En tierras bajas, de Herta Müller

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Ed. Diario Público, año 2010. Tamaño 20 x 12 cm. Traducción de Juan José del Solar. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 120

en-tierras-bajas-001Herta Müller nació el 17 de agosto de 1953 en Niţchidorf, Banat, un lugar germanohablante de la región de Timisoara, en Rumania. Su familia pertenece a una minoría alemana, los llamados Suabos del Danubio, que llevan varios siglos asentados en esa región. Su abuelo era granjero y comerciante, y había sido expropiado bajo el régimen comunista rumano. Su padre, Josef Müller, que se ganaba la vida como camionero, fue formado como nazi y sirvió durante la II Guerra Mundial en las Waffen-SS. Su madre, Katharina Müller, fue deportada a la Unión Soviética en 1945, donde pasó cinco años en un campo de trabajo realizando “trabajos de reparación”. Muchos de los hombres y de las mujeres del pueblo en el que se crió Herta compartieron el mismo destino que sus padres. Según cuenta la propia Herta Müller, sus padres quedaron muy deteriorados tras las experiencias vividas durante la guerra y después de ella; no hablaban mucho de su pasado y ella creció rodeada de silencio y de tabúes.

A los 15 años se fue a hacer el bachillerato a la ciudad de Timisoara, a 30 kilómetros de su pueblo natal. Allí tuvo que aprender rumano, lo que le hizo tomar conciencia de pertenecer a una minoría. Entre 1973 y 1976, después de terminar el bachillerato, estudió filología germánica y rumana en la Universidad del Oeste de Timisoara. En esta época acudía a las reuniones del Aktionsgruppe Banat o Grupo de Acción del Banato, una tertulia de escritores idealistas rumano-alemanes, entre los que se encontraba Richard Wagner, su futuro marido. Este grupo se había fundado en 1972 con el poema conjunto “Engagement”, que todos los miembros habían firmado a modo de manifiesto en el que llamaban al lector a ser políticamente comprometido. El grupo fue disuelto en 1976 por la Securitate, la policía secreta del régimen comunista rumano. Los autores se volvieron a reunir en el círculo literario Adam Müller-Guttembrunn de Timisoara, en el que Herta Müller era la única mujer.

El primer empleo que consiguió Herta Müller tras terminar sus estudios fue como traductora técnica entre 1977 y 1979 en la fábrica de maquinaria Tehnometal.
Allí es donde empezó a escribir, como ella misma cuenta en su discurso Nobel: «la escritura empezó en el silencio, en aquella escalera de la fábrica donde tuve que sopesar y decidir conmigo misma más cosas de las que podían decirse». En el mismo discurso, relata cómo un día, tras dos años de trabajo en la fábrica, un agente de la Securitate se presentó en su despacho e intentó presionarla para que colaborara con el servicio secreto:

“Al tercer año se acabó la igualdad de los días. En el transcurso de una semana entró tres veces en mi oficina, a primera hora de la mañana, un hombre gigantesco, de huesos sólidos, con ojos azules centelleantes, un coloso del Servicio Secreto. […] De pie, empecé a escribir lo que me iba dictando. Mi nombre con fecha de nacimiento y dirección. Y después que yo, independientemente de la proximidad o del parentesco, no le diría a nadie que…, y entonces llegó la horrible palabra: colaborez, iba a colaborar. Esta palabra ya no la escribí”.

Después de aquello, Herta Müller fue despedida de la fábrica. A partir de ese momento, comenzaron las amenazas y los interrogatorios por parte de la Securitate. Durante los siguientes meses y años, Herta Müller trató de ganarse la vida dando clases particulares de alemán a niños rumanos. En 1987 consiguió el permiso para marcharse de Rumanía y se fue a Alemania Occidental con su marido -el novelista Richard Wagner- y su madre. A pesar de hallarse en otro país, ella asegura que la Securitate no dejó de intimidarla. En 1989, un amigo suyo, Roland Kirsch, que había asistido a las reuniones del círculo literario de Timisoara y con el que se escribía, apareció muerto en circunstancias que nunca fueron aclaradas.

Actualmente vive en Berlín. Durante todos estos años siguió denunciado las acciones del servicio secreto rumano en varios artículos y conferencias. En julio de 2008 criticó en una carta abierta al presidente del Instituto Cultural Rumano de Berlín por invitar a dos ex-informadores de la Securitate a un evento cultural. El 8 de octubre de 2009, se anunció que había ganado el Premio Nobel de Literatura, que reconocía su capacidad para describir «con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, el paisaje de los desposeídos».

Sin lugar a dudas el libro en que se puede ver en estado puro el estilo Müller es En tierras bajas, un pequeño tablero en el que aparecen distribuidas las distintas piezas de un puzzle: la brevedad y contundencia de cada oración es inversamente proporcional a la apertura semántica que genera su intrínseco valor poético, a tal punto que muchas de estas frases (o piezas) podrían juntarse en un poema: “En la estación, los parientes avanzaban junto al tren humeante./ Una mujer joven salía de la estación con un niño de aspecto inexpresivo./ La mujer tenía una joroba/ El tren iba a la guerra/ Apagué el televisor”. Como si delegara al lector la tarea de ordenar la historia, el primer relato de este libro, “La oración fúnebre”, termina, de alguna forma, con el comienzo: “Era un sábado por la mañana, a las seis y media”.

El tema central de este libro es la región de Banato, una aldea que es tierra de nadie porque cada uno de sus habitantes es intercambiable, al menos desde la perspectiva de la narradora, una niña cuya abuela la amenaza con arrancarle las orejas y cuya madre le pega cuando se pone a llorar para darle un buen motivo para hacerlo. Afortunadamente, la nena se distrae jugando con su compañerito Wendel a pelearse por borracho, por no traer dinero a casa, y decirle cerdo, vagabundo, inútil y putañero.

El hombre es un gran faisán en el mundo, por su parte, juega también con una frase según la cual los rumanos al decir “he vuelto a ser un faisán” –ave rastrera– quieren decir que han vuelto a fracasar. Es así que este libro cuenta la historia de una familia que espera la oportunidad del exilio como única vía de escape mientras su vida pasa por el desagüe.

INDICE
1- La oración fúnebre
2- El baño suabo
3- Mi familia
4- En tierras bajas
5- Peras podridas
6- Tango opresivo
7- La ventana
8- El hombre de la caja de fósforos
9- Crónica de pueblo
10- La crencha alemana y el bigote alemán
11- Papá, mamá y el pequeño
12- El coche de línea
13- Los barrenderos
14- El parque negro
15- Día laborable