Ensayos, de Friedrich Hölderlin

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Ed. Hiperión, año 1983. Tamaño 20,5 x 14 cm. Traducción, presentación y notas de Felipe Martínez Marzoa. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 164

Por Felipe Martínez Marzoa

Durante la vida visible de Hölderlin, y aparte de algún que otro poema suelto en alguna revista, sólo dos obras suyas habían sido publicadas: el Hiperión y, varios años más tarde, las traducciones de Edipo Rey y Antígona, a las que acompañan las notas (incluidas en el presente volumen) a esas mismas tragedias; traducciones y notas que apenas fueron tenidas en cuenta en la imagen tradicional del poeta y que, sin embargo, pertenecen al último y decisivo Hölderlin.

Como es sabido, el joven Hölderlin permaneció en el Stift de Tubinga desde 1788 hasta 1793, y allí entabló amistades duraderas, entre ellas las de Schelling y Hegel (este último había nacido el mismo año que él; Schelling era algo más joven). Por entonces, Kant, Rousseau, la Revolución y los griegos configuran los intereses centrales de Hölderlin, en una u otra manera compartidos por sus amigos; en filosofía, Hölderlin no va a la cola de Schelling y Hegel; más bien va por delante de ellos; pero ya está dicho de que Hölderlin no era filósofo, sino poeta. A la época de Tubinga pertenece probablemente el escrito “Las cartas de Jacobi sobre la doctrina de Spinoza”, primero de los traducidos en la presente edición.

Suponiendo conocidos, en dalente, los principales acontecimientos, lugares y fechas de la vida de Hölderlin, diremos que al llamado “período de Hiperión” (1794-1798) pretenecen, de los escritos aquí reunidos, los siguientes: “Sobre la ley de la libertad”, que Beissner considera no posterior a noviembre de 1794; “Hermócrates a Céfalo”, “Sobre el concepto del castigo”, “Juicio y ser”, los tres escritos probablemente en Jena durante 1795, y “A Calias”, hay que decir que, si bien no es en sentido estricto obra de Hölderlin, lo es más de él que de cualquier otro; parece haber sido redactado materialmente por Schelling bajo la inspiración directa de Hölderlin en 1795, y copiado por Hegel en 1796; se lo puede subtitular “El más antiguo programa de sistema del idealismo alemán”.

Al abandonar Francfort, Hölderlin ha encontrado refugio junto a su amigo Sinclair, en Homburgo, donde permanece hasta la primavera de 1800. Allí proyecta, sin éxito, fundar una revista literaria, Iduna, y escribe una serie importante de textos ensayísticos, los llamados “ensayos de Homburgo”; son los que siguen a “A Calias” en este volumen,hasta “Fundamento para el Empédocles” inclusive. Algunos de ellos eran, sin duda, esbozos para la revista; así, “El punto de vista desde el cual tenemos que contemplar la Antigüedad” y las varias observaciones agrupadas bajo el título “Reflexión”; otros, para su uso personal, como parece ser el caso de “Sobre el modo de proceder del espíritu poético”. El orden cronológico dentro de los ensayos de Homburgo es dudoso en algunos puntos, pero parece claro, al menos, que “El devenir en el perecer” y “Fundamento para el Empédocles” son los últimos; el segundo de éstos fue escrito no antes de agosto de 1799. Toda esta etapa de la producción de Hölderlin está domninada por el problematismo de una obra que, finalmente, quedó sin terminar: la tragedia Empédocles. Pues bien: el “Fundamento para el Empédocles” fue escrito antes de iniciarse la tercera de las versiones de la tragedia.

De enero a abril de 1802, Hölderlin es preceptor en Burdeos; a ese viaje al sur de Francia hace Hölderlin referencia en las dos cartas a Böhlendorf que, por su inmediata conexión con las notas a Edipo y a Antígona, hemos incluido en esta edición. Desde el otoño de 1800 es el período que con razón se ha llamado “de los grandes poemas” de Hölderlin. Es escrito “Sobre la pieza escénica de Siegfried Schmid La heroína es de 1801. Pero, sobre todo, este período es, para lo que concierne a la presente edición, el de Edipo Rey y Antígona, vamos a detenernos un poco más en su historia externa.

Ya en septiembre de 1802 se ocupaba Sinclair que buscar editor para las traducciones de Sófocles que Hölderlin estaba, seguramente, concluyendo. En septiembre de 1803, Hölderlin puede escribir al editor Wilmanns diciéndole que acepta su ofrecimiento de hacerse cargo de la publicación de las tragedias, “dado que no tengo noticia alguna de mi amigo Schelling, que quería confiarlas al teatro de Weimar”; es posible que Schelling hubiese usado de la pía mentira que se destina a un loco, pero Hölderlin, al parecer, lo había tomado en serio. En diciembre, al enviar a Wilmanns el texto, Hölderlin le habla de una “Introducción” que piensa escribir para las tragedias de Sófocles, porque las notas no le parecen suficientes; todavía en una carta posterior insiste en esto; pero el proyecto de la “Introducción” no fue tenido en cuenta; las tragedias, cargadas de erratas de imprenta, aparecieron en la primavera de 1804, con sólo las notas y una dedicatoria a la princesa Augusta de Homburgo, también recogida en la presente edición. La dedicatoria no es un mero formulismo; la princesa admiraba sinceramente a Hölderlin.

La acogida dispensada a las traducciones de Sófocles por los contemporáneos de Hölderlin varió entre la compasión y la risa. Y no sólo en el público común; véase un trozo de una carta de Voss (hijo del célebre traductor): “¿Qué me dices del Sófocles de Hölderlin? Este hombre está loco o se lo hace…El otro día, cenando con Schiller en casa de Goethe, hice pasar un buen rato a ambos poetas. Lee el IV coro de Antígona; tendrías que ver cómo reía Schiller…”. Por su parte, Schelling escribe a Hegel, a propósito de Hölderlin, lo siguiente (en julio de 1804): “Su traducción de Sófocles expresa cpor completo su deteriorado estado”. Las traducciones de Sófocles hechas por Hölderlin no empezaron a ser tomadas en serio hasta fecha bastante reciente, en general después de los trabajos hölderlinianos de Norbert von Hellingrath. En la actualidad, el interés por ellas alcanza no sólo a los estudiosos de Hölderlin y a los poetas, sino también a los helenistas.

Aparecen en este volumen, pues, todos los ensayos de un autor que no cultivó el ensayo como género, pero que nos dejó en sus papeles (y, en una ocasión, en letra impresa, descuidadamente impresa) testimonios de su reflexión sobre su propia labor poética; son esos testimonios los que aquí se presentan. El orden en que los colocamos es el probablemente cronológico, con la salvedad de que el esbozo “De la fábula de los antiguos”, probablemente, no es anterior a las notas a Edipo y a Antígona, y de que “Que el hombre en el mundo…” es una frase citada por el biógrafo Schwab como ejemplo de la extraña manera de expresarse del Hölderlin enfermo. Colocamos ambos escritos antes de las cartas a Böhlendorf con el fin de dejar juntos al final los textos que componen lo más decisivo del cuadro: las “Notas” y los “fragmentos de Píndaro”.

El texto alemán que traducimos es el que resulta de la edición de F. Beissner.

En materia de posible facilidad y fluidez de la expresión castellana es bastante lo que en la traducción hemos sacrificado a la exigencia de reflejar con mayor precisión el original, que, por otra parte, no es precisamente un texto fácil ni (en general) un texto preparado para publicación; a veces, ni siquiera algo a lo que el autor pensase dar forma publicable; aun lo publicado con conocimiento de Hölderlin -las notas a Edipo y a Antígona– lo fue en circunstancias muy anormales. En el deseo de dar la construcción original, hemos tenido en cuenta, naturalmente, que la misma fuese admisible en castellano y que, trasladada a esta lengua, no produjese hechos de sentidom no existentes en el original ni eliminase algunos de los allí existentes; pero no siempre hemos tenido en cuenta el que pudiera haber construcciones castellanas más fáciles y que, presuntamente, digan lo mismo, porque, con frecuencia, esta presunción deja en el aire algunos problemas. Por otra parte, anomalías de la configuración, redacción o puntuación del original han sido respetadas en todos los casos en que han podido tener reflejo en la traducción.

Cuando el título con el que se nos ha transmitido un ensayo no es (o probablemente no es) de Hölderlin, lo ponemos entre corchetes.

Las notas (a pie de página) se introducen mediante asteriscos cuando son de Hölderlin; las nuestras, mediante números en exponente.

INDICE
Presentación
ENSAYOS
1- Las cartas de Jacobi sobre la doctrina de Spinoza
2- (sobre la ley de la libertad)
3- Hermócrates a Céfalo
4- Sobre el concepto del castigo
5- (Juicio y ser)
6- (Proyecto)
7- (A Calias)
8- (Del proyecto para el programa de Iduna)
9- El punto de vista desde el cual tenemos que contemplar la Antigüedad
10- (Nota sobre Homero)
11- (Sobre Aquiles, 1)
12- (Sobre Aquiles, 2)
13- Una palabra sobre la Ilíada
14- Sobre los diferentes modos de poesía
15- (Reflexión)
16- Pero los sabios…
17- (Cambio de los tonos)
18- (Sobre el modo de proceder del espíritu poético)
19- (Sobre la distinción de los géneros poéticos)
20- (Sobre las partes del poema)
21- (Mezcla de los géneros poéticos)
22- (La significación de las tragedias)
23- (Sobre la religión)
24- (El devenir en el perecer)
25- Fundamento para el Empédocles
26- (Sobre la pieza escénica de Siegfried Schmid, La heroína)
27- (De la fábula de los antiguos)
28- Que el hombre en el mundo…
DOS CARTAS
A Böhlendorf, 4 Dic. 1801
A Böhlendorf, 2 Dic. 1802
NOTAS SOBRE EDIPO Y SOBRE ANTIGONA
Dedicatoria
Notas sobre Edipo
Notas sobre Antígona
FRAGMENTOS DE PINDARO
Infidelidad de la sabiduría
De la verdad
De la quietud
Del delfín
Lo más alto
La edad
Lo infinito
Los asilos
Lo vivificante