Ernesto Sábato ida y vuelta, de David Olguín

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Ed. Universidad Autónoma Metropolitana, año 1988. Tamaño 20,5 x 13,5 cm. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 202

Ida y vueltaPor David Olguín

Ida y vuelta: en 1945 Sábato abandona la clara ciudad de las torres (la ciencia) y entra al reino de la conjetura (la literatura). Enfrenta los misterios de Circe, se asombra ante los lestrigones y los cíclopes, pero en el fondo, la variedad de tantos rostros y tierras lo espanta. A fin de cuentas, el periplo de Sábato es una búsqueda de orden, de un pacto que pudiera restablecer la unidad del hombre y el universo. Sábato explora la indefinición y la complejidad del mundo en El túnel y Sobre héroes y tumbas, pero en realidad aspira al orden que imponen los valores absolutos. A diferencia de Ulises, Sábato es un kamikaze: o Escila o Caribdis. Nada de medias tintas. De ahí que en el punto final de su trilogía, Abaddón el exterminador, llegue a
una exaltación que moraliza, a una renovada ciudad de las torres, a la claridad que impone una visión del mundo dicotómica: bien o mal, todo o nada, dualidades que simplifican las fuerzas o, más bien, la variedad de matices que encierra el alma del hombre.

En este ensayo pretendo sustentar que El túnel, Sobre jhéroes y tumbas y Abaddón el Exterminador, son tres círculos concéntricos con múltiples vasos comunicantes. Esta trilogía fundamenta una visión trágica del mundo que, según veremos, representa la columna vertebral de la narrativa de Sábato, el punto que unifica sus obsesiones: la búsqueda de absoluto, la actitud radical de sus personajes, la indagación metafísica, la presencia inexorable del destino, la nostalgia de orden y unidad.

Toda ida implica un retorno. Aun para los seres hastiados que anhelan salir, romper los muros de su cuerpo, olvidar el que fueron en circunstancias poco memorables, la presencia del pasado es una huella indeleble. Ulises deja Itaca con la certeza del regreso; el hombre surge del polvo para terminar en una penosa vuelta al polvo; y Sábato principia su narrativa con El túnel y termina con Abaddón…, el encuentro de Sábato con el personaje Sábato: la ida implicando el retorno, la serpiente que se
muerde a sí misma.

Ida y vuelta: la trilogía de Sábato como una “puesta en abismo”, procedimiento que nos deja ante un panorama tan diverso coma la vida misma. Su profundidad nos lleva a establecer nexos entre situaciones y personajes de una novela a otra, e incluso, como si fueran muñecas rusas o sueños dentro de un mismo sueño, encontramos micronovelas en el interior de una novela. Los vasos que
comunican a la trilogía, cuya estructura total da la imagen de círculos concéntricos, responden a un sedimento común: la necesidad de contar una misma “historia”, pero entrando cada vez más en las obsesiones que le dieron origen. Por esta misma razón, a diferencia de otras trilogías, la de Sábato no surgió a partir de un plan establecido. Fue, más bien, resultado de los fantasmas y las furias que desde siempre lo han acosado.

Por lo pronto, para penetrar en el sentido de la “puesta en abismo” será pertinente señalar la diferencia que establece Dällenbach entre una intertextualidad general (relaciones entre textos de autores diferentes), una intertextualidad restringida (relaciones entre textos del mismo autor) y una autotextualidad, definida como una reduplicación intend que desdobla la totalidad o parte
del discurso. La “puesta en abismo” es una especie peculiar de autotexto que, en tanto condensa o cita el material de un discurso, construye un enunciado que se refiere a otro mediante un nexo metalingüístico. En pocas palabras, la “puesta en abismo” o
duplicación interior, como también la llama León Livingston, será la expresión de mundos-dentro-de-otros-mundos, trama-dentro-de-la-trama, novela-dentro-de-la-novela, en fin, una riqueza polisémica que anula los tiempos objetivos y se propone como reflejo del reflejo y así hasta el infinito. La “puesta en abismo” declara a los cuatro vientos: “Soy literatura: sueño dentro del sueño”.

Como toda técnica literaria, la “puesta en abismo” corre el riesgo de convertirse en un simple adorno, un artificio divorciado de todo significado simbó1ico o de una visión del mundo que la sustente. Cuando el artista es profundo, la irrupción de un universo dentro de otro o del autor como personaje de ficción implica una postura ante la vida: este tipo de arte rehúsa limitarse a la
realidad objetiva -aunque tampoco confía en la imaginación o en el sueño de manera aislada- como medio exclusivo para acceder a la multifacética existencia del hombre. Es necesario unir estos campos, crear simbólicamente otra realidad, un nuevo territorio donde los contrarios, aparentemente irreconciliables, se amalgamen de manera total.

Paradójicamente, en la obra de Sábato la imagen de una realidad diversa, difusa y variable, no está peleada con su aspiración de unidad y de absoluto. Si la “puesta en abismo” nos da la imagen de un mundo finito e infinito, ficticio y real, diurno y nocturno, material y espiritual, es que se aproxima a la noción de un mundo total: luz y sombra, cielo e infierno; síntesis que persigue, como veremos, la conciencia trágica de Sábato.

Si la novela total, esa concepción integralista donde caben, por medio de las más variadas técnicas y recursos, “el testimonio del mundo externo y sus estructuras racionales [y] la, expresión del mundo interior y de las regiones más oscuras del ser”, ofrece una visión más amplia del hombre y su realidad, el tipo de crítica que se aproxime a la narrativa sabatiana, vuelvo a recalcar, también debe buscar la totalidad. En cuanto a la ficción, la “puesta en abismo” facilita la tarea. Sin embargo, y ésta es una característica peculiar en la narrativa de Sábato, de El túnel a Abaddón…, el material ensayístico, la abundancia de ideas está en progresión creciente, a tal grado que Sobre héroes… llegó a ser considerada como “un hito que señala rumbos hacia el porvenir de la prosa del pensamiento científico”. A menudo, ideas del Sábato-ensayista aparecen en la ficción, de manera casi textual, en boca de los personajes. Al ser expresadas por seres de “carne y hueso” se convierten en ideas-pasión, ideas contradictorias que, en sus mejores momentos, parecen ideas de los abismos, no de la razón.

En todo caso, este hecho exige una revisión, a reserva de completar el cuadro cuando nos centremos en el análisis narrativo, de la visión del mundo de Sábato y de sus ideas en torno a la literatura. No es posible separar, en este caso, al escritor de su actitud general, al creador del conjunto de sus actos. Insertar a Sábato en la historia nos ayuda a entender su escritura, esto es, siguiendo a Barthes, su moral del lenguaje: la elección de un ethos donde el contenido es un reflejo de la forma y viceversa, aspecto clave para un escritor que recurre constantemente a estas palabras de Van Wick Brooks: “Nuestra época había olvidado que un escritor es un gran hombre que escribe, no un mero artífice o maestro de las palabras”.

Una vez planteadas las reglas del juego esenciales, fijemos la siguiente ruta crítica: en primer término unas Notas previas al viaje (un itinerario ideológico de Sábato, su generación y su lugar en la literatura hispanoamericana, su poética y lo que entendemos como su concepción trágica del mundo), y posteriormente, el análisis de su narrativa: en La ida, El túnel y Sobre héroes y tumbas; y en La vuelta, atar cabos y reafirmar las obsesiones que permanecen en el “abismo” narrativo de Sábato al contemplarlo, en retrospectiva, desde su última novela, Abaddón el Exterminador, la
exploración final del reino de la conjetura y, paradójicamente, el inevitable retorno a la clara ciudad de las torres.

INDICE
Glosario de abreviaturas
Introducci6n
Primera parte: Notas previas al viaje
Mínima historia de una pasión argentina
Espejos y reflejos: entre Arlt y Borges
Hacia una literatura trágica
La reaparición de lo trágico
Segunda parte: La ida
I- El túnel: del amor como imposibilidad
¿Y la estructura policial del universo?
Hacia la introspección
El palacio sin puertas
La presencia de la náusea
II- Sobre héroes y tumbas: el universo ciego
EI vasallo y la soberana
El reino de las tinieblas
Los héroes y la historia
Después de la tormenta
Tercera parte: La vuelta
III- Abaddón el Exterminador en abismo
Como novela rompe-cabezas
Como autor creado
Sueños, nombres, espacios
Abaddón…, novela de la crisis