Cuba. El primer satélite soviético en América, de Daniel James

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Ed. Libreros Mexicanos Unidos, año 1962. Tamaño 19,5 x 12 cm. Estado: Usado muy bueno. Cantidad de páginas: 398

Cuba El primer satélite soviético en América109Esencialmente, este libro es el fruto de más de cincuenta entrevistas llevadas a cabo con prominentes desterrados de la Cuba de Castro. Las más importantes de ellas veintiocho en total, fueron grabadas en cinta magnética, (más de 13,000 metros), de modo que no hubiera peligro de hacer citas equivocadas o de malos entendimientos en un asunto tan complicado y tan importante como éste.

El resto de las entrevistas se escribió, algunas de ellas en forma de respuestas a los cuestionarios entregados por el autor. Además, hablé con muchos otros desterrados cubanos en condiciones menos formales, y sus experiencias y opiniones, aunque no se grabaron, probablemente han encontrado expresión en las siguientes páginas debido a ese procedimiento químico-literario que la mayoría de los autores experimenta al escribir un libro. . .

Deben de tenerse en cuenta dos cosas de vital importancia acerca de estas entrevistas.

La primera, que ninguna de ellas se tuvo con un partidario del predecesor de Castro, el general Fulgencio Batista, ni con ningún miembro de las organizaciones de Batista en el exilio. Deliberadamente, el autor evitó a los batistianos y concretó sus entrevistas solamente a aquellas personas consideradas como enemigas del dictador caído y simpatizadores de la Revolución Cubana dirigida por Fidel Castro. La gran mayoría de estas entrevistas, efectivamente, se llevaron a cabo con personas que en otro tiempo fueron ardientes partidarios de Castro, que fueron fidelistas, y que pertenecieron ya sea al Movimiento Revolucionario de Castro del 26 de Julio, o a grupos revolucionarios estrechamente asociados con el mismo. Algunos se contaron entre sus más íntimos colaboradores durante el conflicto revolucionario y después del mismo, mientras que otros habían sido sus amigos desde la niñez. Casi todos ellos representaron papeles importantes en la Revolución Cubana, y constituyen, por lo tanto, un verdadero Quien es Quien de la Revolución de Cuba.

La documentación de este libro procede también de fuentes que, hasta donde al autor le fue posible precisar, no son de origen batistiano.

Se hace hincapié en que tanto las entrevistas como la documentación no tienen ningún carácter batistiano por una razón muy sencilla: el autor quiso que este libro fuera un reflejo de aquellos que hicieron la revolución contra Batista. Deseó también excluir la posibilidad de que cualquiera pudiera combatirlo honradamente bajo la base de que pudiera tener el menor rasgo de simpatía hacia el régimen o movimiento de Batista.

Algunos de mis informantes comenzaron a pelear contra Batista, de hecho, aun antes que Castro. Uno de ellos es el Presidente demócrata de Cuba legalmente electo, derrocado por Batista, el doctor Carlos Frío Socarrás. Otros, incluyendo al doctor Prío, se han pasado la vida combatiendo a los tiranos cubanos, comenzando por Gerardo Machado, a quien destituyeron en 1933 cuando el actual dictador era sólo un niño.

En pocas palabras, los hombres y mujeres que entrevisté, aparecen ante el lector con impecable buena fe como revolucionarios sin tacha, como patriotas de cuya devoción a Cuba no puede dudarse porque ha quedado escrita, muchas veces, con su sangre.

La segunda cosa que debe tenerse en cuenta sobre las personas que se entrevistaron para este libro es que representan prácticamente todos los matices del espectro político y proceden de todos los sectores existentes.

Incluyen liberales y conservadores, socialistas y capitalistas, ortodoxos y auténticos, ateos y creyentes hombres y mujeres, de la izquierda, de la derecha y del centro. Representan, hasta donde puede determinarse, casi todos los grupos importantes anti-Castro y anti-Batista, y todas las corrientes que existían cuando se escribió este libro. Todas tienen una cosa en común: un odio extremado al totalitarismo y a la tiranía en cualquiera de sus formas, ya sean del tipo de Batista o de Castro, y un amor igualmente apasionado por la libertad y por la democracia.

Huelga añadir que yo no necesariamente apruebo o recomiendo cualquiera de las tendencias políticas, opiniones o declaraciones de los entrevistados cuyas palabras cito. Ni el hecho de que yo las cite quiere decir necesariamente que apruebe o que recomiende sus actividades o afiliaciones políticas pasadas o presentes, ni que yo emita cualquier juicio sobre su conducta antes, durante y después de la Revolución Cubana (a menos, naturalmente, que ese juicio se exprese específicamente y sin dejar lugar a duda).

He dicho que mis informantes provienen de todos los niveles sociales. El lector encontrará aquí el testimonio de hombres y mujeres que son, o representan, obreros y capitalistas, campesinos y terratenientes, amas de casa y políticos, estudiantes y maestros, periodistas y publicistas, médicos y economistas, ingenieros y soldados. Algunos fueron miembros de gobiernos cubanos, incluyendo el de Castro, otros, funcionarios de las Fuerzas Armadas Rebeldes, (casi todos ellos veteranos de la Sierra Maestra), algunos, dirigentes del 26 de Julio, otros de la ciudad y algunos otros del campo. Representan, en resumen, no una ocupación o clase particular sino virtualmente todas las clases y ocupaciones que existían en Cuba cuando triunfó la Revolución. No representan intereses económicos ni ningunos otros intereses creados, sino sólo el interés nacional del pueblo cubano.

Debe hacerse una declaración final sobre este libro.

No trata de ser una historia de la Cuba contemporánea ni de la Revolución Cubana. El autor se ha abstenido deliberadamente de discutir asuntos tales como el movimiento anticastrista de dentro o fuera de Cuba el abortado intento de derrocar a Castro el 17 de abril de 1961, los problemas que presenta a los Estados Unidos de América la Cuba de Castro y el impacto de ésta sobre la América Latina.

Mi solo propósito al escribir este libro fue el de poner al desnudo, en la mejor forma que pude, la estrategia y técnica por medio de las cuales los comunistas conquistaron a Cuba. He tratado, en otras palabras, de contestar a la pregunta: “¿Qué le sucedió a la Revolución Cubana?” Sólo puedo esperar que en el resultado de mi encuesta estén implícitas las conclusiones, las lecciones que los hombres libres de todas partes del mundo deben sacar de la experiencia cubana.

INDICE
Prefacio
Primera Parte, Antes de la Revolución
I- ¿Cómo sucedió?
II- ¿Era Castro comunista?
III- Preparativos para la Revolución
IV- Subversión en la Sierra
V- Los dos partidos comunistas
Segunda Parte, La Revolución y después de ella
VI- Comienza la ocupación roja
VII- Castro engaña a Washington
VIII- Comienza el asalto al capitalismo
IX- El primer desertor
X- Cómo arrojar a un Presidente
XI- El caso de Huber Matos
XII- La Revolución liquidada
XIII- La captación de los trabajadores
XIV- “Cómo se asesinó a la prensa libre”
XV- Castro es la Ley
XVI- El primer satélite soviético de América
XVII- La campaña contra el “imperialismo yanqui”
XVIII- El partido comunista toma el poder