Después de la manzana. Las mujeres en la Biblia: historias de amor, pasión y deseo, de Naomi Harris Rosenblatt

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Ed. Grijalbo, año 2006. Tamaño 22 x 15 cm. Traducción de Teresa Arijón. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 240

Después de la manzana, Rosenblatt455Leer la Biblia en grupo es una actividad sumamente benéfica y gozosa, dado que cada integrante aporta opiniones e interpretaciones basadas en diversas experiencias de vida y necesidades personales que, sin embargo, al final del día, convergen en valores y principios éticos específicos. La Biblia siempre ha sido una gran fuente de inspiración. Ello se debe, en mi opinión, a que este antiguo libro nos presenta la vida como algo desprolijo y plagado de contradicciones y al mismo tiempo espera que aspiremos a las alturas espirituales y morales. El reconocimiento de una humanidad terrenal y frágil, acompañado por la exigencia de superación, hace posible que la Biblia hable de manera directa a cada uno de nosotros. El mensaje bíblico es un mensaje de amor concreto, y su poder es pavoroso.

Por muchas razones, originadas en mí infancia y que han continuado a lo largo de mi vida profesional, jamás he considerado a la Biblia pura y exclusivamente como un documento histórico o religioso. Más bien me parece una serie de vívidos dramas de mis ancestros. Dado que soy mujer, me interesan particularmente las mujeres de la Biblia. Las circunstancias difíciles que ellas afrontaron con resolución y honestidad son las mismas que deben afrontar hoy las mujeres: la comunicación en el seno de la pareja y con las figuras masculinas de autoridad, la concepción, la infertilidad y la crianza de los hijos.

Desde el punto de vista legal, las mujeres hebreas antiguas estaban estrictamente subordinadas a los jefes de familia, que eran siempre varones; primero se sometían como hijas a sus padres, y Juego como esposas a sus esposos. Los hijos varones heredaban la propiedad paterna y, cuando se casaban, se convertían en jefes de sus propias familias. A través del matrimonio la mujer se unía a la familia de su marido, y pasaba de someterse a la autoridad del padre a estar sometida a la autoridad del esposo.

Me sorprendió muchísimo lo que encontré al releer y reconsiderar el tratamiento bíblico de las figuras femeninas. Porque no encontré mujeres serviles ni obsecuentes, ni tampoco esposas de obediencia ciega. Encontré mujeres que cuestionan a los patriarcas. Que usan su poder femenino para subvertir, seducir y embaucar a sus hombres. Que utilizan su inteligencia femenina para desafiar la autoridad patriarcal cuando ésta se opone a su supervivencia, la de su familia o la de su pueblo. Lo más sorprendente, como lo testimonian estas historias, es que estas mujeres valientes y emprendedoras no son castigadas; por el contrario, su audacia siempre es recompensada. El compromiso de transmitir la Alianza y sus bendiciones a la próxima generación es indispensable. Los escribas bíblicos, presumiblemente hombres en su mayoría, simpatizaban con los predicamentos de las mujeres y, convencidos de su importancia, registraron en detalle los riesgos que éstas corrían, su heroísmo y sus inagotables recursos.

Cuando releo las historias de las mujeres de la Biblia hebrea siento que soy una de ellas. Me siento vinculada a ellas. Todavía hoy, muchos años después de mis primeras lecturas de infancia, recuerdo sus andanzas y sus triunfos y aún me conmueven su fuerza y su fe. Leyendo la Biblia aprendo a ser más compasiva y más comprensiva; aprendo a juzgar menos, a maravillarme y deleitarme ante aquello que inspiró e inspira los actos de las mujeres; en suma, aprendo a comprender que somos parte de una larga cadena de humanidad. Estas historias me brindan apoyo y me socorren cuando es necesario.

“Todo comenzó con Eva, la madre de todos nosotros. La his¬toria de los primeros seres humanos, Eva y Adán, da inicio a la Biblia a través de una compleja trama de soledad, compañerismo, deseo y amor. Narra cómo la mujer, hecha a imagen del Creador, abandona una vida cómoda y fácil en un ambiente idílico —junto con la nada desdeñable promesa de la inmortalidad— y elige en cambio buscar la sabiduría y la intimidad con su hombre. La his¬toria de la primera pareja contiene la matriz de todas las parejas hombre/mujer que vendrán luego. Eva es el prototipo de las otras mujeres de la Biblia. Es la que corre riesgos para crear vida. Ella genera el futuro.

El Motor invisible detrás de escena es un Dios omnisciente y amoroso que dispone todos los elementos en su lugar: un hombre, una mujer, un jardín exuberante, una serpiente que habla, árboles cargados de frutos. En el relato bíblico el Creador nos alecciona acerca del ejercicio del libre albedrío, de la necesidad de responsabilizarnos por las consecuencias de nuestras acciones, del camino accidentado que conduce al crecimiento y el abandono del hogar natal.

“Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza; Él lo creó a imagen y semejanza de Dios; varón y hembra Él los creó”. Las traducciones más conocidas del texto hebreo consideran masculinos a Dios y a Adán. Sin embargo, no sabemos cuál es la imagen de Dios: Dios puede ser masculino, femenino, andrógino o incluso no tener género…”

INDICE
Introducción
1- Eva, la primera rebelde
2- Sara, la madre fundadora
3- La decisión de Rebeca
4- Raquel, Lía y Jacob…el esposo de ambas
5- La viuda que se atrevió
6- Cómo atrapó Dalila al imbatible Sansón
7- Micol, primera esposa de David
8- Abigaíl. David encuentra a su par
8- Betsabeé y David, de la lujuria al amor
9- Violación y venganza. La historia de Tamar
10- El misterio de la reina de Saba
11-La malvada Jezabel
12- Dos historias de seducción
13- El Cantar de los Cantares
Conclusión