Derecho a la comunicación en Guatemala ¿para quiénes?. Libertad de expresión para los pueblos Mayas, Xinkas, Garífunas y Mestizos

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Ed. Asociación Mundial de Radios Comunitarias en Guatemala, año 2014. Tamaño 28,5 x 21,5 cm. Estado: Usado excelente. Cantidad de páginas: 108

Por Amalia Jiménez Galán

Cuando los miles de personas que se reúnen en cada encuentro del Foro Social Mundial o de las Cumbres Continentales de Pueblos Indígenas dicen que “otro mundo es posible”. Se refieren al hecho de que es necesario juntarse para compartir experiencias, sentires y reflexionar colectivamente sobre cómo podemos mejorar las estructuras, condiciones de vida y modos de relacionarnos con la Madre Tierra para realizar una construcción conjunta de un mundo más incluyente, más equitativo en términos de oportunidades, más equilibrado y en armonía con el ambiente y más representativo de la diversidad cultural que habita el planeta.

La representatividad y riqueza cultural de un país como Guatemala, y muchos otros de Abya Yala (territorio ancestral de los pueblos que habitaban el continente americano antes de la invasión y colonización por parte de algunos Estados europeos), dependen de que todos los pueblos y culturas que habitan nuestros territorios tengan espacios de comunicación y reproducción cultural gestionados desde esos mismos pueblos y culturas. De hecho, por éste y otros motivos, preferimos usar palabras que, como Abya Yala, nos sitúen en la realidad histórica y presente del continente, de forma que nos ayuden a descolonizarnos y enfocarnos en la necesidad de construir autodeterminación.

Por eso cuando la Asociación Mundial de Radios Comunitarias en Guatemala (AMARC-Guatemala) se planteó abordar la elaboración de esta investigación, decidió apostar por construir memoria histórica de procesos sociales que no deben quedar en el anonimato: nuestras luchas por el cumplimiento de los derechos indígenas son procesos tan largos en el tiempo que nuestros movimientos sociales necesitan dotarse de herramientas para que las nuevas generaciones conozcan de lo sucedido, de cómo se ha ido intentando transformar la realidad excluyente, para que sepan mejor dónde y cómo aportar.

Las radios comunitarias de Guatemala están proponiendo desde 1998 la aprobación de una iniciativa de Ley de Medios de Comunicación Comunitaria que contempla procedimientos para la adjudicación de frecuencias radioeléctricas de alcance nacional o departamental capaces de abastecer las necesidades de supervivencia física y cultural de los pueblos originarios, así como de otros colectivos y comunidades de interés que están llevando bienestar a amplios marcos de territorialidad, como los movimientos feministas o de defensa de la naturaleza, por ejemplo.

La sistematización abarca un período de casi 17 años, contado desde el enfoque de lo sucedido en los últimos centenares de años de colonización y con la mira puesta en los procesos de libre determinación que seguirán aconteciéndose en el tiempo por venir. Porque, como dicen nuestras autoridades ancestrales, “fuimos los de ayer, somos los de hoy y seremos los de mañana”.

Este documento no es una suma cualquiera de palabras, sino la expresión de muchas vidas anónimas que sostienen las radios comunitarias a pesar de la presión del capital y de la persecución penal, incluso. Es un relato de dignidad, de autoreconocimiento, de autoidentificación, de sacrificios que no van a quedar invisibilizados a pesar de los procesos de diálogo social asimétricos que muchas autoridades públicas tratan de imponer.

Estos procesos tienen nombres y apellidos concretos, como los de Petronila Tax, Concepción y Martín Ajpacajá, quienes juntaron desvelo tras desvelo, sufriendo amenazas de posibles llegadas de la policía para allanar la sede de la radio La Niña, en Totonicapán, o el esfuerzo y sacrificio de profesores jubilados como Cándido Rodríguez Guaján. Personas como Ricardo Sandoval, que fue capaz de inaugurar una etapa de floreciente gestión participativa en la red. Mujeres valientes que, desafiando los tabúes de género en sus comunidades salieron adelante a denunciar con su propia voz el maltrato de que estaban siendo objeto, como Hortensia Margarita o Amalia López. Jóvenes de gran capacidad de entrega y compromiso, como Manuela Xocol. Padres de familia que durante meses se alimentaron solo con tortillas de maíz para seguir trabajando en la cabina de su radio voluntariamente y evitar que la voz de los pueblos muriera, como Carlos Chicol.

Todas las experiencias y conocimiento que aquí se recogen son fruto de casi 17 años de sistematización constante, en un esfuerzo consciente de la red de radios comunitarias socias de AMARC en Guatemala por construir la memoria histórica de sus procesos de gestión e incidencia. Las tareas que he desempeñado como facilitadora y relatora han sido mis aportes fundamentales en estos años de trabajo en red. El hecho de que durante 8 meses hayamos podido disponer del apoyo de las y los maestros sabios del Fondo Indígena para enfocar y actualizar la información que ahora se presenta en este documento ha sido un regalo divino. Esta sistematización se terminó a la luz de la experiencia colectiva del Diplomado de Derechos Indígenas de la Universidad Indígena Intercultural, iniciativa de la cual me siento muy honrada por haber podido ser parte durante los dos meses de trabajo presencial en la Universidad Académica de Santiago de Chile, en el Walmapu, territorio mapuche.

A MODO DE INDICE
Introducción
1- Los medios de comunicación comunitaria no son resultado del capricho ni de la rebeldía gratuita: existimos cuando nos comunicamos
2- Historia reciente de las radios comunitarias: casi 20 años de propuestas de la sociedad civil frente a la falta de voluntad política de las autoridades
3- Guatemala, o de qué forma se legaliza la discriminación: sobre los fundamentos jurídicos que amparan la radiodifusión comunitaria y el ejercicio del derecho a la comunicación por parte de los pueblos indígenas y otros sectores vulnerables de la población
4- Barreras a la libertad de expresión e información: o por qué la libertad de expresión no es solo poder recibir información, sino también transmitirla sin límites
5- Buenas prácticas: siempre hay motivo para la esperanza
6- La riqueza invalorable de la cosmovisión maya: nuestra identidad está viva en la raíz y estamos revivificándola
7- Hacia el balance: conclusiones y recomendaciones
Anexos
Bibliografía