Arder en el agua, ahogarse en el fuego, de Charles Bukowski

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Ed. Cobra Verde, año 2013. Tapa dura. Tamaño 21 x 16 cm. Estado: Nuevo. Cantidad de páginas: 300

Por Charles Bukowski
30 de enero de 1974

Los poemas de las primeras tres secciones de este libro fueron escritos entre 1955 y 1968, y los poemas de la última sección son de mis nuevos trabajos entre 1972 y 1973. El lector pudiera preguntarse qué pasó entre 1969 y 1971, ya que el autor desapareció (literalmente) desde 1944 hasta 1955. Pero este no fue el caso.

Los Días Huyen Como Caballos Salvajes Sobre Las Colinas (1969) contiene poemas escritos entre fines de
1968 y la mayor parte de 1969, más secciones de cinco publicaciones anteriores que no fueron cubiertas en las
primeras tres secciones de este libro. Ruiseñor Deséame Suerte (1972) contiene poemas escritos entre
fines de 1969 y principios de 1972. Así que, para mis críticos, lectores, amigos, enemigos, ex-amantes, nuevos amantes, el presente volumen junto con Días y Ruiseñor contiene lo que, a mi parecer, fue mi mejor trabajo escrito en los pasados diecinueve años.

Cada una de las tres secciones me traen memorias especiales. Para Tomó Mi Corazón En Sus Manos tuve que hacer un viaje a Nueva Orleans. El editor quería verme para saber si era un ser humano decente. Tomé el tren en la Union Station cerca de la Terminal Annex de la Oficina Postal donde yo trabajaba para el Tío Sam, me senté en el coche bar y tomé escocés y agua y speed hasta Nueva Orleans para ser juzgado y medido por un Ex-
convicto que poseía una vieja imprenta. Jon Webb creía que la mayoría de los escritores (y él había conocido algunos buenos, incluyendo a Sherwood Anderson, Faulkner, Hemingway) eran hombres detestables cuando estaban lejos de su máquina de escribir. Llegué, me reuní con él, Jon y su mujer, Louise, tomamos y hablamos por dos semanas; luego Jon Webb dijo, “Eres un bastardo Bukowski, pero te voy a publicar igualmente”. Dejé el pueblo. Pero eso no era todo, pronto ambos estaban en Los Angeles con sus dos perros en un hotel verde junto a los
barrios bajos. Otra vez. Bebimos y hablamos. Seguía siendo un bastardo. Adiós. Mucho de irse y saludar a través de las ventanas del tren. Louise lloraba bajo sus lentes. Tomó Mi Corazón estaba publicado…

El montón de poemas en Crucifijo en una Tierra Muerta fue escrito durante un muy caluroso, y lírico mes en Nueva Orleans en el año 1965. Yo caminaba por las calles y me tambaleaba, sobrio me tambaleaba, escuchaba campanas de iglesia, me enroscaban los perros, me enroscaba yo, todo eso. He caído en una depresión o en un bloqueo luego de la publicación de Tomó mi corazón, y Jon y Louise me habían traído de nuevo a Nueva Orleans. Vivía justo a la esquina de ellos con una gorda, especie de mujer, cuyo ex-esposo (que había muerto) había estado muy
cerca de ser campeón de peso welter o peso mediano del mundo. Olvidé cuál de los dos. Cada noche iba a lo de Jon y Louise y bebíamos hasta el despuntar de la mañana en una pequeña mesa en la cocina con las cucarachas correteando arriba y abajo por la pared en frente de nosotros (a ellas particularmente les gustaba dar vueltas alrededor de un bombillo que salía de la pared) mientras bebíamos y hablábamos.

Yo volvía a mi sitio y me despertaba a eso de las 10:30 a.m., bastante enfermo. Me vestía, y me encaminaba al lugar de Jon. La prensa estaba bajo el nivel de la calle y espiaba hacia abajo antes de tocar. Podía verlo a través de la ventana, calmo, casi sin resaca en lo absoluto, tarareando, y alimentando paginas de Crucifijo dentro de la prensa.

“¿Tienes algún poema, Bukowski?” me preguntaba mientras entraba. (Uno tiene que ser cuidadoso: alimentar poemas
dentro de una prensa expectante puede fácilmente disolverse en periodismo).

Jon se desataba totalmente si no le traía un puñado de poemas. No era agradable estar alrededor de ese bastardo
entonces, y me encontraba de vuelta en mi cuarto golpeteando la máquina de escribir. Por la noche, si le traía un pequeño fajo de poemas, su humor seguramente mejoraría.

Así que seguía escribiendo poemas. Bebíamos con las cucarachas, el lugar era pequeño, y las páginas 5, 6, 7 y 8
estaban apiladas en la basura, nadie se podía bañar, y las páginas 1, 2, 3 y 4 estaban en un gran camión, y pronto no había lugar para poner nada. Habían montones de hojas de 7 pies y medio por todos lados. Muy cuidadosamente nos movíamos entre ellos. La bañera ya había sido usada, pero la cama estaba en el camino. Así que Jon construyó un pequeño desván con la madera de descarte. Más una escalera. Y Jon y Louise dormían ahí en un colchón y la cama fue regalada. Así había más espacio en el piso para apilar páginas. “¡Bukowski, Bukowski por todos lados!” decía Louise. Las cucarachas caminaban en círculos y nosotros bebíamos y la prensa engullía
mis poemas. Una época muy extraña, y eso fue Crucifijo

Solía ir al sitio de John Tomas y quedarme de noche. Tomábamos píldoras y bebíamos y hablábamos. Así era, John
tomaba las píldoras y yo tomaba las píldoras y bebía, y ambos hablábamos. John entonces tenía el hábito de grabarlo todo, sea malo o bueno, aburrido o interesante, sin valor o útil.

Nosotros escuchábamos nuestras conversaciones el día siguiente, y era un proceso que valía la pena, al menos para mí. Comprendía cuán zafio y dominante y desenfocado era a veces, al menos cuando estaba drogado. Y a veces cuando no lo estaba.

Una vez durante la grabación John me pidió que trajera algunos poemas y que los leyera. Lo hice. Y dejé los poemas allí y me olvidé de ellos. Los poemas fueron desechados con la basura. Pasaron meses. Un día Thomas me llamó. “Esos poemas Bukowski, harían un gran libro”. “¿Qué poemas, John?” El dijo que había sacado la cinta de mis poemas y la había escuchado otra vez. “Tengo que copiarlos de la cinta, es demasiado trabajo” -dije. “Yo los copiaré por ti”. Estuve de acuerdo, y pronto tenía los poemas en forma mecanografiada.

Esta vez, un hombre pelirrojo quedándose calvo con una alta y fregona frente, meticuloso y amable, con una tenue y perpetua sonrisa estaba viniendo hacia mí. El trabajaba como gerente de una oficina de una compañía de muebles y equipamiento y era un coleccionista de libros raros. Su nombre era John Martin. El había publicado algunos de mis poemas en “Broadsides”. El me escribía cheques mientras yo me sentaba en mi cocina enfrente de él bebiendo cerveza y firmando los “Broadsides”. Era el comienzo de Black Parrow Press, una casa que pronto empezaría a publicar una gran porción de la poesía Avant-Garde Americana, pero ninguno de los dos lo sabía entonces.

Le mostré a John Martin los poemas que Thomas había mecanografiado para mí. Había revisado las transcripciones, y había hecho un trabajo cuidadoso y preciso. John Martin se llevó los poemas y me telefoneó un par de días después: “Tienes un libro que voy a publicar yo mismo”, y así fue cómo algunos poemas perdidos fueron encontrados nuevamente e impresos en forma de libro y como Black Sparrow despegó vuelo. Llamé al libro En la Calle del Terror y el Camino de la Agonía.

Mirando estos poemas escritos entre 1955 y 1973, me gustan (por una razón u otra) más los últimos. Estoy conforme con esto. No tengo, desde luego, idea de qué forma tomarán mis poemas en el futuro, o incluso si escribiré alguno, porque no tengo idea de cuánto habré de vivir, pero debido a que comencé a escribir poemas un tanto tarde en mi vida, a la edad de 35, me gusta pensar que me darán un par de años extra ahora, al final. Mientras tanto, los poemas que siguen tienen con qué dar.

INDICE
Introducción
I- TOMO MI CORAZON EN SUS MANOS
la tragedia de las hojas
a la puta que se llevó mis poemas
el estado del mundo desde la ventana del tercer piso
para Marilyn m
la vida de Borodín
sin cargo
un romance literario
los gemelos
el día que llovió en el museo municipal de Los Angeles
cerveza a las 2 pm
hurra dicen las rosas
el artista dominical
viejo poeta
la carrera
Vegas
la casa
contorno de sol
los habladores
una agradable tarde en la cama
el cura y el matador
amor y fama y muerte
mi padre
el pájaro
el ser singular
un caballo de 340 dólares y una puta de cien dólares
II- CRUCIFIJO EN UNA TIERRA MUERTA
visión de la pantalla
crucifijo en una tierra muerta
pasto
fuzz
ninguna Lady Godiva
los trabajadores
frijoles con ajo
madre
torres de metralletas y relojes registradores
algo para los revendedores, las monjas, los empleados de almacenes y para ti
balancéate conmigo
la falta de casi todo
no. 6
no vengas aquí pero si lo haces…
asustado ante la vida como ante el fuego
estofado
lirios en mi cerebro
estoy muerto pero sé que los muertos no son así
como una violeta en la nieve
carta de muy lejos
hombre en el sol
mujer
como todos los años desperdiciados
ellos, todos ellos, saben
un lindo día
III- EN LA CALLE DEL TERROR Y EL CAMINO DE LA AGONIA
botella de cerveza
el cuerpo
k.o.
Domingo antes del mediodía
7ma carrera cuando los ángeles se balancearon bajo y se quemaron
sobre ir afuera a buscar el correo
quería derrocar al gobierno pero lo único que conseguí fue la esposa de alguien
las chicas
historia verídica
ex luchador
clase
viviendo
el intelectual
un trago de ojo-rojo
conocí a un genio
pobreza
para darle a los gusanos el beso de las buenas noches
John Dillinger y le chasseur maudit
el amor floral
multa de tránsito
un poco de sueño y paz y quietud
hasta parecía un tipo agradable
niños en el cielo
el clima es caluroso en la parte de atrás de mi reloj
nota a una mujer que esperaba a Rupert Brooke
la diferencia entre un poeta malo y uno bueno es la suerte
las cortinas están ondeando y la gente camina a través de la tarde aquí y en Berlín y en la Ciudad de Nueva York y en México
a los promotores de la misericordia
IV- ARDIENDO EN EL AGUA, AHOGANDOSE EN EL FUEGO
ahora
el hombre de la basura
Zoológico
tv
perdido
calor
amor
arder y arder y arder
el camino
fuera de los brazos
la muerte de un idiota
tonalidades
Hey Dolly
una noche pésima
buscando un trabajo
la cuenta de 8
pelea de perros
cartas
sí, sí
Eddie & Evie
el pescador
traseros cálidos
¿para qué sirve un título?
la tigresa
la atrapada
encerado
algunas personas
padre, que estás en el cielo
nervios
la renta ya es suficientemente alta
risa literaria
el blues del lecho de muerte
charles
en el circuito
mi amigo, André
estaba encantado
problema con España
noche mojada
nosotros, los artistas
no puedo quedarme en el mismo cuarto con esa mujer por cinco minutos
carisma
el sonido de vidas humanas
salven el muelle
quemado
el infierno no tiene furia
tira de una cuerda, la marioneta se mueve
más duro que una reserva de carne en conserva
voces
derecho a través de esto
sueño tranquilo
palmeras