portaestandarte de esa doble doctrina que, en apariencia, caminaba codo a codo con el estado mayor de esos adeptos de la arquitectura moderna que llevaba la antorcha del entusiasmo de aquellos años primeros.

Sólo cuando se examina ahora, con casi cincuenta años de perspectiva, la desintegración de aquel movimiento tal como aparece reflejado en el contexto de Estados Unidos, es posible ver la astucia y la eficacia de la actuación de Johnson. A través de los textos reunidos en el presente libro se puede reconstruir esa actuación, así como las tácticas empleadas por Johnson. Las razones que tuvo para escribirlos son, no obstante, más difíciles de aprehender; con todo, puede aducirse que precisamente estas razones continúan siendo la clave para entender la esencia de nuestro autor. Dicho en otras palabras, ¿por qué puede interesarle a alguien minar las bases de su propia actuación? Es decir, ¿cómo alguien que hace una propaganda abierta de la arquitectura moderna se dedica solapadamente al mismo tiempo a socavar sus postulados básicos? Lo único que puede hacer este ensayo es arañar la superficie de un fenómeno tal. Queda para los estudiosos y para los historiadores la elaboración de todo lo que implica esta paradoja, el deslinde entre el ideólogo y el antiideólogo, entre el artista y el connaisseur. El primer paso para desvelar este enredo es ver la posición que ocupa Johnson frente al funcionalismo.

Para Johnson, la arquitectura tenía en 1931 tres atributos: primero, era progresista; segundo, estaba de parte de la originalidad y del genio individual, y, finalmente, suponía una solución práctica a los problemas constructivos norteamericanos. Ahora bien, las palabras «progresista» y «solución práctica» pueden leerse como dos aspectos del funcionalismo, mientras que el segundo atributo —el que se refiere a la originalidad y al genio individual— parece estar en contradicción con los otros dos. Por otra parte, cuando el arquitecto afirmaba «Puedo hacer que este edificio cumpla su función», lo que en realidad quería decir Johnson era «Puedo hacer que este edificio parezca que está cumpliendo una función». Esta tácita contradicción del funcionalismo encubre un deseo real de vuelta a cierto tipo de concepción «Gesamtkunstwerk» de la arquitectura.

«Hermosa destreza de la máquina…más que imitación a base de máquinas. La arquitectura moderna es hermosa más allá de sus puras ventajas prácticas, ya que, si bien acepta la era de la máquina, también la trasciende». Johnson, «Construir para Habitar», 1931.

INDICE
Introducción, por Vincent Scully
Prólogo, por Peter Eisenman
I- ¿DONDE NOS ENCONTRAMOS?
Construir para habitar
La arquitectura de la Nueva Escuela
La Escuela de los Rascacielos en la arquitectura moderna
Arquitectos rechazados
En Berlín: comentarios sobre la Exposición de Edificación
La arquitectura del Tercer Reich
La arquitectura de 1941
La arquitectura de Harvard: revival y modernidad: la nueva Biblioteca Houghton
Estilo y Estilo Internacional
La ciudad y el automóvil o el orgullo de Elm Street
Retirada desde el Estilo Internacional a la situación presente
¿Dónde nos encontramos?
Charla informal. Architecural Association
El Estilo Internacional; muerte o metamorfosis
Carta al Dr. Jûrgen Joedicke
Reseña del libro de Robin Boyd, «The Puzzle of Architecture»
II- SOBRE EL ARTE DE LA ARQUITECTURA
Las siete muletillas de la arquitectura moderna
Los siete lemas de nuestra profesión
De dónde y adónde. El elemento procesional en arquitectura
Nuestras feas ciudades
III- SOBRE LOS GRANDES ARQUITECTOS
Schinkel y Mies
¿Es Sullivan el padre del funcionalismo?
El hombre de la frontera
100 años, Frank Lloyd Wright y nosotros
Juego correcto y magnífico (Le Corbusier)
Discurso en honor de Mies van der Rohe con motivo de sus setenta y cinco aniversario
IV- SOBRE SU PROPIA OBRA
Casa de New Canaan (Connecticut)
¿A dónde ahora? Direcciones no miesianas
Johnson
Artículo para el «Kentiku»
Escala auténtica – escala falsa
Reseña de la obra de Philip Johnson: «Philip Johnson: Architecture 1949-1965»
Lo que me hace vibrar
EPILOGO: PHILIP JOHNSON
Cronología
Bibliografía
Indice analítico